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Y DIGO YO

Las heridas no cerradas en el PSOE

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 01 de enero de 2019, 19:28h

Que las heridas internas en el PSOE no están cerradas, pese a que Pedro Sánchez alcanzó la Presidencia del Gobierno, o quizá también por ello, por la forma en la que se ha llegado, no solo lo demuestran las constantes críticas a la forma de hacer en Moncloa desde diferentes ámbitos dentro del partido, también da fe la respuesta del aparato ante hechos como, por ejemplo, la estrepitosa derrota de Susana Díaz en Andalucía.

Se puede comprobar preguntando a los “sanchistas” que están haciendo viral entre las bases más afines la entrevista que ofreció recientemente el portavoz de la ejecutiva federal del PSOE, Óscar Puente, y en la que no dejó de atacar, criticar, menospreciar y vilipendiar a Susana Díaz.

Recordar con saña que “pudo gobernar con la izquierda y lo hizo con Ciudadanos” o reprochar que se metiera “en la aventura de la secretaría general del partido” con “una maniobra de infausto recuerdo” y dar por bueno que “lo que pretendía era darle el Gobierno a Rajoy en primera instancia y después hacerse con la secretaría” o, siempre a toro pasado, meter el dedo en la llaga con que “las elecciones las convocó ella” y este ha sido el resultado, no solo dice muy poco de la clasepolítica del alcalde de Valladolid, también de los que se lo consienten y aplauden.

Y Puente no es el único que tira con bala. Varios son los pesos pesados, incluido el secretario de Organización, José Luis Ábalos, que han hablado de renovación en el PSOE de Andalucía, siempre, insisto, después de consumado el desastre.

Refranes hay para toda circunstancia, como qué fácil es “hacer leña del árbol caído” o “cuando el carro se haya roto, todos te dirán por qué caminos no debió pasar”.

Puede que esta caída del PSOE en tierras andaluzas no deje de ser un fiel reflejo del sentimiento socialista, por un lado, y del resto de ciudadanía, por otro, precisamente por esa postura pro independentista que ha adoptado de forma humillante Pedro Sánchez. Es muy probable que al hartazgo de los andaluces con un Gobierno regional que lleva muchos años sin dar solución a sus problemas reales se haya sumado la vergüenza que supone el sometimiento de Ferraz ante los Torra, Puigdemont, Urkullu, Otegi y compañía.

Como fuere, toda esta maniobra de propaganda interna deja a las claras la guerra que todavía existe desde las primarias que volvieron a colocar a Sánchez al frente. Pero, ¿si ya ganó e incluso pudo callar bocas con su maniobra, esta sí, con la moción contra Rajoy, por qué todavía esta inquina hacia Susana Díaz?

La respuesta parece sencilla: Pedro “hola soy el presidente del Gobierno” Sánchez quiere más. Simplemente. Su ambición pasa por seguir donde está justo ahora el mayor tiempo posible y para ello necesita, además del apoyo de populistas y separatistas, de un PSOE fuerte y unido que les haga crecer a ellos mismos por si pudiera prescindir de sus actuales socios de Gobierno. Algo que se antoja difícil, de momento.

Por eso Sánchez trabaja ya desde las alturas que le proporcionan su cargo y el Falcon en desgastar a la dentro de poco expresidenta de la Junta de Andalucía para intentar por los medios que sean ganar adeptos en esta comunidad autónoma. No es poca cosa y el objetivo es legítimo, no en vano se trata de la federación con más peso de todo el partido a nivel nacional.

Parece claro que la única forma de conseguirlo es destruyendo políticamente a su rival. Susana Díaz, que tampoco debe tener nada mejor a lo que agarrarse, ha dicho que quiere seguir al frente de la oposición en su tierra y la decisión no ha gustado al jefe del partido, que esperaba que se fuera sin quejarse y pidiendo perdón.

Además, a Sánchez se le presenta una oportunidad también con la sentencia de los ERE, que se encargará de rentabilizar en clave interna, pese al deterioro general del propio PSOE, para medrar y responsabilizar a todo aquel que quiera el presidente “temporal” quitarse de en medio.

En conclusión, Sánchez a lo suyo, que es intentar a toda costa seguir disfrutando del poder en todo su amplio sentido, y Díaz despistada. La heredera de Chaves y Griñán confunde el enemigo. Piensa que la guerra es con Vox y los que le hacen daño de verdad están en su propio equipo.

Javier Cámara

Periodista

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