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DESDE ULTRAMAR

México: abucheos a la autoridad

jueves 14 de marzo de 2019, 20:20h

Ha saltado a la palestra el tema y merece abordarse para dimensionar su implicación justa de una manera ecuánime y objetiva: el presidente López Obrador efectúa visitas a las provincias y entre los asistentes al mitin abuchean al gobernador de turno. De momento, dado que solo ha visitado estados gobernados por los opositores, a ellos les han propinado el abucheo. La práctica es novedosa.

En ese panorama no ha faltado quien desvariando, afirme sin prueba y sobre todo si no simpatiza con López, que los abucheos son organizados por lopezobradoristas y sostiene que es gente pagada por la que la incita a efectuarlos. Sin ofrecer prueba alguna. Ni una. Hay que tener mucha cara para sostenerlo. Por eso es mejor poner los puntos sobre las íes. Es pertinente desenmascarar argucias y evidenciar procederes. La queja más sonada viene de los gobernadores con la sigla PRI y de la dirigencia de tal partido. Algunos como el de Colima, José Ignacio Peralta, se jactan al mejor y más vetusto estilo del PRI en responder con sorna y poca inteligencia que se desahogue la gente –sepa usted que de 32 mandatarios evaluados, es el penúltimo de la fila– y explica la ardidez del priista y sus simpatizantes al amparo de su pésima gestión que los ciudadanos libremente le han reclamado, abucheándolo e increpándolo cual lo merece. Por sus resultados no está para adornarse el lerdo gobernador.

¿Qué le digo? El tema es interesante. Son abucheos bien ganados, no gratuitos, porque si valoramos la gestión de los gobernadores, nos cercioraremos de que sus destinatarios no son dignos de aplauso. Preguntémonos: ¿es que están gobernando bien? El abucheo demuestra cabal que no y sus resultados, también. Lo más importante: ¿hay razones para abuchear? Desafortunadamente, todo indica que sí. Pero al PRI le parece en un vano intento que es mejor desviar la mirada victimizándose, dándonos la oportunidad de enmendarle la plana, y así lo desmentimos señalando que deberíamos de estar discutiendo no el color del veneno, sino el porqué hay veneno.

Así, ya metidos en gastos no ha faltado alguna columnista priista que en una gala de poca ética periodística y con una carencia absoluta de rigor, sostenga en su odio a López Obrador que él es el inventor del abucheo. Es evidente que refiere del acto en sí, atribuyéndoselo y no a la Humanidad creadora de tal. Resulta insultante tanta bribonada contra la inteligencia de cualquiera solo por no cuadrarle López.

Ese es el panorama y usted merece saberlo al otro lado del Charco. España ha presenciado actos de abucheo sumamente cuestionados, debatidos, lanzados a las altas autoridades y ha desatado ello un jaleo también de altos vuelos. Para el caso mexicano la inquina priista, sobretodo, incluida la que yace en listados de plumas sugeridas como compradas en el sexenio Peña para acallar y tornarlas otrora aplaudidoras como focas, explicaría su animadversión actual a un sexenio que no les da nada y van extraviadas. Y en ello por supuesto ¡claro! que es más fácil decir que el presidente actual organiza abucheos. Lo difícil es en cambio, probarlo o reconocer que no estamos teniendo gobernadores presentables y gestiones como para recibir aplausos. Se llaman agredidos cuando que la agredida es la ciudadanía que les soporta sus desmanes y trapacerías. Los abucheos no son gratuitos. Se los han ganado los priistas. Reconózcase.

Rechazadas las siglas PRI por el 76 % del electorado en 2018, el abucheo a priistas sobre todo, proviene de la gente. Y voy más. A su queja sumen y que no se les olvide a los priistas, que invariablemente los actos donde aparecen sus gobernadores llevan acarreados afines. Son los priistas los que suelen escoger a quienes llevan; si los propios asistentes a modo los abuchean, la cosa está grave. Es evidente su pésima gestión. Y si son externos los que abuchean, enhorabuena por haber roto el cerco priista que blindaba a sus impresentables gobernadores.

