www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

DESDE ULTRAMAR

11 de noviembre / 1918-2018: armisticio

jueves 08 de noviembre de 2018, 19:46h

El 11 de noviembre de 1918 a las 11 horas, cesó la Primera Guerra Mundial, concluida oficialmente con la Paz de Versalles del 28 de junio de 1919, merced al armisticio firmando a las 5 de la mañana de aquella fecha de finales de 1918. Conmemoramos este centenario por su absoluta relevancia.

El armisticio de aquel 11 de noviembre, que implicó el triunfo aliado sin Rusia sobre las Potencias Centrales, cesó un exterminio que puso en riesgo nuestra civilización. Se trata de una fecha que aún hoy es feriada en algunos países europeos y que auguró una encarecida y necesaria paz después de una profunda e inmisericorde ahoyadura, pero donde se escapó la vida de una generación entera; una tregua que se alcanzó después de una carnicería atroz entre naciones presumiblemente civilizadas. Aquella conflagración denominada por sus contemporáneos como la Gran Guerra o la Gran Guerra europea, calamitosa en grado superlativo y que abolló los cimientos del cénit del poderío europeo para precipitar su definitivo declive, terminó casi sorpresivamente.

Hoy aquel acto verificado en condiciones paupérrimas en un vagón de tren casi dejado a la deriva como lo estaban los destinos de Europa, nos mueve a la reflexión cien años después de acaecido.

Y lo hace porque aquel momento fue particularmente interesante. Tal y como lo es el actual. Aquel cabús –furgón de cola– de Compiègne, histórico y humillante para Alemania, primero, y para Francia, después, cual moneda de cambio utilizada por Hitler en 1940, a los líderes de la vieja Europa los congrega a rememorar y a conmemorar aquel acontecimiento que también salvó a la vieja Europa de sí misma.

El armisticio que puso fin a la que tiempo después denominada como la Primera Guerra Mundial, en esta ocasión reunirá a los dirigentes de la controvertida Europa moderna y de los Estados Unidos, cuyos antecesores un siglo antes estuvieron encarnizadamente confrontados. Significativo encuentro en Compiègne del presidente francés Macron y la canciller alemana Merkel. Ya luego que Rusia se apunte es un poco injusto y arribista. Abandonó a los aliados por efecto de la Revolución rusa que tildó de guerra del gran capital y no de los obreros, cosa certera. Pero va, se anota. Y a saber si se verifique un encuentro cumbre entre Putin y Trump, que llega a esta conmemoración sin una victoria contundente de su partido en las recientes elecciones del martes previo, empero que tampoco acude con una derrota apabullante como deseaban sus malquerientes, quienes insisten en que ha perdido desde ya la reelección, cosa que no se avizora por ningún lado, tratándose solo de una conjetura por demás temprana y muy infundada, de un apresuramiento que solo revela ignorancia.

Si la Primera Guerra Mundial derribó imperios, transformó el equilibrio de poderes mundial, modificó de manera dramática las fronteras de Europa, delineando en gran medida las hoy prevalecientes, y significó el final de una carnicería, entonces remembrar este armisticio es necesario y obligado. La zaragata no menos dejó en claro que se asomó la decadencia de Europa a partir de tal, solo esparciendo la duda por saber si sería acelerada o paulatina, como durante el periodo de entreguerras lo mismo la denunciaron Ortega y Gasset que el Círculo de Viena y aún antes del segundo intento de suicidio de Europa, la siguiente contienda, ya la advertía con exquisita claridad el británico Lytton Strachey.

El armisticio de 1918 supuso en definitiva, un respiro. Implicó una derrota de quienes pudieron también vencer al adversario, porque los ganadores quedaron arruinados y a un tris del más contundente sometimiento. Increíble, pero cierto.

Los países iberoamericanos en promedio, se mantuvieron neutrales. No obstante, Brasil, la mayoría de las naciones centroamericanas, Cuba y Portugal decidieron participar en el bando aliado, sin resultados claros en su particular beneficio. Para el caso mexicano observamos de lejos este aniversario redondo, porque la Revolución Mexicana condujo a declarar muy pronto la neutralidad y a comunicar así al mundo que estábamos entretenidos en nuestra propia matazón.

El armisticio de Compiègne nos mueve a desear otros armisticios en nuestro tiempo. A invocarlo para las asfixiantes caravanas de migrantes, a las bravuconas de Trump, a la ruptura del Brexit, al acaloramiento político mexicano, al terrorismo y al fundamentalismo, a tantas cosas que mancillan la paz. Porque la guerra que acabaría con todas las guerras, como romántica y pomposamente fueron referidas aquellas hostilidades del cuatrienio 1914-18, no cumplió su cometido desde el primer día y ya se nos fue una centuria. Antes bien, el hombre incrementó su cizaña y su mortífera capacidad destructora.

Nos deja este centenario las imágenes en sepia de aquellos pueblos que se echaron a las calles a celebrar el cese al fuego, ya no reparando en si se ganaba o se perdía. Ello nos alerta acerca del profundo significado que tuvo y de cuán angustioso y apesadumbrado había sido el conflicto para todos los protagonistas. Aun así hubo cabeza para erigir monumentos conmemorativos del suceso. Para mí al recorrer Europa fue muy significativo encontrármelos y más todavía ver como escasamente los habían levantado a la Segunda Guerra Mundial. A veces sobre las placas de los referidos a la Gran Guerra se habían colocado los años de la segunda lucha. Eso me habló aún mejor de cuán dramático fue tal respeto a la memoria de la primera, del cómo quedaron los europeos y de que tan imposibilitados a beber la segunda por su significado, que ya no hubo ni el ánimo y acaso ni el recurso, para construir otro túmulo. Y esperemos que pese a todo, se queden en dos tales episodios destructivos y no nos veamos en la tesitura de edificar un tercer dolmen a su recordatorio.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.