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FINAL ANTE EL AL AIN

Mundial de Clubes. La cima, a una batalla contra sí mismo para el Real Madrid |17:30/La1

sábado 22 de diciembre de 2018, 04:53h
Santiago Solari aspira a conquistar su primer título como entrenador profesional en esta particular tesitura. Por Diego García

El Real Madrid afronta este sábado la posibilidad de convertirse en el único club que cosecha tres Mundiales de Clubes seguidos en la historia de este deporte. Para lograr esa gesta habrá de sobreponerse al conexto que le ha tocado en el cierre de un 2018 glorioso en su ecuador. Porque la huida de Zinedine Zidane en plena apoteosis cobraría sentido sólo un puñado de meses más tarde. No fue la marcha de Cristiano Ronaldo a la Juventus el peor de los problemas con los lidiaría el sucesor del galo. El núcleo de los motivos por los que 'Zizou' abandonó el cargo tras vencer tres Ligas de Campeones fue la imposibilidad de refrescar el compromiso y continuidad en la concentración de su prestigiosa plantilla.

Este parámetro se cobraría como víctima a un Julen Lopetegui empeñado en imponer un estilo combinativo que chocaba frontalmente con la morfología del cuatro veces campeón de Europa en un lustro -tendente al contraolpe y el relámpago físico, no a la pausa distributiva-. Y, de repente, Chamartín vio cómo Santiago Solari tomaba las riendas del transatlántico en el peor momento -en el pico del huracán inherente a la transición entre la época gloriosa previa y el incierto presente-. La cosa es que el revolcón de nombres implementado por el argentino ha funcionado en lo estadístico, con un casi pleno de triunfos. Mas, las sensaciones no han virado demasiado con respecto a los agujeros de motivación e implicación que ya sentenciaron la candidatura liguera merengue en 2018 un par de meses antes del título del Barça.

Navegando en tal irregularidad, incluso dentro del desarrollo de los 90 minutos, llegó a territorio de petrodólar una delegación aquejada de cansancio mental. Estaban avisados del riesgo de caer en la complacencia, pues fueron vapuelados por el Eibar y el CSKA en las semanas precedentes. Y, para colmo, el River Plate campeón de la Libteradores más importante jamás vista se despeñó ante el Al Ain, quedando apeado de la caraceada final del Mundial de Clubes. Entonces, labrarían los madridistas un desempeño plomizo, aliñado de atención a lo táctico, para que Gareth Bale se reivindicara como decisivo y jefe de la manada. El galés goleó al Kashima y quedó a un gol de la plusmarca en este torneo que posee Cristiano.

La sed competitiva y de demostrar la valía del extremo zurdo terminó por subrayarse como el leitmotiv global al que se aferró Solari, alineando a Courtois, la zaga prototípica, a Marcos Llorente como ancla de Modric y Kroos, y a Lucas Vázquez como aliño de Benzema y del propio Bale. Esto es: mezcló la ambición de la juventud y el orgullo tocado de las vacas sagradas para despertar el gen especialista de las rondas eliminatorias que ha distinguido al Madrid de estos años. Y la fórmula dio un resultado escalrecedor. Por ello, sólo con la duda de la inclusión de Casemiro en el once, todo apunta a la reproducción del mismo once en el duelo por el trofeo que mantendrán ante el Al Ain.

En sala de prensa, un día antes de la batalla, Solari y Sergio Ramos dejaron claro la realidad de la esencia de esta cita: el mayor peligro (casi el único) para el favorito es subestimar al oponente. Porque si un manto de trabajo coordinado e intenso se extiende, la calidad decidirá. "Si el Real Madrid es un club ganador es porque se concentra y pone toda la energía en las finales. Me preocupa que estemos metidos en el partido, que cada uno esté jugando desde hoy el partido", aseveró el entrenador argentino, para que el no resultó una sorpresa que el conjunto anfitrión eliminara a River. El capitán, por su parte, ha senañalado lo siguiente: "Tenemos una nueva oportunidad de reivindicarnos. Vamos con la máxima humildad del mundo y respeto al adversario. Todos daban por favorito a River por nombre y por historia, pero te das cuenta que en el fútbol no ganas a nadie por el escudo".

