www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Sepulcros blanqueados del 1 de octubre

domingo 30 de septiembre de 2018, 19:00h

Curiosa es la tragedia española. El gobierno separatista de la Generalidad, y su expresidente fugado, rinden honores a un distinguido poeta del franquismo: Carles Fages de Climent. Vate que falleció el 1 de octubre de 1968, y por cuyo cincuentenario luctuoso el gobierno de Cataluña ha declarado oficialmente este 2018 como Año Fages de Climent. Toda una fiesta cultural para reivindicar a este acendrado bardo catalanista que en 1939 ocupó el Ateneo Barcelonés con un pelotón de la Falange, firmó un telegrama colectivo de adhesión a Franco y participó en el comité de su depuración de socios.

Y señalado aniversario, insisto, al que no ha querido faltar su tocayo y rebelde expresidente, Carles Puigdemont. Que el pasado San Jordi nos deleitó desde Bruselas con unos versos fagesianos de Somni de Cap de Creus. Telúrico poemario del ampurdanés, cuya “Obertura” dedicó De Climent en 1958 al escritor madrileño Rafael Sánchez Mazas, cofundador de Falange Española.

Digo esto para ir situando en el canon literario catalán del siglo XX, como reclama el gobierno de la Generalidad, la figura y la obra de Carles Fages de Climent (Figueras, 1902-1968). El discípulo de Eugenio d’Ors. El colega de Salvador Dalí. El paisano que Josep Pla avecindó en sus Escrits Empordanesos. El “Mestre en Gai Saber” que el año 39 rubricó, junto a sesenta ateneístas de ocho apellidos catalanes, el siguiente cablegrama:

“Ateneo Barcelonés a Generalísimo Franco. Ateneo Barcelonés con motivo liberación total del Principado eleva a V. E. entusiasta testimonio respeto agradecimiento y admiración y augura una nueva era en nuestra historia. ¡Arriba España! ¡Viva Cataluña española! Barcelona 9 febrero III Año Triunfal” (Venteo, 2005, p. 47).

Elocuente literatura, pese a lo impersonal del género, que Fages desarrolló más íntimamente en sus Memòries (Brau, 2014). Como esas cuartillas donde refiere: “El triunfo definitivo de las armas libertadoras de Franco en todo el territorio catalán”, o “El sufrimiento y el hambre de las cárceles rojas” que conoció por dentro. O como cuando tilda de “Herejes del mundo” a “Ciertos sacerdotes vascos e inefables clientes de la Unió Democrática de Catalunya” y pide entonar un mea culpa: “Por tantos catalanes insensatos, criminales, cómplices y, en el mejor de los casos, engañados, como delinquieron”. Sin olvidar al “Duce” y a cierto divisionario italiano de las Flechas Negras que califica de: “Bravo legionario que vino a sumar su heroísmo al de los invictos ejércitos de Franco”.

Huestes que para Fages ganaron el año 36, y no en el 39, una guerra civil que en realidad empezó en el 34. O así lo pensaba este fino maestro de epigramas: “El Seis de Octubre de 1934 fue para los espectadores de entonces (…) el ensayo general de la grandiosa tragedia de 1936”. Reflexionando en otro momento: “En 1936, cuando las fuerzas de África pasan el Estrecho (…), la guerra civil no comienza, sino que virtualmente se ha acabado, porque uno de los bandos lleva en sí el virus jerarquizante y teóricamente monárquico de la victoria”.

Fragmentos que no traduzco porque están escritos en un limpio castellano. Igual que otros que aguardan inéditos en el archivo de la Biblioteca de Figueras que lleva su nombre. Pues aunque Fages hizo casi toda su obra en catalán, no sería difícil componer una provechosa antología de sus incursiones en lengua española. Así lo sugieren algunos títulos inventariados en la Caja 14 de su carpeta memorialística. Así como el hecho de que publicase en el Diario de Barcelona o El Noticiero Universal, artículos como el que brindó a su familiar Luis Ruiz Contreras por el decenio de su óbito.

Pues no olvidemos que Fages de Climent fue pariente por parte de madre de dos torrentes de las letras hispánicas nacidos en Castellón de Ampurias: los hermanos Ruiz Contreras, sus primos “castellanos”. Es decir, el jesuita Ramón Ruiz (Amado) Contreras (1861-1934), autor de más de 370 obras y contrapunto pedagógico de los institucionistas. Y el cáustico, incatalogable y brillantísimo Luis Ruiz Contreras (1863-1953), aglutinador por excelencia de la Generación del 98.

Pero volviendo a Fages –que tanto aprendió de sus admirados primos mayores–, aprovechemos también para mentar esa olvidada biografía que realizó en Madrid al alimón con Alfons Maseras: Fortuny, la mitad de una vida (Espasa-Calpe, 1932). Impecable investigación sobre el celebérrimo pintor de Reus, trazada en clave de un catalanismo tradicional y conllevante, aunque quizá un poquito exagerado.

Hoy se cumplen cincuenta años del fallecimiento de Carles Fages de Climent i de Climent de Contreras. Fue poeta, dramaturgo, patriota de las musas de su terruño, y un hombre independiente partido en dos por una guerra de caínes. Unos dicen que su mejor libro es ese poemario cervantino que le prologó D’Ors con ilustraciones de Dalí: la Balada del sabater d’Ordis; con el que Fages se quedó a las puertas, en 1953, del Premio “Ciutat de Barcelona” que obtendría en 1958 por su Primer llibre de sonets. Y aunque otros prefieren sus muchos epigramas, hoy algunos alucinan con su bestiario, Zoo, inédito hasta 2013 pero noticiado hace medio siglo por el hombre que recibió “La última carta del poeta”: el gran periodista barcelonés José Tarín-Iglesias, autor de La rebelión de la Generalidad (1988). A él pidió Fages el prólogo que hoy no lleva ese librito.

En cuanto a Somni de Cap de Creus, todos convergen en que es divino, y que por él enjuició Sánchez Mazas desde ABC: “En Castelló de Ampurias ha nacido el mejor poeta catalán de este tiempo, Fages de Climent, en quien bajo muchos aspectos pervive el alma románica de Dante o Jacopone de Todi” (Canigó, 1958, p. 16). Aunque alguno malicia que esto lo hizo por devolverle al ampurdanés el favor de la dedicatoria.

Sea como fuere, una cosa es segura. Poco le habría gustado a Fages ver su “Oración al Cristo de la Tramontana” bastardeada por un arajai como Puigdemont. Ese hijo directo o gustoso de un Companys al que atribuyó en sus memorias, con todo lujo de detalles, la siguiente confesión: “Desengañaros, si de verdad queréis traer la República no haremos nada mientras topemos con esta mierda de catalanismo”. ¡Y ahora quieren enardecer a los que atacan al Estado, para romper la nación española, declamando poemas de Fages de Climent! Escaso de jenofontes debe andar el parnasillo separatista.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (10)    No(0)

Foro(s) asociado(s) a esta noticia:

  • Sepulcros blanqueados del 1 de octubre

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    8674 | Carlos Mallo Rodriguez - 01/10/2018 @ 12:02:54 (GMT+1)
    Magnifico articulo de Jorge Casesmeiro, que nos baja a la realidad de la vida ordinaria de la gente que quiere vivir en paz , libertad y cierto orden que permita desarrollar la literatura y la vida economica.

  • Normas de uso

    Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

    No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

    La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

    Tu dirección de email no será publicada.

    Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.