Mucho se ha hablado y escrito ya sobre la fragilidad del Gobierno ‘okupa’ de Pedro Sánchez al contar, para poder estar todo el día en el Falcon y el Super Puma, con el apoyo de lo más variopinto del arco parlamentario. El problema no es que el PSOE esté en la Moncloa del lado de separatistas, populistas y Bildu, es que ya está en ese lado. Físicamente ha traspasado la línea y eso duele a muchos militantes.
Las declaraciones del portavoz del PSOE en el Senado, Ander Gil, criticando un acto en Alsasua en defensa de la Guardia Civil acusando de generar “crispación” a los organizadores es ponerse del lado de los agresores, de los que tiraron piedras a los que querían libremente expresar su opinión. No es de recibo que un partido en tareas de Gobierno critique a otros partidos de la oposición por apoyar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado simplemente porque están negociando con ellos los Presupuestos Generales.
Y digo yo: ¿Ha renunciado el Gobierno del PSOE al constitucionalismo? ¿Se ha olvidado de quiénes son los buenos y los malos? ¿Por qué no se sumó el PSOE a un acto de apoyo a los que defienden la unidad de España? ¿Habría dicho lo mismo el partido de Pedro Sánchez si no estuviera en el Gobierno? ¿Tiene algo que ver que sus socios de Podemos han pedido que negocie con nacionalistas o que vayan a las urnas?
Moncloa ha informado de que Pedro Sánchez prevé convocar la reunión del Consejo de Ministros del viernes 21 de diciembre en la ciudad de Barcelona. ¿Qué opina Ander Gil de la idea? ¿No es una provocación? ¿Qué pasará si hay gente protestando en la calle? ¿Y si algún desalmado lanza piedras contra el jefe del Ejecutivo o algunas de las ministras, culparemos al organizador del Consejo por crispar?
No pasará nada. Lo importante es sacar adelante los presupuestos con los que seguir financiado su campaña electoral a la reelección. Y si no se aprueban las cuentas, seguirá en la poltrona porque, a diferencia de lo que le exigía a Mariano Rajoy en su tiempo en la oposición de “o presupuestos o elecciones”, Sánchez no se va a dar por aludido.
Es así porque nada de lo que dijera al respecto el presidente del Gobierno antes de ser el presidente del Gobierno tiene importancia y no es relevante porque no era el presidente del Gobierno y ahora sí, como dijo Carmen Calvo. En un claro ejercicio de intento de tomadura de pelo, la hemeroteca no sirve para Pedro Sánchez porque no estaba en responsabilidades de Gobierno.
Una vez más, queda claro que es más fácil dar consejos que aplicárselos y se hace bueno el refrán de que una cosa es predicar y otra dar trigo. Como decía la canción, ¡cuánto hemos cambiado!