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BRASIL

Jair Bolsonaro jura como nuevo presidente

Jair Bolsonaro jura como nuevo presidente
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EL IMPARCIAL
martes 01 de enero de 2019, 18:23h
Lo ha hecho en medio de un imponente dispositivo de seguridad.

La República Federativa de Brasil ya tiene a un nuevo presidente. Desde este martes, día en el que juró el cargo el capitán de la reserva del Ejército y líder de la ultraderecha, Jair Messias Bolsonaro, comienzan cuatro de años de polémico mandato. "Prometo mantener, defender y cumplir la Constitución brasileña" y "observar las leyes, por el bien del pueblo brasileño", declaró el gobernante, quien contó con la compañía del nuevo vicepresidente Hamilton Mourao, general de la reserva del Ejército. El juramento se ralizaría con la mano sobre la Carta Magna.

A la ceremonia, acontecida en el hemiciclo del Senado, asistiaron los presidentes de Bolivia -Evo Morales-, Chile -Sebastián Piñera-, Honduras -Juan Orlando Hernández-, Paraguay -Mario Abdo Benítez-, Perú -Martín Vizcarra- y Uruguay -Tabaré Vázquez-. También se personaron los primeros ministros de Israel -Benjamín Netanyahu-, Hungría -Viktor Orbán- y Marruecos -Saadedine Othmani-, así como los presidentes de Portugal -Marcelo Rebelo de Souza- y Cabo Verde -Jorge Carlos Fonseca-.

Toda vez que prestó juramento, después de haber arrastrado por las calles de Brasilia a más de 130.000 personas, Bolsonaro pronunció un primer discurso ante el pleno del Parlamento y otro en el Palacio de Planalto, sede del Gobierno. Allí recibió la banda presidencial de manos del gobernante saliente, Michel Temer. Y en su alocución, de 10 minutos -difiriendo de la hora de discurso que efectuaron todos sus antecesores, delimitaría con rapidez sus pretensiones hasta enero de 2023.

Al empezar el mandato con un 65% de popularidad prometió que impulsaría reformas estructurales que permitan acabar con un crónico déficit fiscal y volvió a prometer que abrirá a los mercados internacionales para las exportaciones brasileñas, "estimulando la competición, la productividad y la eficacia sin tinte ideológico", con una especial atención al sector agropecuario, que sigue resultando el sosten de la economía nacional. Por ello, solicitó al Parlamento apoyo para "la tarea de liberar definitivamente al país del yugo de la corrupción, de la violencia y de la sumisión ideológica".

También expuso que subrayará la batalla contra la delincuencia. A este mal le atribuyó 60.000 muertes anuales en el país y para contraatacarla defendió que felxibilizará el porte de armas por parte de los ciudadanos por mor de que los "ciudadanos de bien" puedan "defenderse". Y sólo mencionó la política exterior para destacar que tratará de acercarse lo más posible a Estados Unidos y para evidenciar que expulsará "el perfil ideológico" de las relaciones internacionales. Se cerrará a "servir a los brasileños" y no a "intereses partidarios".

Eso sí, exclayó que gobernará "sin ideologías". Lo hizo aunque se le escapara su talante anticomunista y su fuerte devoción religiosa, vectores que salpicaron sus dos discursos. Brasil ha comenzado a "liberarse del socialismo, de la inversión de valores y de lo políticamente correcto", para "restablecer los valores éticos y morales" que, a su juicio, comparte la mayoría de la sociedad, le dijo a los miles de seguidores congregados en la segunda de sus intervenciones.

El fuerte despliegue de seguridad, de cerca de 12.000 efectivos de los cuerpos policiales y de las Fuerzas Armadas -rango histórico-, permitió a Bolsonaro pudo circular entre sus seguidores en un Rolls Royce "Silver Wraith" sin capota, acompañado por su esposa Michelle. Y hubo tiempo para que juramentaran el cargo los miembros de su Baginete. Los ministerios pasarán de 29 a 22, para reducir el gasto público y adelgazar el peso del Estado.



Un nostálgico de la dictadura para hacer olvidar a Lula


En Bolsonaro no se da un término medio: unos lo ven como un peligro para la democracia y otros creen que es la única solución para acabar con la corrupción que carcome a Brasil. Capitán retirado del Ejército brasileño, de 63 años, amortizó el carcater polarizado de los comicios más divididos de la historia del gigante americano -7 de cada 10 votantes dice desconfiar de los políticos en general y considera corrupta a toda la clase política-. Lo hizo vendiéndose como la única solución ante una nación "insegura, violenta, conflictiva y corrupta".

Su discurso radical no excluyó su nostalgia de la dictadura militar que sometió al país entre 1964 y 1985. Tampoco significarían una variable trascendental su amalgama de declaraciones machistas, racistas, homófobas y misóginas. La inseguridad, la corrupción de los políticos y la desesperación de la ciudadanía le apuarían a la presidencia. El odio germinado hacia el Partido de los Trabajadores (PT), la formación liderada por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien purga en prisión una condenado a 12 años por corrupción,propulsó sus opciones.

Asimismo, plagió a Trump de forma insistente, también en la estrategia comunicacional: usó las redes sociales y escapó de los medios de comunicación tradicionales. Asimismo, el apuñalamiento sufrido en campaña, como el golpe en la cara padecido por Berslusconi hace años, le jugó a favor al victimizale. Azuzando la polarización social. De camino, escondió su carrera como legislador, poco exitosa -en 30 años como miembro de la Cámara de Diputados, sólo consiguió que 2 de los 170 proyectos de su autoría se convirtieran en ley-. Así saltó al primer plano el cacareado renovador de la escena política. La pena de muerte, la prisión perpetua, el régimen de trabajos forzados para condenados, la reducción de la edad penal de 18 a 16 años y el control de la natalidad como herramienta para combatir la pobreza y la violencia, sintetizaron sus promesas electorales.

Y no se puede entender su figura sin el poder evangalista. "Brasil por encima de todo. Dios encima de todos", ha repetido, enfrentándose de forma complacida a colectivos feministas y de defensa de los derechos humanos. "Sería incapaz de amar un hijo homosexual. Prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ahí. Para mí, estaría muerto de cualquier forma", "no emplearía a hombres y mujeres con el mismo salario, a pesar de que hay mucha mujer competente" o "no te violaría porque no lo mereces (en sentido estético)", son algunas de sus frases más polémicas.

Bolsonaro nació en Sao Paulo el 21 de marzo de 1955, proviene de una familia de descendientes de italianos y comenzó su carrera militar en Campinas (municipio del estado de Sao Paulo) como alumno de la Escuela de Cadetes del Ejército. Se formó como oficial en 1977 en la Academia de las Agujas Negras, integró la Brigada de Paracaidistas y llegó al rango de capitán, todo en cuarteles de Río de Janeiro, lugar en el que desarrolló una carrera política que comenzó en 1988, año en el que fue obligado a pasar a la reserva tras liderar protestas salariales dentro del ámbito militar cuando había finalizado la dictadura. En 1993 preconizó el cierre del Congreso y la implantación de un nuevo régimen de excepción.

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