www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Ensayo

Marc Amorós: Fake news. La verdad de las noticias falsas

domingo 28 de abril de 2019, 21:18h
Marc Amorós: Fake news. La verdad de las noticias falsas

Prólogo de Jordi Évole. Plataforma Actual. Barcelona, 2018. 192 páginas. 16 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

El binomio fake news-posverdad se ha convertido en uno de los grandes protagonistas de los últimos tiempos cuando se radiografía la salud del periodismo y de la democracia. Al respecto, Marc Amorós nos ofrece un libro ágil y de fácil lectura, en el que disecciona el fenómeno, nada novedoso por otra parte, de las noticias falsas, sus causas y sus repercusiones en forma de riesgos reales y potenciales.

El autor expone sin tapujos sus argumentos los cuales proceden de una notable labor de investigación previa. Así, recurre a los grandes gurús de las noticias falsas, esto es, a los hacedores de las mismas. Uno de ellos es Jestin Coler, quien señala que toda “buena” fake news debe reunir los siguientes requisitos: un titular impactante y creíble, una relación que nos afirma o nos indigna y una apariencia legítima. Además, Amorós nos recuerda que las redes sociales permiten transmitir las noticias falsas a una velocidad vertiginosa y transforman en periodista a cualquiera que tenga una cuenta en Twitter o Facebook. En consecuencia, el número de emisores se ha multiplicado y entre los mismos también figuran ciertos gobiernos nacionales, como refleja el Informe de 2017 de Freedom House.

Con todo ello, las noticias falsas no parecen ser una moda pasajera sino que muestran una vocación de permanencia muy preocupante, tanto por su capacidad para alterar comportamientos políticos como por el hecho de haberse convertido en un negocio lucrativo que ofrece pingües beneficios económicos a quienes se dedican a su elaboración. Al respecto, expone el testimonio de un chico macedonio que publicó fake news durante la campaña que en 2016 enfrentó a Donald Trump con Hillary Clinton: “Luego de copiar y pegar varios artículos, los adorné con un título sugerente y llamativo, pagué una campaña en Facebook para hacerlos llegar a una audiencia hambrienta de noticias sobre Trump y, cuando ese público comenzó a hacer clic en las historias y a compartirlas, empecé a ganar dinero de los ingresos publicitarios en la web” (p. 37).

En cuanto a los canales de transmisión de las noticias falsas, las redes sociales y los medios de comunicación alternativos constituyen una plataforma fundamental… pero no la única. En efecto, las fake news muchas veces llegan a nosotros a través de medios de comunicación de reputada trayectoria, cuya conducta involuntaria suele responder a un patrón muy concreto: el deseo de ser los primeros en informar sobre un determinado acontecimiento, sin efectuar el obligatorio contraste previo. Tommasso Debenedetti, desenmascarado por publicar noticias falsas, explicaba las razones que le llevaron a obrar de ese modo: “Mi idea era ser un periodista cultural serio y honrado, pero eso en Italia es imposible. La información en este país está basada en la falsificación. Todo cuela mientras sea favorable a la línea editorial, mientras el que habla sea uno de los nuestros. Yo, simplemente, me presté a ese juego para poder publicar y lo jugué hasta el final para denunciar ese estado de cosas” (p. 110).

Al respecto, quizás sea esta parte del libro la que más interés tiene, puesto que Marc Amorós disecciona con claridad el actual desenvolvimiento de las empresas periodísticas. En este sentido, se aleja de cualquier corporativismo cuando subraya que la inmediatez ha suplido a la verdad como criterio canónico a la hora de ofrecer una información. Para invertir esta mala praxis propone una serie de medidas, orientadas todas ellas a que el periodismo retome su credibilidad: reconocer públicamente las noticias falsas publicadas, independencia, recuperar la investigación y primar los hechos frente a las opiniones.

En definitiva, Amorós sin caer en el sensacionalismo describe cómo una sociedad en la que predominen las fake news se halla condenada a la ceguera y a la polarización: Siempre hemos buscado sustentar nuestras opiniones, y lo seguiremos haciendo, para lograr la aprobación de los demás y nuestra aceptación en un grupo. Por eso compartimos las noticias que nos reafirman y nos dan la razón. Aunque sean fake news” (p. 85).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios