Hice la tesis, cumplí con todos los pasos marcados por la ley, la defendí ante un tribunal, publiqué las aportaciones de la investigación en revistas académicas y en un libro generalista.
Entonces, ¿qué está ocurriendo? ¿cuál es el problema? Hablemos claro: el problema es que quienes gobernaban hace cien días no han asumido que hoy son oposición. Ambos. A falta de un proyecto político sólido, y ante la ausencia de propuestas que convoquen a la mayoría social del país, el conservadurismo y el neoconservadurismo, se han unido en una campaña de desprestigio hacia mi persona. No asumen que perdieron la moción de censura. Que ya no gobiernan. Y que se está conformando un espacio alternativo de gobierno progresista.
Primero, se desliza que no hice la tesis. Luego que, si se ha hecho, por qué no se publica, cuando la realidad es que lleva años publicada en diferentes trabajos y que es de acceso público en su totalidad, conforme a la ley, para todo aquel que quiera verlo en la UCJC. Posteriormente, se afirma sin pruebas y sin pudor que es un plagio para acabar diciendo que fue escrita por un tercero.
Sin argumentos políticos para hacer oposición, decidieron atacarme en lo personal. Cruzaron todas las líneas rojas. Aunque, si lo pienso bien, no sé de qué me sorprendo. Tras haberme llamado “aliado de ETA” y el “mejor abogado del independentismo”, por citar las acusaciones más “amables”, cualquier otra cosa es posible. Por supuesto, acusarme de plagio también. Abierta la puerta, todo vale.
El Gobierno avanza. Mal que le pese a ambos partidos.
Pese al intento de descrédito personal que sufro estos días, yo no haré lo mismo. Cuando dije que la moción de censura podría abrir un cambio de época en la política española, me refería a esto. A la urgencia de acabar con esta política de baja calidad. A la necesidad de consolidar otra política, de encuentro y soluciones, sin insultos y mucho menos calumnias. A reivindicar el valor de la buena política. La política ejemplar. Estos ataques prueban que aún no está consolidado ese cambio de época. Hay que perseverar.
Por mucho que traten de desprestigiarme, me siento orgulloso de mi tesis universitaria. No ensuciarán lo que tanto esfuerzo me costó. Siempre estaré agradecido a la Universidad Camilo José Cela por haberme dado la oportunidad de ser docente. A mis colegas de la Facultad de Económicas de la UCJC, por su ayuda. Y, sobre todo, a mis alumnos y alumnas, por haberme permitido asomarme a un aula y descubrir el valor de la docencia. La importancia de ser profesor.