El suizo arrasó a Anderson y se medirá a Shapovalov.
Roger Federer ha encontrado su nicho en este 2019 en el Masters 1.000 de Miami. La baja del lesionado Rafael Nadal y la eliminación de Novak Djokovic -en octavos de final, a manos del español Roberto Bautista- le han propulsado como principal favorito para estrenar su palmarés pomposo en esta temporada con el segundo masters del ejercicio. Está concentrado y metido en dinámica. Y ya ha aterrizado en las semifinales del campeonato.
Este viernes se deshizo con una facilidad pasmosa del sudafricano Kevin Anderson, sexto cabeza de serie. Cantó victoria por un claro 6-0 y 6-4 en el que dominaría por completo y no concedió respiro al africano en niguno de los tramos del envite. El veterano de 37 años evidenció finura, categoría y convicción para solventar el brete en una hora y 25 minutos. Se trató de un inesperado repaso que le encamina a su cuarto título en el torneo de Miami.
De este modo, el helvético, que sigue persiguiendo a Jimmy Connors como el tenista con más trofeos de la historia, debe pensar desde este momento en su próximo rival. En el escalón previo a la final será examinado por un miembro de la pujante nueva generación de jugadores. Se le cruza el canadiense de 19 años Denis Shapovalov. Este nombre, que partía como vigésimo favorito, tuvo que esforzarse y emplear 2 horas y 15 minutos para tumbar a Frances Tiafoe.
"Lo importante ahora es que conseguí la victoria que deseaba para seguir en un torneo que es tan especial para mí, y más con el estreno de las nuevas instalaciones. Del duelo con Denis pensaré esta noche, ahora estoy feliz con la nueva victoria y de hacerlo en la pista Stadium del Hard Rock", analizó Federer al término de su partido, después de haber cedido sólo una vez su saque ante Anderson -cinco breaks le andosó al sudafricano-.
Del mismo modo que el suizo ganó por sexta vez -de siete- a Anderson, contra Shapovalov, 18 años más joven, inaugurará la relación de duelos directos. Todo un evento intergeneracional que fiscalizará el físico de ambos y también la personalidad del adolescente. Llega a este duelo Federer con veneno en sus derechas y una capacidad de mover la contrario desde el fondo de la pista que uniforman un puñado de años menos vetusto. La leyenda prevalece como el único representante en Florida de la histórica vieja guardia que comparte con Nadal y Djokovic.
Por otro lado, en el cuadro femenino también hubo hueco para que se colara en las rondas definitivas una perla del futuro. Ashleigh Barty, duodécima cabeza de serie, derrotó a Anett Kontaveit por un doble 6-3. La australiana, de 22 años, amaestró a la estonia reseñando su carácter. Tuvo que bregar contra la lluvia -que tuvo suspendido el partido durante horas- y también contra la rotura de saque inicial sufrida. Se sobrepondría a ambas circunstancias para colapsar a la europea de 23 años y certificar su acceso a una final que la verá competir contra Simona Halep o Karolina Pliskova.
Barty no aflojaría su control y dictó el tempo desde el fondo del campo. Limitaría los breaks sufridos a dos, por los cinco de la estonia, mientras que embocaría 63 puntos ganados -Kontaveit sólo se pudo apuntar 24 con el saque-. El largo periodo de inactividad forzado por la tempestad derivaría en uan exigencia a la que respondería mejor la aussie. Instalada desde este lunes en el Top 10 por vez primera en su carrera, sacó de la pista a su contendiente con una actuación sólida que negó la tercera manga a la europea.