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CUMBRE EN ARGENTINA

La guerra comercial China-EEUU, protagonista del G20

La guerra comercial China-EEUU, protagonista del G20
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EL IMPARCIAL
jueves 29 de noviembre de 2018, 21:39h
Trump cancela su reunión con Putin por la escalada bélica en Ucrania

El presidente de EE.UU., Donald Trump, llegó hoy a Buenos Aires para asistir este fin de semana a la cumbre de líderes del G20, lo que marca su primera visita a Latinoamérica desde que llegó al poder hace casi dos años. El encuentro que centrará el protagonismo en la agenda de Trump en el G20 será la cena que mantendrá el sábado con Xi, en la que podrían acercar posturas para frenar su guerra comercial.

"Estamos muy cerca de hacer algo con China, pero no sé si quiero hacerlo", aseguró hoy Trump antes de abandonar la Casa Blanca. "Creo que China quiere llegar a un acuerdo, y estoy abierto, pero francamente, me gusta el acuerdo que tenemos ahora", agregó.

Tensión con Rusia

Donald Trump y Vladimir Putin no se reunirán en el marco de la Cumbre del G20 que empieza este fin de semana en Argentina. Así lo ha confirmado el propio presidente de los Estados Unidos a través de las redes sociales. El comunicado ha llegado a través de una cadena de mensaje escritos en Twitter que comenzaba del siguiente modo: "Dado el hecho de que los buques y los marineros no han sido devueltos a Ucrania por Rusia, he decidido que lo mejor para todas las partes es que cancele la reunión prevista en Argentina con el presidente Vladímir Putin".

El magnate emitió este anuncio oficial desde el avión presidencial en el que se dirigía a Buenos Aires. Y lo hizo minutos después de haber delcarado ante los periodistas desplazados a la Casa Blanca que "probablemente" sí se encontraría con su homólogo ruso. Y es que el magnate explicó a los medios presentes antes de que emprendiera el viaje que este es "un muy buen momento" para reunirse con Putin, si bien advirtió que sería informado en detalle sobre la creciente polémica entre Kiev y Moscú.

Putin proclamó el pasado miércoles que se reuniría con Trump el 1 de diciembre en la capital argentina, con la idea de conversar en torno a asuntos como la batalla contra el terrorismo o el desarme nuclear. Y desde el Despacho Oval se confirmó que el titular de la Casa Blanca mantendría una cumbre bilateral con el mandatario ruso a lo largo del G20, amén de entablar contactos con los líderes de Argentina, Alemania, China, Japón, Corea del Sur y la India.

Pero la información relativa al conflicto entre Ucrania y Rusia ha terminado por provocar que Trump cancele la reunión con el jefe del Kremlin. O eso se argumenta desde Estados Unidos. Se hace hincapié desde el Ejecutivo del país norteamericano que no es admisible sentarse en la misma mesa del dirigiente que el pasado domingo envió buques de guerra para disparar en el estrecho de Kerch, que une los mares Negro y de Azov, contra tres barcos ucranianos. Esos navíos fueron acusados por Moscú de entrar sin permiso en aguas rusas, junto a la península de Crimea -ucraniana y anexionada por Rusia-.

Este ha sido el último capítulo de la tensión detonada en el mar de Azov, desencadenada desde que Moscú construyera en mayo el puente de Crimea que une con el territorio ruso este territorio anexionado. Desde ese punto se han multiplicado las inspecciones a los buques ucranianos, algo que Kiev considera un bloqueo de facto de sus puertos en la zona. Pero la crítica interna en Estados Unidos ofrece otra versión sobre la cancelación de la reunión con Putin. Un motivo que punta directamente a la prseunta injerencia rusa en las últimas elecciones presidenciales.

En esta jornada se vivió otro tramo de la mencionada investigación judicial. Michael Cohen, el otrora abogado personal del presidente protagonizó un inesperado giro en la pesquia de la denominada trama rusa al admitir que engañó al Congreso cuando expuso los detalles de un negocio inmobiliario del magnate en Rusia. Lo hizo, dijo el letrado de 52 años, "por lealtad" a Trump, tras presentarse por sorpresa en la mañana de este jueves en una corte federal de Manhattan (Nueva York).

Cohen se declaró culpable de un nuevo cargo de los que le acusa la Fiscalía especial que encabeza Robert Mueller, la encargada de rastrear los vínculos entre la campaña electoral de Trump en 2016 y el Kremlin. El fiscal había acusado al también vicepresidente ejecutivo de la compañía de Trump entre 2007 y 2017, de haber efectuado "deliberadamente" declaraciones "falsas" a los comités de Inteligencia de las dos cámaras del Congreso sobre las negociaciones de una potencial Torre Trump en territorio ruso, que finalmente no se construyó.

"Como bien sabía Cohen", destacó la Fiscalía, sus "falsas y engañosas" declaraciones pretendieron "minimizar los vínculos" del presidnete de Estados Unidos con el proyecto inmobiliario e "instalar la falsa impresión" de que se zanjó antes "de la asamblea electoral de Iowa" y de las primarias, a la espera de "limitar las investigaciones sobre Rusia". Finalmente, Cohen asumió ante el tribunal que realizó "tergiversaciones para ser coherente con el mensaje político" de Donald Trump y por "lealtad" a él, según ha publicado medios de comunicación locales.

Tras especificar que abordó la construcción del proyecto en Moscú "varias veces" con el propio magnate y sus familiares hasta junio de ese año -contradiciendo la versión dada al Congreso, en la que presumía haber abandonado el proyecto en enero de 2016-, Cohen reconoció que mintió sobre un viaje a Rusia y sobre sus contactos con la oficina del secretario de Prensa del presidente ruso. El exabogado ha decidido admitir su culpabilidad y cooperar formalmente con el fiscal Mueller con la expectativa de ver rebajada la pena por los cargos que le implican en la trama rusa. Trump, por su parte, quiso restar importancia al tema calificando a Cohen como una "persona débil y no muy inteligente" que miente para lograr "una reducción de condena".

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