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TRANSPORTES

El tren del futuro ya está aquí: presentada la primera cápsula del Hyperloop

El tren del futuro ya está aquí: presentada la primera cápsula del Hyperloop
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Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
martes 02 de octubre de 2018, 20:40h
Este revolucionario medio de transporte, que funciona con aire compromido, será capaz de viajar a velocidades superiores a los 1.000 kilómetros por hora.

El medio de transporte que comenzó como un sueño en la cabeza de un joven visionario llamado Elon Musk es hoy una realidad. La primera cápsula del Hyperloop "una mezcla de un Concorde, un cañón de riel y juego de hockey de mesa" -como él mismo lo definió- acaba de ser presentada en el Puerto de Santa María -Cádiz- y promete cambiar para siempre la forma en que nos movemos por el mundo.

La premisa de la que parte Hyperloop es tan sencilla como ambiciosa: posibilitar viajes ultrarrápidos -superiores a los 1.200 km/h- eliminando las barreras de espacio y tiempo. Desde que Musk, convencido del potencial de esta tecnología, decidió "abrirla" al mundo en 2013, numerosas compañías e instituciones, colaboran para hacerla posible.

A lo largo de estos años esta innovadora tecnología ha ido, poco a poco, quemando etapas y cumpliendo objetivos: la construcción del primer sistema de pruebas a escala en California, en 2015; el desarrollo del vibranium, el material de las cápsulas, en 2016; la construcción en Toulouse del primer centro de pruebas a escala real, en abril de este año; y ahora, la primera cápsula a tamaño real... Todo un hito en la carrera por el medio de transporte del futuro, que, además, firma una compañía española: Carbures. Una empresa que también trabaja en los futuros tubos de vacío por dónde se moverá Quintero One, que es cómo han denominado a este primer prototipo.

La cápsula, mide 32 metros de largo, pesa 5 toneladas y ha requerido unas 21.000 horas de ingeniería. Está compuesta enteramente de vibranium, un material 10 veces más resistente que el acero y cinco veces más ligero, que integra una malla de sensores capaces de detectar cualquier cambio en la temperatura o la integridad física del fuselaje.

El objetivo de los desarrolladores de Hyperloop, entre los que también se encuentra Virgin, aunque con un proyecto separado, es que este medio de transporte se convierta en una alternativa real a trenes de alta velocidad y aviones. Si las expectativas se cumplen nos encontraríamos ante una revolución del transporte equivalente a la del ferrocarril o el vuelo comercial.

Madrid-Barcelona, en 39 minutos; París-Roma, en 1 hora y cuarto; Nueva York-Los Ángeles, en cuatro horas; Tokio-Pekín, en dos horas y media... Son sólo algunas de las posibilidades que ilustran el gigantesco potencial de esta tecnología y también explican porque todo el mundo quiere invertir en ella.

Sus creadores aseguran que, además de su velocidad, tendrá una ventaja fundamental con respecto a todos los medios existentes, su sostenibilidad ya que se retroalimentará de energía solar, eólica y de otros sistemas alternativos instalados en su misma estructura.

Si todo va marcha bien, en tres años el primer tren "Hyperloop" estará listo para subir a bordo a viajeros y en cinco podrá ser una realidad comercial. "Hace cinco años oímos muchas veces que era imposible", ha recordado Dirk Ahlborn, pero ahora "ya nadie duda de que el proyecto será una realidad".

Así funciona Hyperloop

El concepto Hyperloop está diseñado para funcionar enviando cápsulas o vainas, por tubos continuos de acero, conservando un vacío parcial. Cada cápsula flota sobre una capa de aire entre 0,5 y 1,3 milímetros, por medio de un elevador de aire o “esquís” que proporciona la presión, similares a como son suspendidos los discos en una mesa de hockey de aire, así se evita el empleo de levitación magnética, teniendo en cuenta que las ruedas no pueden sostenerse a altas velocidades. Los motores lineales de inducción localizados a lo largo del tubo, acelerarían y desacelerarían la cápsula, a la velocidad apropiada para cada sección de la ruta del tubo.

Con la resistencia a la rodadura eliminada y la resistencia de aire enormemente reducida, las cápsulas pueden deslizarse en la mayor parte del viaje. En el concepto Hyperloop, tendría una entrada de aire, por medio de un ventilador eléctrico y un compresor de aire, colocados en la parte delantera de la cápsula “transfiriendo la presión del aire desde la cabeza a la cola del tren”, resolviendo el problema de diseño, debido la presión atmosférica, delante del vehículo, y por tanto de frenado. Una fracción del aire es desviada a los esquís para una presión adicional, aumentando pasivamente la propulsión gracias a su forma.

El concepto en su versión alfa, las cápsulas de pasajeros deben tener un diámetro de dos metros y veintitrés centímetros y se proyecta alcanzar una velocidad máxima de mil doscientos veinte kilómetros por hora para mantener la eficiencia aerodinámica; el diseño propuesto para los pasajeros, experimenta una aceleración máxima de 0,5 g, unas dos o tres veces más que un avión comercial en su despegue o aterrizaje. En estas velocidades no habría una explosión sónica.

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