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TENIS

ATP. Luz en el túnel de Murray: "Quiero seguir jugando pero no sé si será posible"

EL IMPARCIAL
miércoles 06 de marzo de 2019, 23:52h
El británico parece reconsiderar su retiro anunciado a comienzos de año.

El martes 29 de enero Andy Murray abrazaba su última salida para tratar de seguir jugando al tenis profesional. Se sometió a una operación de cadera en Londres tras escuchar el consejo del estadounidense Bob Bryan, uno de los mejores doblistas que han jugado. "Con suerte, este será el final de mi dolor en la cadera. Ahora tengo una cadera de metal", publicó en aquel momento el tenista británico más distinguido que haya conocido el deporte de esas islas.

Era el anhelado punto final a un recorrido de 18 meses de dolor continuado que le empujó a proclamar en sala de prensa que se jubilaba con 31 años. El cuarto del 'Big Four' que se conformó en esta década junto con Rafael Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic había tirado la toalla. En enero de 2018 ya se había sometido a una cirujía, pero no funcionó y llegó al punto de olvidarse del tenis y querer, simplemente, que su calidad de vida mejorara. Ya que no podía caminar sin malestar.

Entre lágrimas, el pasado 14 de enero, tras ser eliminado por Roberto Bautista en el Abierto de Australia, declaró lo que sigue: "Decidiré la semana que viene si paso por el quirófano en poco tiempo o si, por el contrario, descanso hasta Wimbledon para jugar allí mi último torneo. Aunque decida descansar por cuatro meses no voy a poder caminar bien igualmente, y seguiré con el dolor en el día a día. Durante todos estos años he dado lo mejor de mí. Lo he intentado todo y he entrenado tan fuerte como he podido, a veces incluso demasiado".

En la presentación de su participación en el Grand Slam austaliano, en primero de 2019, ya avanzó que "he estado sufriendo durante un largo tiempo, un total de veinte meses. He intentado hacer todo lo posible pero el dolor no ha cesado. Juego con limitaciones, no me permite cosas básicas como entrenar y jugar, y yo amo jugar a tenis. Es esa la cuestión". Y, desde su número 230 del mundo sentenciaría apuntando que "no quiero seguir jugando de esta forma, no estoy dispuesto a seguir con este dolor en los próximos cinco meses".

"Necesitaba poner un punto final, porque jugaba y no sabía cuándo o en qué momento el dolor iba a parar. Por eso he tenido que tomar esta decisión. Avisé a mi equipo que puedo aguantar hasta Wimbledon, porque es ahí donde me gustaría terminar, es ahí donde me gustaría parar de jugar, incluso si no creo poder dejar de hacerlo nunca. Tengo dolores hasta caminando, así que imagínense jugando un partido. He tenido una gran vida deportiva. He viajado por todo el mundo y jugué partidos memorables. Y, sobre todo, he competido contra los mejores de la historia", subrayó, hablando ya como un jugador retirado.

Había regresado a la canchas en 2018 en Queen`s, tras 342 días en el dique seco. Y a pesar de que la federación de tenis del Reino Unido creó varios Challengers para su retorno en mayo sobre pista dura, se negó a volver y esperó a una temporada de hierba en la renunciaría a Wimbledon, su torneo fetiche. Se presentó en el US Open pero cayó en la segunda ronda, impedido. Y clausuró su peor curso en el ATP 250 de Shenzhen. De ahí hasta la rueda de prensa de despedida del tenis se desataría la abrasión definitiva de su mente.

Y, pasados dos meses, este martes asomó su madre, Judy Murray, para desmpolvar algo de optimismo en este decantar oscurecido. Habló con la cadena británica Sky Sports y manifestó que "nadie sabe cómo se va a recuperar a largo plazo. Mentalmente está bien y nosotros cruzamos los dedos. Pero te digo una cosa, si alguien puede hacerlo es él, porque pondrá todo su corazón y su alma como hace con todo". La progenitora del astro caído recordaba a propios y extraños que su hijo dijo adiós reseñando que intentaría desembarcar por última vez en el All England Club.

Y el propio Andy Murray se pronunciaría este miércoles. "Quiero seguir jugando, ya lo dije en Australia. El problema es que no sé si será posible. La rehabilitación va lenta, pero está yendo bastante bien. Solo tengo que esperar y ver cómo progresan las cosas. Si es posible, me encantaría volver a competir", ha explicado en una rueda de prensa convocada en el club londinense de tenis de Queen's, con motivo de su nuevo patrocinio con la marca Castore. Anunció que, al fin, el dolor de cadera le ha abandonado. Ha estado entrenando con dureza desde la operacion de enero hasta esta jornada. ¿Se ha reabierto la puerta del tenis profesional para este escocés ilustre?

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