En un demoledor informe casi 500 científicos advierten de que hasta un millón de especies de fauna y flora podrían desaparecer si el ser humano no cambia de forma radical sus políticas medioambientales.
Una octava parte de las especies del planeta se encuentra en serio riesgo de extinción debido a la actividad humana. Esta es la demoledora conclusión a la que ha llegado el histórico informe que ha presentado este lunes la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), dependiente de la ONU.
Este trabajo -en el que han participado más de 400 autores de 50 países, y que se nutre de 15.000 referencias científicas y gubernamentales- no deja lugar a dudas: un millón de los ocho millones de especies animales y vegetales existentes puede extinguirse en las próximas décadas. Un crítico escenario sin precedentes en la historia de la humanidad.
"La salud de los ecosistemas de los que nosotros y todas las demás especies dependemos se está deteriorando más rápidamente que nunca", ha señalado el Presidente de IPBES, Sir Robert Watson. "Estamos erosionando los cimientos de nuestras economías, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundo", ha advertido.
Según indica el informe, desde 1900, la abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20%. Entre las más amenazadas se encuentran más del 40% de las especies de anfibios, casi el 33% de los corales y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados. Por último, los responsables del trabajo creen que al menos un 10% de todas las especies de insectos -que ascienden a 5,5 millones- también podría desaparecer.
“Los ecosistemas, las especies, las poblaciones silvestres, las variedades locales y las razas de plantas y animales domesticados se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La red esencial e interconectada de la vida en la Tierra se está haciendo cada vez más pequeña", ha explicado el investigador medioambiental alemán Josef Settele, quien ha dejado claro que esta pérdida es "un resultado directo de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo".
El ser humano, la especie invasora
La alteración humana de los medios terrestre y marino constituye el principal factor de riesgo para las especies amenazadas. De acuerdo al informe, las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y alrededor del 66% del marino han sido alteradas significativamente por las acciones humanas. Somos la especie invasora.
Además, los humanos explotan más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce se dedican a la producción agrícola o ganadera. El valor de la producción agrícola ha aumentado en aproximadamente un 300% desde 1970, la extracción de madera en bruto ha aumentado en un 45% y cada año se extraen en todo el mundo aproximadamente 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables, casi el doble desde 1980.
La contaminación medioambiental y el consecuente calentamiento global también juegan un papel importante. Desde 1980, las emisiones de gases de efecto invernadero se han duplicado, elevando las temperaturas globales promedio en al menos 0.7 grados centígrados, ya que el cambio climático ya está afectando a la naturaleza desde el nivel de los ecosistemas hasta el de la genética; se espera que los impactos aumenten en las próximas décadas. En algunos casos supera el impacto del cambio de uso de la tierra y el mar y otros impulsores.
La contaminación plástica se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 "zonas muertas" en los océanos, totalizando más de 245,000 km2 (591-595) - un área combinada mayor que la del Reino Unido-.
Aún hay tiempo
Según los expertos, estas tendencias negativas continuarán al menos hasta 2050 y más allá en todos los escenarios de políticas explorados en el Informe, excepto aquellos que incluyen un cambio transformador, debido a los impactos proyectados del aumento del cambio en el uso de la tierra, la explotación de organismos y el cambio climático, aunque con importantes diferencias entre regiones.
"No es demasiado tarde para cambiar las cosas, pero solo si empezamos ahora en todos los niveles, desde lo local hasta lo global", ha explicado el Presidente de IPBES. “A través del 'cambio transformador', la naturaleza todavía puede conservarse, restaurarse y usarse de manera sostenible", ha apuntado.
Entre estas acciones tendentes a la sostenibilidad destaca la importancia de, entre otras cosas, adoptar enfoques de gestión integrada e intersectorial que tengan en cuenta las concesiones de la producción de alimentos y energía, la infraestructura, la gestión de aguas dulces y costeras y la conservación de la biodiversidad. Para ello será fundamental que los sistemas financieros y económicos globales del futuro evolucionen para construir una economía global sostenible, alejándose del paradigma limitado actual del crecimiento económico.
A lo largo de la historia de la Tierra se han sucedido cinco extinciones masivas en las que, al menos, tres cuartas partes de toda la fauna y flora del planeta desaparecieron. Ninguna de ellas pudo ser evitada. La sexta, sí.