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BARÇA 5 REAL MADRID 1

El Barcelona sentencia a Lopetegui con una goleada en el Clásico

El Barcelona sentencia a Lopetegui con una goleada en el Clásico
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domingo 28 de octubre de 2018, 23:47h
El primer tiempo de presión y ardor catalán bastó para resolver el 'Clásico' pionero en el uso del VAR y en la explosión de Suárez. Por Diego García

Más de 600 millones de personas se sentaron frente a un televisor para ver una anomalía en los 'Clásicos' disputados entre Barcelona y Real Madrid en la última década. Cristiano Ronaldo y Lionel Messi habían disputado las 32 ediciones precedentes de esta rivalidad emblemática, pero el luso está afincado en Turín y el argentino, lesionado en el radio del brazo derecho. Desde la temporada 2009-10 alguno de los dos astros había comparecido en este duelo de altura. Por ello, el Camp Nou se engalanó este domingo para descubrir lo venidero: el regreso de los dos colosos a lo terrenal. Y en esa tesitura medirían ambos conjuntos sus inercias contrapuestas. Con los capitalinos a cuatro puntos de los catalanes.

Eligió Ernesto Valverde reproducir el once que alineó en el triunfo ante el Inter. Rafinha volvería a suplir al genio de Rosario y la medular local conformaría una superpoblación destinada a mejorar la fluidez combinativa y el control del partido. Arthur, Rakitic, el zurdo carioca y Coutinho flanquearían a Busquets y alimentarían a Luis Suárez, con Jordi Alba y Sergi Roberto amenazando desde los carriles. Las lesiones de Umtiti y Vermaelen devolvieron a Lenglet al rol de pareja de Piqué y Ter Stegen reclamaría su pastoreo de la portería internacional.

En la trinchera visitante sólo el infortunio de Carvajal hizo virar algo el planteamiento característico. Julen Lopetegui, urgido, escogió a Isco para desplegar el 4-4-2 más equilibrado. Había sufrido mucho en la espalda de su medular el sistema merengue durante su racha de cinco partidos sin vencer y el técnico vasco colocó al malagueño al lado de Modric, Kroos y Casemiro. Nacho y Marcelo ejercerían como laterales, con Ramos y Varane en el fondo. Bale y Benzema permanecerían adelantados, buscando espacios, y Courtois sería el cerrojo de un equipo al que le cuesta tanto como a su oponente dejar la portería a cero.

Y la trama arrancó con la voluntad dominadora de un Barça que presionaba, con ardor y valentía, a cancha completa. Quiso establecer un monopolio en la posesión desde temprano y obligó a los madridistas a concatenar el envío de pelotazos hacia sus dos delanteros. No superarían esa soga energética hasta la llegada el décimo minuto. Eso sí, antes, y bajo ese modelo de achique y contragolpe, un pase en profundidad a Bale permitió al galés desbordar y centrar para que Benzema abriera fuego con una volea a las nubes -minuto 8-. Esta fue la primera acción en la que la precisión del toque visitante funcionó en la exigida salida de pelota.

Tras este relámpago ganó convicción un Madrid y asumió el reto, adelantando su defensa 20 metros. Aceptó el desafío posicional el vigente campeón de Europa, asumiendo el riesgo, y lo pagó. El defensor del título liguero amortizó un desajuste en la cobertura defensiva de Bale e Isco y Rakitic puso en ignición a Jordi Alba. El carrilero efectuó su maniobra predecible, sacando de sitio a Nacho y llegando hasta la línea de fondo. El que fuera internacional español centró, Suárez amagó el remate y Coutinho redondeó la asociación identitaria culé con el 1-0. El quinto tanto en el campeonato de la regularidad del ex del Liverpool retrató la prohibida desatención táctica merengue.

Bale y Marcelo dispararon desde larga distancia para estrenar los guantes de Stegen, mas tardaría en suturar la autopista sobre la que hería Jordi Alba en cada incorporación. Se percibía cierta incoherencia entre la morfología dispuesta por Lopetegui -con jugadores de perfil asociativo- y la verticalidad precipitada que pretendió volar tras dada robo. Por el camino de esa incomodidad la presión azulgrana provocó un fallo en el pase de Nacho que Arthur tradujo en derechazo hacia la escuadra. Courtois salvó a los suyos con una estirada de foto -minuto 18-. Se estaba desarrollando, con ortodoxia, el libreto pensado por Valverde ante la ausencia de variables visitantes. Las imprecisiones se amontonaban en la distribución madridista y la capacidad de sufrimiento de los séptimos estaba al límite.

Se vio constreñido el dibujo de Chamartín a arañar seguridad en la circulación para acabar peleando el manejo del tempo y la redonda al borde de la media hora. La volea lejana de Ramos atestiguó el respingo de actitud de su escuadrón. Sin embargo, alcanzada esa cota, el VAR abortó esta reacción, con justicia, señalizando un penalti claro de Varane -mal, otra vez- sobre Luis Suárez. El charrúa se adelantó al francés para interceptar en centro desde el lado de Alba -en una transición que refrescó los agujeros de la retaguardia ajena- y ajustó su lanzamiento al poste para autografiar el 2-0. Y, de paso, inscribió su nombre en los anales del balompié nacional al ser el primero en hacer diana tras una decisión de la tecnología en un 'Clásico'.

Ahogado y con apariencia de fragilidad mental, el conjunto capitalino volvió a ser acomplejado en ataque y endeble en la labor de cierre. Y en el templo de la Ciudad Condal las posibilidades de sacar puntos y salvar la cara con ese rendimiento son mínimas. Por tanto, serían relegados a sujeto pasivo. Bale naufragó sin espacios que recorrer, Benzema lo hizo sin balón e Isco resultó transparente en su atribución de nexo entre líneas. Les costaba mucho crear y defender a los madrileños. Ganar el descanso se convirtió en prioridad. No obstante, Alba siguió ganando todas y centrando ante la ausencia de asistencia a Nacho. Suárez no conectó el tercero de milagro -minuto 35-, Courtois evitó un mano a mano con el lateral zurdo catalán y cada balón suelto era blaugrana. La superioridad táctica, de compromiso y en la posesión alcanzó ratios casi absolutos. Un zurdazo desviado de Rafinha, tras otro robo muy adelantando -minuto 44-, empobreció la imagen de los de Concha Espina. La divergencia en cuanto a hambre había determinado el marcador.

Se desnudó con áspera tozudez el núcleo de los problemas de Lopetegui: no se trata de la ausencia de tino en el disparo, sino que la no implicación de todas sus piezas en la defensa contamina a todos los demás aspectos. El estratega vasco debía provocar una convulsión ante el bloqueo y la complacencia de sus pupilos y buscó sacar tajada de las ganas de hacerse un hueco que porta Lucas Vázquez. Sentó a un señalado Varane -pasando a Nacho al cuerpeo con Suárez- y sobre el gallego recayó la responsabilidad de tratar de suturar la placidez de Alba -error dirigible a la preparación del partido del cuerpo técnico-. Los que correspondería al resto de los jugadores en desventaja era aumentar sus revoluciones. Y Casemiro fluctuaría hacia una zaga de tres zagueros.

Conseguiría resucitar el interés del enfrentamiento la mejor disposición anímica merengue. Rompió el monólogo local y exigió la pelota. Y con esa escalada de ritmo y presión alcanzó a desestabilizar el placentero pasear previo del Barça. El chut de Rakitic se constituyó como anécdota dentro de la metamorfosis del panorama. Porque Lenglet sacó bajo palos el más que posible tanto de Benzema -pase aéreo de Marcelo al segundo poste-. Esta acción fue telonera del tanto del carioca, anotado en el minuto 50. El zurdo sentó a Piqué con el abdomen y filtró el remate entre Stegen y dos centrales, en la descolocada zaga barcelonesa. Una combinación en la banda de Vázquez e Isco gestó el recorte de distancias.

Y el momentum madridista prosiguió justificando el cambio de dibujo que dejó libertad de llegada a Marcelo y Lucas. Sergio Ramos perdonaría las tablas cabeceando arriba y Modric estrellaría su remate con la madera -minuto 57-. El sobrevenido asedio continuaría, si bien el Barcelona pudo sentenciar en contragolpe: Sergi Roberto despegó -Rakitic volvió a ser el quirúrgico lanzador- y puso un centro que Suárez topó con el poste -minuto 61-. Esa es la vertiente que le quedaría como contestación a los de Valverde frente a la gallarda salida a tumba abierta contrincante en la reanudación. Pero Vázquez puso un balón dorado para que Benzema empatara. El galo perdonó y el Txingurri movería sus piezas: Rafinha dejó su lugar a Semedo para taponar las vías de desborde de Marcelo y Bale, y Dembélé sentó a Coutinho -desaparecido- con el fin de recuperar la sensación de amenaza.

A falta de 20 minutos el esfuerzo era asfixiante y se había abierto hasta el ida y vuelta el envite, negando la tratativa de doma culé. Casemiro crecería como líbero y la nueva cohesión hizo más reseñable a Isco. En cambio, un fogonazo de Luis Suárez deshizo la incertidumbre. El uruguayo asestó un cabezazo imperial a centro de Sergi Roberto para el 3-1 -minuto 76-. Sacó a flote a su escuadrón, gritando ser el nuevo patrón del 'Clásico', rematando una de las pocas salidas de juego no taponadas por el Madrid en el segundo acto. Y a continuación bordeó la expulsión con una patada poco profesional a Nacho. Lopetegui, que sí cambió el pelaje del combate, acudiría a Asensio -por un Bale injustificable- para el imposible.

El desenlace vería lesionarse a un Marcelo lloroso. Arturo Vidal y Mariano participarían y un resbalón inoportuno de Sergio Ramos -metáfora del frágil periodo de acierto del sevillano- regaló a Sergi Roberto otra asistencia y a Luis Suárez su hat-trick -minuto 84-. Ya con la goleada resuelta, Asensio y Dembélé rebuscarían opciones de golpeo y protagonismo, con los fantasmas del despido sobrevolando a Lopetegui. El respaldo público de sus jugadores mutó en abandono en los tenebrosos 45 minutos iniciales. Vidal enterró al enemigo íntimo con el 5-1 -la actitud visitante se desplomó de nuevo- para la fiesta total barcelonesa y el desasosiego madridista. Ya no hay más fondo que tocar.

- Ficha técnica:

5 - Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Alba; Sergio Busquets, Rakitic, Arthur (Arturo Vidal, min.84); Rafinha (Semedo, min.68), Suárez y Coutinho (Dembélé, min.74).

1 - Real Madrid: Courtois; Nacho, Sergio Ramos, Varane (Lucas Vázquez, min.46), Marcelo (Mariano, min.82); Casemiro, Kroos, Modric, Isco; Bale (Asensio, min.77) y Benzema.

Goles: 1-0, min.11: Coutinho. 2-0, min.30: Luis Suárez, de penalti. 2-1, min.50: Marcelo. 3-1, min.75: Luis Suárez. 4-1, min.83: Luis Suárez. 5-1, min.87: Arturo Vidal.

Árbitro: José María Sánchez Martínez (Comité murciano). Mostró amarilla a Rakitic (min.38), Nacho (min.39), Bale (min. 53) y Luis Suárez (min.77).

Incidencias: partido de la décima jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou ante 93.265 espectadores.

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