Cuando la dirigente nacional priista, la impresentable señora Ruiz-Massieu, se ha puesto farruca exigiendo que cesen los abucheos, se ha pasado por el arco del triunfo dos cosas: la respuesta del presidente López Obrador, señalando que: “(los abucheos) yo los repruebo….son de mal gusto…” y por la otra, no hay prueba de que sea el mandatario federal quien los organiza, o su gente, tanto monta. Mientras que si es de probarse la mala gestión priista. Ahhh, pero hay más: ¿qué partido reprueba abiertamente el abucheo a sus gobernadores? El PRI, en efecto.

El dato importa. ¡Desde luego que importa! Usted merece saber de qué PRI hablamos. Uno al que le gusta la gente callada, silenciada si no les aplaude. Que la ha callado y reprimido antaño y que hoy no lo hace –mas lo intenta– aunque no puede, ya que no encabeza el gobierno nacional, que si no….Uno al que nunca le ha gustado la voz discordante, y ha amagado a los medios por ser opositores; el PRI de toda la vida reclamante de impunidad para sí –que sus abucheos son los únicos que valen, además– y que preferiría que los medios solapen sus trapacerías como lo han hecho. El PRI de infinidad de correligionarios perseguidos por Interpol al ser desfalcadores, el mismo que el sexenio pasado instrumentó bots desde el gobierno que encabezaba para golpear en redes sociales, a las que desprecia por exhibirlo y por no haberlas podido controlar, como no pudo aunque lo intentó con Internet a través de iniciativas de ley de censura de toda laya a impulsadas por sus siglas, lo mismo en congresos provinciales que en el nacional. Aquel partido cuyo primer representante, Peña Nieto, se solazaba recriminando con un “ya se que no aplauden” esperando iluso el aplauso a su catastrófica labor, respondiéndole la oposición que no había nada qué aplaudir. Ese es el PRI que hoy clama porque cesen los abucheos. Se entiende. Y es que ya se sabe: el PRI nos quiere callados y aguantándole todas. No tiene remedio. No es atendible.

¿Ve la importancia del dato? Sobre todo porque a cambio desde el PRI no escuchamos un sonoro mea culpa, un deseo de enmienda, un esfuerzo por gobernar mejor para que cesen los abucheos al valorar una gestión razonablemente óptima que no llega jamás. Así que ni se compromete a actuar mejor ni a gobernar mejor. El que sin poca ni más vergüenza no persigue en serio a sus correligionarios corruptos y exige al presidente López Obrador que sea él quien los enuncie, si es que los hay. Habrase visto tamaña bribonada.

Ese es el PRI carente de toda estatura moral para señalar nada ni a nadie, el que exige que cesen los abucheos. Ese PRI al que le molestó que el senador Mario Delgado lo tildara abiertamente de dejar un país en ruinas, como lo dejó. O que López Obrador se lo expresara: dejó 10 billones de pesos en deuda pública. Una barbaridad. Un PRI cuya tarea al frente de México merece el más rotundo abucheo colectivo e implacable. Sus resultados no están para aplaudirse. De ninguna manera. Habría pues solo un camino sencillo para evitar el abucheo ajeno que tanto les fastidia: mejorar la gestión. O aguantar vara. No veo otro remedio. Pero eso es pedirle sombra a los ríos. Los ciudadanos están hasta la coronilla del PRI y en reciente encuesta lo califican por debajo del 5 en escala del 1 al 10, en la mayoría de sus gobernadores. Lo normal. Por eso ni callarse ni medirse en los abucheos. La democracia también los necesita para no endiosar gobernantes. Y por cierto, en esa encuesta de México elige, el priista titular de Sinaloa es el mejor evaluado de 32 mandatarios locales. Su entidad es la de los peores salarios. Buena cosa. Estado de México con el priista Del Mazo encabeza los feminicidios. Y todavía quieren aplausos y nuestro silencio….

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