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ENTREVISTA

Juan Luis Arsuaga: "No hemos tocado techo como especie"

El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga.
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El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. (Foto: EFE)
domingo 09 de junio de 2019, 14:13h
El paleoantropólogo regresa a las librerías con Vida, la gran historia, un "peregrinaje por el laberinto de la evolución" que mira al pasado sin olvidar el futuro.

Recapitulemos: la primera chispa del Big Bang 'da a luz' al universo hace 13.800 millones de años. La Tierra se forma hace unos 4.500. La vida simple, bacteriana y unicelular, surgirá aquí 500 millones de años después, aunque tendrán que pasar otros 2.000 millones de años más hasta que la pluricelular se manifieste en nuestro planeta.

Pero no será hasta hace 540 millones de años, durante la llamada explosión cámbrica, cuando el árbol de la vida comience verdaderamente a desplegar sus ramas: artrópodos, peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos… evolucionarán a partir de esa primera gran diversificación, cuya génesis aún ignoramos.

Pese a que se estima que el ancestro común de los homínidos habitó la Tierra 7 millones de años atrás, los primeros homo conocidos (pioneros en la utilización de herramientas) no llegarían hasta hace 2,5 millones de años. Nuestra especie, por último, exclamaría 'yo' al menos 300.000 años atrás.

En Vida, la gran historia (Destino, 2019), el genial paleoantropólogo y excelso divulgador español, Juan Luis Arsuaga (Madrid, 1954) se convierte en nuestro particular sherpa científico para guiarnos desde la base primigenia hasta la cumbre de la evolución.

Con su característico estilo cercano y ameno, pero igualmente riguroso, el investigador no trata de responder a las grandes preguntas, pero sí nos da ideas y argumentos más que suficientes para que seamos nosotros quienes tomemos partido y 'hagamos cima'.

¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Estamos solos en el universo?... Son cuestiones que el escritor aborda pero cuya respuesta deja a cada uno de nosotros, y, siempre, con una mirada puesta en el futuro, porque, como él mismo apunta: "Es usted quien decide".


-El árbol de la vida de los homínidos sigue siendo actualizado, ¿continuamos buscando el “eslabón perdido”?

La cadena es larguísima. Tiene algo menos de 4.000 millones de años y, por supuesto, sigue habiendo múltiples eslabones perdidos, para nuestra especie o para cualquier otra. Hay épocas de la evolución mejor y peor conocidas. En el caso de la evolución humana, el periodo entre 6 y 4 millones de años es el que peor conocemos. Otro periodo mal conocido es el del origen de los animales, hace 600 millones de años, antes de la Explosión Cámbrica.

-¿Cuál cree que fue la primera palabra jamás utilizada?

Eso no lo sé, pero puedo decir cuál fue la primera palabra importante que se pronunció: 'yo'. Los chimpancés son capaces de asignar signos a objetos, pero no tienen la capacidad de conocerse a sí mismos y de ponerse un nombre propio. Ese fue el primer cambio importante en nuestra mente.

"La primera palabra importante jamás pronunciada fue 'yo'"

-¿Y el primer instrumento fabricado?

Conocemos instrumentos de piedra muy antiguos, de 2,6 millones de años, que los primitivos homínidos empleaban para cortar carne.

-¿Por qué es importante seguir reescribiendo nuestra historia evolutiva?

Porque no tenemos otra opción. Es como preguntarse para qué sirve comer. Lo necesitamos. El ser humano necesita encontrarle explicación a su propia existencia y no puede evitar esa necesidad. Eso es lo que nos hace ser humanos. Nadie puede eludir esa pregunta. Y debemos contestarla entre todos.

-Stephen Hawking dice que Dios no solo juega a los dados, sino que además debe de ser buen jugador. ¿Si volviésemos a tirar los dados, todo volvería a suceder de la misma forma?

Bueno. Ese es el gran debate histórico. Cada uno se pregunta si lo que le ha ocurrido en su vida se debe al azar o hay un determinismo que vuelve todo inevitable. Podemos preguntarnos qué habría sucedido si los turcos hubiesen ganado en la batalla de Lepanto o cómo habría sido todo si un meteorito no hubiera acabado con los dinosaurios. Aunque también podemos reformular la cuestión y preguntarnos en qué porcentaje de planetas como la Tierra habrá especies inteligentes y avanzadas tecnológicamente. Mi respuesta: en muy pocos.

-¿Tan especiales somos?

Si partimos de un planeta con las mismas características y condiciones que el nuestro y disponemos de 4.000 millones de años, tiempo del cual no todos disponen, la vida bacteriana seguramente sea frecuente. A partir de ahí, las probabilidades de que aparezcan animales son cada vez menores. Y de que surjan vertebrados, aún menores. Sin embargo, una vez que éstos existen, diría que las probabilidades de que se vuelvan terrestres, desarrollen características similares a las nuestras, formen sociedades complejas y se vuelvan inteligentes, son mucho más elevadas. Por lo tanto, creo que hay un pequeño porcentaje de planetas donde puede haber seres con historias relativamente parecidas a las nuestras.

