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TRIBUNA

La 4ª Transformación será feminista o no será

Diana Plaza Martín
domingo 02 de diciembre de 2018, 19:22h

Sor Juana Inés de la Cruz, México, 1651-1695, religiosa exponente del Siglo de Oro de la literatura en español (aunque ahora que entré a Wikipedia para corroborar fechas ví que en el apartado de - Siglo de Oro- se considera que el último gran escritor fue Pedro Calderón de la Barca, quién clausuró este período artístico con su muerte en 1681, es decir, dejando fuera a Sor Juana por catorce años, quien, tal vez, si no se olvidarán de las mujeres al construir la historia, sería la encargada de cerrar el ciclo), escribía en el siglo XVII versos que describían de forma estética e inteligente algunos aspectos del machismo como el veto a la inteligencia de las mujeres: - En perseguirme mundo, ¿Qué interesas? En qué te ofendo, cuando solo intento poner bellezas en mi entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas. O de forma más extensa y ponzoñosa en su famoso Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis, así como, en uno de mis preferidos, denunciando de forma la aún hegemónica división entre las hermanas, madres y mujeres de uno (las vírgenes) merecedoras de todo respeto y cuidados y el resto que se lo debe ganar: Siempre tan necios andáis que / con desigual nivel / a una culpáis por cruel / y a otra por fácil culpáis. ¿Pues cómo ha de estar templada /la que vuestro amor pretende, / si la que es ingrata, ofende, / y la que es fácil, enfada?.

¿Pero por qué hablar de Sor Juana en el día en que en México hay que hablar de la toma de posesión del ejecutivo presidido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO)? Sencillo, como indico en el título, si en México se produce un cambio real en el próximo sexenio, una 4º transformación, solo será sí le ponemos freno al machismo y, particularmente a la violencia contra las mujeres.

Sor Juana fue una mujer excepcional, como demuestra su producción literaria, que sufrió las consecuencias de ser mujer en un mundo diseñado por y para los hombres. Su reclusión en el monasterio sigue sin estar clara, al igual que su silencio al final de sus días, aunque todo apunta a que ambas decisiones fueron abocadas por su determinación a dedicarse al trabajo intelectual, ejercer el pensamiento crítico y tener la capacidad de comunicarlo en palabras de forma magistral. Es decir, lo que en términos modernos sería la elección de las mujeres entre la carrera profesional o la familia; lo cual sigue siendo una pregunta de manual a las mujeres que consiguen labrar una exitosa carrera profesional ¿y quién cuida de los hijos? ¿no te extrañan en casa? ¿ha sido duro no ver a tus hijos tanto como quisieras? Preguntas que no se les hacen a los hombres, así como tampoco aparece en sus biografías si eran bellos o no (digo esto porque no hay reseña sobre Sor Juana que no destaque que era una bella joven cortejada por muchos pero que, aún así, decidió tomar los hábitos y dedicarse a leer, cuando, reitero, ocasiones para casar con un buen mozo no le faltaban) y que algunas de las invitadas al foro sobre el estado de la Democracia Paritaria organizado por el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset en México en conjunto con la Secretaría de Cultura de la Embajada de España y el Ateneo Español en México, confirmaron haber recibido en alguna ocasión. Y es que mencionadas invitadas son mujeres que, en la actualidad, y desde hace varios años, se desempeñan como representantes de los ciudadanos en las Cámaras mexicanas. Todas ellas representan a diferentes fuerzas políticas y, por ende, diferentes intereses, pero tienen clara una causa común que no puede esperar más: frenar la violencia contra las mujeres y otorgarles una mejor vida a través de acciones políticas; motivo por el cual decidieron realizar una “alianza coyuntural y estratégica” en la legislatura iniciada en septiembre de este año a través de la conformación de “la bancada de mujeres” integrada por las 241 diputadas presentes en la Cámara baja. Es decir, un grupo parlamentario formado por el 50% del Congreso y conscientes, como afirmó Dulce María Sauri, vicepresidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, de que son “transgresoras del orden patriarcal” y “que no se les puede olvidar que las resistencias culturales siguen ahí”.

Este hito histórico nos demuestra, como mencionaba en mi anterior artículo titulado Política patriarcal , que efectivamente las mujeres pueden cambiar la forma de hacer política. Pueden unirse para hacer algo tan necesario en la mayoría de rubros como son las - Política de Estado- y no de partido. Esto es, pueden hacer política pensando en el bien común en el largo plazo y no en los intereses partidistas redituables en la siguiente elección.

Este fin de semana toma posesión el ejecutivo elegido por el 53% del electorado mexicano para cambiar el país. Que las mujeres se unan para cambiar las cosas sin esperar a que eso suceda es, para mí, uno de los principales motivos de esperanza.

Diana Plaza Martín

Coordinadora Maestría en Relaciones Internacionales Instituto Ortega y Gasset México

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