En la trinchera local se desplegará el conjunto anfitrión que se mueve como pez en el agua si consigue contaminar al contrincante de la querencia al anarquismo. El ida y vuelta, de derroche anatómico exigido, es el cauce a través del que gravitan las opciones de supervivencia de un conjunto que no destaca por su solidez defensiva, su equilibrio táctico o su puntería. Nada de eso les otorgaría horizonte de tocar techo ante el representante del Viejo Continente. En cambio, si la clase visitante no se traduce en precisión en el pase y la activación tras pérdida no es la adecuada, en ese paisaje fugurante conviven con todo gusto la velocidad en vuelo y el talento del brasileño Caio -la sorpresa del evento-, el rol de lanzador de contras que asume Hussein El Shahat y el cuerpeo astuto con la zaga que efectuará el internacional sueco Marcus Berg.

Las acciones de pizarra y la amortización de los errores ajenos delimitan el rosario de variables que maneja el técnico Zoran Mamic, un croata que se exilió en los Emiratos Árabes para eludir la causa judicial que le persigue en su país -proceso relacionado con Modric- y del que habla el trabajo realizado para dar un paso más en la obra de Zlatko Dalic, el seleccionador que llevaría hasta la histórica final del Mundial 2018 a los balcánicos y previo otrora preparador del Al Ain. El petróleo alcanzó para contratar a todas estas piezas, al zaguero Tsukasa Shiotani y al meta Khalid Eisa, protagonista de la derrota del coloso 'Millonario' argentino -no sólo por haber paradp el penalti a Enzo Pérez-. Y el carácter del estratega croata ha insuflado convicción al campeón de la Liga emiratí, que remontó tres goles al Wellington neozelandés para acceder a las rondas importantes del Mundial de Clubes. El 3-0 asestado al Esperance de Túnez confirmó sus expectativas y la gesta ante River las disparó.

Por tanto, habrá de empatar la confianza y tensión competitiva el Madrid para domar la pretensión local y el envite. Porque el conjunto árabe ya ha dejado atrás el pico de forma pautado para su calendario del curso y la erosión de las citas internacionales previas a la de este fin de semana juegan a favor de los españoles. En consecuencia, una disposición de rápida traslación del cuero en posesiones controladoras rima mejor que el modelo de repliegue y salida en este pretigioso brete para los intereses del defensor de Concha Espina.

Así lo ha resumido el preparador balcánico: "Nos enfrentamos al equipo más grande pero no están en un gran momento de forma. Son un Mercedes y nosotros un Smart que a veces puede ganar. Nos hemos merecido estar en la final. Estamos más cansados porque hemos tenido que jugar dos prórrogas pero saldremos con muchas ganas de ponérselo difícil al Real Madrid y aprovechar esta oportunidad histórica". Mamic, redundó en el cansancio como factor clave y habló de la urgencia de un rendimiento portentoso de su portero. Pero si la mentalización no resulta estricta, los favoritismos podrían deshacerse. Que se lo pregunten al Kashima que constriñó a la prórroga a Ronaldo y compañía en la final de 2016. Eso sí, los nipones gozaban y gozan de mucha más consistencia y cohesión en la fase defensiva que los árabes. En definitiva, la historia y el interés de este duelo serán escritos únicamente por los madridistas (por sus virtudes y déficits de atención, particiones casi igualadas en la cocina de Valdebebas desde que Mourinho acabara su trabajo y Ancelotti ganara la 'Décima'). Y sobre el tapete estará la opción de rebasar al mejor Barça de todos los tiempos en trofeos mundiales, coronando la dorada era nacida con la columna que han confeccionado Marcelo, Ramos, Casemiro, Modric, Benzema y Ronaldo.


- Alineaciones probables:

Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Marcos Llorente, Kroos, Modric; Lucas Vázquez, Bale, Benzema.

Al Ain: Khalid Eisa; Mohammed Fayez, Ismail Ahmed, Mohamed Ahmed, Tsukasa Shiotani, Tongo Doumbia, Ahmed Barman, Hussein El Shahat, Caio, Mohamed Abdulrahman, Marcus Berg.

Árbitro: Jair Marrufo (Estados Unidos).

Estadio: Zayed Sports City Stadium.

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