-Si tuviese que elegir un único rasgo evolutivo ¿cuál nos daría y cual nos quitaría?

Somos un chimpancé con consciencia. Poco más. Tenemos una fuerza que es nuestra debilidad: la capacidad de crear entidades simbólicas, basadas en creencias, mitos compartidos, etc. Creo que la auténtica libertad reside en que podamos conservar nuestras propias rarezas; que cada uno pueda ser diferente sin estar sometido a la opinión de la mayoría, a la uniformidad, de forma que podamos tener un sentimiento de pertenencia sin exclusión.

"La auténtica libertad reside en conservar nuestras propias rarezas"

-En el libro afirma que si hubiese extraterrestres deberían tener forma humana ¿Cómo ha llegado a esta conclusión?

Es un tema que me entusiasma porque tiene que ver con la biología. Si nos ponemos a pensar, podríamos plantearnos: ¿podría ser un insecto inteligente? Pues en principio no, porque un insecto tiene un sistema nervioso que carece de cerebro: podríamos ponerle un cerebro. Un insecto no respira a través de pulmones: podríamos darle un pulmón. Un insecto ve con ojos en mosaico, que no sirven: podríamos colocarle un ojo humano. Un insecto deja los huevos por ahí y la mayoría de sus crías mueren: podríamos dotarlo de reproducción interna y gestación. El problema es que, al final, acabaríamos haciendo un humano.

-¿Qué pasaría, por ejemplo, si ese planeta tuviese una gravedad mucho mayor?

Supongo que la biomecánica cambiaría, pero internamente muchas cosas serían parecidas.

-¿Qué pasa con los delfines?

Creo que los delfines pueden desarrollar una inteligencia aún mayor, entre otras cosas porque tienen sociedades muy complejas. De hecho, hace dos millones de años nos superaban. Lo que me pregunto es cómo van a hacer tecnología. ¿Con aletas? Tampoco pueden hacer fuego. Y sin fuego no tienes una fuente de energía, por lo que no veo cómo un animal marino podría llegar a tener tecnología e industria, salvo que alguien me haga ver lo contrario. Pero no soy dogmático. Esto es un juego mental que estoy dispuesto a compartir con quien quiera.

-¿Es concebible la vida pluricelular compleja basada en otro elemento que no sea el carbono?

Se ha especulado con el silicio. El carbono es un átomo maravilloso para la vida porque tiene cuatro valencias. Es muy difícil imaginar una vida no basada en el carbono. Puede que imposible.

-Lamarck decía que la función crea el órgano. ¿Estamos atrofiándonos a medida que depositamos más de esas funciones en la tecnología?

No, porque todos vamos al gimnasio (risas). No todas las características de cualquier ser humano son adaptativas. Los caracteres que distinguen a hombres y mujeres no tienen una función ecológica, sino que son rasgos que tienen relación con la atracción de la pareja. Y obviamente, no queremos perder estos rasgos.

-¿Qué hay del teléfono móvil?

El teléfono móvil, como todas las cosas, es un arma de doble filo. Vivimos en una sociedad global en la que uno puede tener tres hijos, como yo; y los tres fuera de España. Gracias a WhatsApp y a Skype estoy comunicado con ellos. La tecnología que nos ha alejado nos ha reunido. La tecnología es neutra.

-Ha afirmado que el hombre del futuro será como Brad Pitt. Otros lo ven como Schwarzenegger en Terminator...

En esencia, todos preferimos ser nosotros mismos. Mi ideal de persona es ser Juan Luis Arsuaga como imagino que el suyo será ser usted. Es bueno que sea así. Uno debe aspirar a ser uno mismo, no otra cosa. Yo no tengo un ideal para mis hijos. Son como son.

-¿Por qué rechaza tan de plano las corrientes transhumanistas?

No me parece un tema serio. Creo que es una vuelta a algo ya discutido a principios del siglo XX, cuando de verdad se pensaba que la Ciencia tenía que hacerse cargo de la especie y dirigir la evolución. Eso condujo a los experimentos nazis y otras aberraciones. No simpatizo con ningún programa de planificación humana porque normalmente son productos de regímenes totalitarios, que son los únicos que pueden planteárselo. Cuando se dice que “el ser humano será” de esta o aquella forma me pregunto quién va a decidir eso. ¿Acaso alguien lo va a hacer por mí? No me parece propio de sociedades avanzadas.

"Cuando se dice que 'el ser humano será' de esta o aquella forma me pregunto quién va a decidir eso"

-¿Cree realmente que podemos decidir?

Discrepo de la tesis de la "inevitabilidad". Será inevitable si nos dejamos. También podemos ser esclavos y vivir en distopías como las de Un mundo feliz o 1984. No veo por qué vamos a dejar que alguien (no sabemos quién, aunque se supone que un científico como yo) decida secuenciar el genoma de las personas, y para qué. Me pregunto quién será esa persona y en qué sistema político sucederá eso.

