Si a alguien le parece casualidad que aparezca el CIS al rescate justo cuando más falta le hace al Ejecutivo una palmadita en la espalda, un pequeño gesto de ánimo, alguna buena noticia que maquille las dos semanas horribilis que lleva Pedro “hola, soy el presidente del Gobierno” Sánchez, ¡cuidado, no se vaya a caer de un guindo!
¿Para qué sirve poner a alguien de tu Ejecutiva en el partido en el organismo que se encarga de hacer públicas las opiniones de todos los españoles? Pues para que en el momento adecuado, cuando más llueve, salga a la palestra y te cubra. Si, dicen, es fraudulenta la tesis doctoral del presidente del Gobierno, si la dimisión de la ministra de Sanidad también se produce por su, dicen, fraudulento máster y si, dicen igualmente, que el escándalo de las grabaciones de la ministra de Justicia colocan a esta entre las cuerdas, llamas a tu amigo José Felix “Masterchef” Tezanos, que para eso le has puesto en un puesto de relevancia, y él te soluciona parte de la papeleta durante un rato.
Será cuestión de ver en el siguiente estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas, una vez la opinión pública, esta vez sí, pueda pronunciarse sobre la dimisión de Montón, la petición de dimisión de Delgado, los líos “cum laude” del presidente y tanta rectificación en asuntos no solo de Estado, si se ve refrendado con otro distanciante 30,5% en intención de voto. Por cierto, pese a los retoques, solo el 14% de los españoles entiende que la gestión del Gobierno es “buena”.
Las reacciones no se han hecho esperar y mientras desde el PSOE el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, aseguraba que el nuevo Gobierno ha abierto “una cierta esperanza”, el PP afirmaba que el CIS se ha convertido en el “aparato de campaña” de los socialistas. No le faltaba parte de razón a Dolors Montserrat cuando instaba a Pedro Sánchez a convocar ya elecciones generales si de verdad cree que “va ganando” en la encuesta.
En Ciudadanos, su secretario general, José Manuel Villegas, ha restado credibilidad a una encuesta “manipulada” por Ferraz y “a la medida” del presidente Sánchez y del PSOE. Además, ahora, quieren encuestas todos los meses y no son baratas. Preguntar a parte del pueblo a quién votará cuesta 250.000 euros. Como dice Villegas, una “fiesta de la manipulación que no la paga el PSOE de su bolsillo”.
Así, resulta especialmente doloroso que Tezanos haya decidido incrementar su gasto en el CIS en 3 millones de euros para hacer un estimación de voto mensual.
Y digo yo: ¿Realmente es necesario un CIS con intención de voto todos los meses? ¿A qué se debe esa obsesión por saber constantemente cómo van las encuestas? ¿No sería mejor que el Gobierno se dedicara a hacer las cosas bien y a no rectificar tanto en lugar de estar actuando con un ojo puesto en el rédito demoscópico?
Estas encuestas las pagan los partidos políticos de sus bolsillos para saber cómo van. Claro, no se gastan tanto dinero y, por tanto, son menos fiables. Así, que hagan las que quieran. Pero unos estudios realizados a conveniencia y mayor gloria del líder socialista a cuenta del erario, suena a que, finalmente, la ciudadanía, o sea, todos nosotros, será la paganini de la campaña electoral del PSOE, que ya dura cuatro meses.