-Sin embargo, vivimos una carrera en la que las empresas e instituciones más punteras compiten por “humanizar” el silicio…

Me opongo a la idea de que el futuro es un producto que fabrica alguien y a ti te lo imponen. Me niego. El futuro será lo que nosotros queramos que sea. Nadie nos va a imponer un futuro que no nos guste. ¿En qué se basan los que dicen que en el futuro un grupo de ricos privilegiados con increíbles máquinas va a subyugar al resto de la humanidad?, ¿en qué sistema político será eso posible? Es como si nos dicen que los ricos serán cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

-Según los economistas ya vivimos en ese escenario…

Sí, pero no estoy de acuerdo y lo combatiré con todas mis fuerzas.

-¿Hemos tocado techo como especie?

No lo creo, porque no hay una meta a la que llegar. No tenemos ningún objetivo que alcanzar. Somos como somos. Ahora tenemos la posibilidad de cambiar la especie. Pero para hacerlo necesitamos un proyecto. De forma natural, la especie humana no es objeto de selección natural y, por lo tanto, no tenemos que adaptarnos a nada.

-¿No cree que somos cada vez más maleables y nos refugiamos en la tecnología para evadirnos de nuestras miserias?

Veo ese peligro. Me parece indeseable y creo que es bueno que alguien diga que ese no es el futuro que queremos para nuestros hijos. Lo que tenemos que plantearnos es cómo queremos que sea el futuro y poner sobre la mesa propuestas humanas para que sea más libre, igualitario, solidario, respetuoso… Muchos de los autores que han escrito sobre distopías las dibujan como amenazas, pero no como escenarios inevitables. Este debate me parece interesante. Cuando yo advierto de que tenemos un problema con el medioambiente no afirmo que el futuro, sí o sí, será terrible y viviremos entre basura, sino que tenemos que ponernos a trabajar para evitar ese problema. Para eso estamos aquí. Mi ideal de humano es el de Sócrates, no el posthumano.

"Tenemos que plantearnos cómo queremos que sea el futuro y poner sobre la mesa propuestas humanas para que sea más libre, igualitario, solidario y respetuoso"

-Ha descubierto fósiles de Homo antecessor, Homo heidelbergensis, Homo sapiens, Neandertal… ¿Con qué nombre bautizaría al ser humano moderno?

Creo que nuestra característica esencial es que tenemos sueños. Vivimos en el futuro, tenemos ilusiones y proyectos. Además, no hay que olvidar que contamos con una mente racional pero también mágica, sin la cual seríamos máquinas. Poseemos la capacidad de soñar y de delirar. ¿Qué es la música más que un delirio?

-¿Homo somnium?

Me parece un nombre adecuado. Tenemos la capacidad de soñar, porque creamos mundos inexistentes en nuestra cabeza, en los que además compartimos realidades, porque cada sociedad crea su propia matrix. La capacidad de ver más allá de lo material y superponerle lo mágico, lo espiritual. Y por eso creo que la capacidad de soñar nos hace distintos.

Juan Luis Arsuaga

Juan Luis Arsuaga Ferreras (Madrid, 1954) es un paleoantropólogo español. Es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Paleontología en la Facultad de Ciencias Geológicas de esta misma universidad. Desde julio de 2013 es director científico del Museo de la Evolución Humana de Burgos.
Es miembro del Equipo de Investigaciones de los yacimientos pleistocenos de la sierra de Atapuerca (Burgos, España) desde 1982, bajo la dirección de Emiliano Aguirre Enríquez, y desde 1991 codirector, junto con José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell Roura, del equipo que ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1997 y el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades de 1997. Es autor de decenas de libros y artículos científicos sobre la evolución.
Gracias a sus hallazgos en Atapuerca se han conocido nuevos datos sobre los primeros humanos que habitaran Europa, entre los que destacan los restos de un nuevo hominino, el Homo antecessor, datado en 900.000 años.
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  • Juan Luis Arsuaga: "No hemos tocado techo como especie"

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    9779 | Cándido García - 17/06/2019 @ 20:54:44 (GMT+1)
    No cree que seamos un proyecto de Alguien, sino un producto del azar (un accidente de la evolución). Eso contradice: a) Que somos notoriamente diferentes ("por dentro") a las demás especies. Compartimos biología (materia), pero no mente (espíritu). b) Eso no solo tierra por tierra nuestra singularidad, que nos evidencia como autoridad sobre el medio ambiente, y nos da capacidad para transformarlo inteligentemente, sino que nos priva de nuestra dignidad (el incalculable valor de la vida humana), al ser diseñados, y creados, por una Persona infinitamente Sabia, Buena, Justa. c) Además, ser el proyecto de Alguien nos dota de propósito. Eso conduce al inicio de las respuestas correctas acerca de "quiénes somos", "por qué existimos".

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