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ENTREVISTA

Eduardo García Llama: "Lo insensato sería pensar que no terraformaremos Marte"

Eduardo García Llama.
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Eduardo García Llama. (Foto: E.I.)
sábado 20 de julio de 2019, 13:45h

Charlamos sobre el pasado, presente y futuro de la exploración espacial con este físico español de la NASA, que acaba de publicar un libro sobre el Apolo 11 y trabaja en la nave Orión, con la que volveremos a la Luna e iremos a Marte.

Pocas personas en el mundo pueden presumir de haber publicado un libro sobre la misión que nos llevó a la Luna y, al mismo tiempo, estar trabajando en la nave con la que volveremos a viajar a nuestro satélite. Eduardo García Llama es una de ellas.

En su último libro, Apolo 11 (Crítica, 2019), este físico e ingeniero español de la NASA repasa la épica aventura de Armstrong, Aldrin y Collins, desde su partida de Cabo Cañaveral hasta el alunizaje. Y lo hace con un estilo a caballo entre la novela y el ensayo, que recupera muchas de las históricas conversaciones entre los astronautas y el centro de control, que se produjeron del 16 al 24 de julio de 1969.

Un hito histórico que, para García Llama, "marcará el momento que los historiadores del futuro elegirán para establecer la transición entre dos grandes eras en la historia de la humanidad: la Terrestre y la Extraterrestre".

Garcia Llama trabaja como ingeniero en la Sección de Dinámica de Vuelo, en el Johnson Space Center de la NASA, en Houston. Allí es donde actualmente desarrolla, junto al equipo del programa Artemisa, la nave Orión, con la que Estados Unidos espera regresar muy pronto a nuestro satélite e incluso ir a Marte.

Pocas personas parecen más idóneas para reflexionar sobre el pasado, presente y futuro de la exploración espacial en una fecha tan significativa como la de este 20 de julio.



¿Por qué fue tan importante la llegada del hombre a la Luna?

Por lo general, la gente suele enmarcar este hito en el contexto de la Guerra Fría y de la carrera espacial; o lo compara con la llegada de Colón a América. Sin embargo, un análisis detallado del hecho histórico nos invita a verlo desde una perspectiva mucho más amplia. Se trata de la primera vez que una especie viva fue capaz de vivir durante unas horas en un mundo que no es el suyo. Y creo que eso tiene una enorme trascendencia.

¿Qué consecuencias cree que tuvo o todavía tiene a día de hoy?

Todas las empresas de exploración tienen motivaciones diversas. Por ejemplo, cuando Magallanes dio la vuelta al mundo con Elcano, la motivación era comercial. Sin embargo, en el proceso se descubrieron cosas y se empujaron los límites más allá de lo conocido. Del mismo modo, la llegada del hombre a la Luna ha abierto horizontes de exploración y se han ido desarrollando tecnologías aplicables a muchos otros sectores, no solo al espacial.

La misión Apolo 17 fue la última que puso a un hombre en nuestro satélite. Sucedió en 1972. ¿Por qué no hemos vuelto desde entonces?

No ha sido por falta de interés, sino por una cuestión presupuestaria. Cuando el Apolo 11 llegó a la Luna se destinaba cerca del 5% del presupuesto estadounidense a financiar este programa. Algo impensable hoy en día. Pero en ese momento, con la Guerra Fría como telón de fondo, estaba justificado.

¿Y por qué no han ido otros países?

Porque poner en marcha un proyecto así es costoso en sí mismo, con independencia de la tecnología de que se disponga. Hasta 400.000 personas participaron de forma directa o indirecta en el programa Apolo. Mover a un número de gente así es muy costoso, los programas son muy complejos y requiere de inversiones grandes, que no muchos países pueden permitirse.

Imagen de la Tierra elevándose sobre el paisaje lunar tomada por la misión Apolo 11. (Fuente: NASA)

¿Nos hemos acostumbrado tanto a ver naves, satélites, sondas… que ya no valoramos el esfuerzo que hay detrás?

Sí. Creo que la sociedad ha incorporado a su cultura cierta familiaridad con el espacio. Nos sigue sorprendiendo, es llamativo, pero creo que es difícil de percibir en su justa medida lo complejo que todavía es. La cantidad de detalles a los que hay que prestar atención, los procesos de salvaguardas que tiene que haber. A veces se tiene la percepción que de que por el hecho de que podamos salir al espacio podemos llegar a cualquier sitio. La Estación Espacial Internacional (ISS) no vuela a más de 400 km de altura. La Luna está mil veces más lejos (cerca de 400.000 km). Y Marte un millón de veces más. Es mucho más complejo viajar a la Luna que a la ISS, a pesar de que en ambos casos se vaya al espacio.

"A veces se tiene la percepción que de que por el hecho de que podamos salir al espacio podemos llegar a cualquier sitio. Es mucho más complejo viajar a la Luna que a la ISS, a pesar de que en ambos casos se vaya al espacio"

Actualmente, la NASA (junto con ESA, Roscosmos o JAXA) trabaja en Gateway, una estación espacial lunar, que estará a punto en 2026-2027. Sin embargo, el objetivo prioritario de la Administración Trump es poner a alguien en la Luna, a través del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave Orión en la que usted trabaja, antes de que todo esto suceda, quizás en 2024. Da la sensación de que hay mucha prisa…

No lo sé. Muchas veces se habla de plazos y fechas y nunca pueden ser muy sólidos. Llevamos desde los años 70 queriendo ir a Marte en los próximos 20 años. Al final hay otras motivaciones políticas, que están más allá de la ingeniería. George Bush padre ya quería ir a la Luna en los 90. Sin cuestionar los criterios políticos ni de la Agencia, siempre relativizo las fechas y los tiempos.

La Casa Blanca ha expresado en numerosas ocasiones sus críticas con respecto a la actividad que desarrollan y, por ejemplo, el vicepresidente Mike Pence no ha dudado en apostar por los “cohetes privados” si son la única forma viable para regresar. ¿Teme que les cancelen el proyecto? ¿Es fácil trabajar bajo tanta presión?

Puede que sea una muestra del compromiso que tiene esta Administración.

Pero todo apunta a que finalmente serán lanzaderas de SpaceX las que lleven los módulos de Gateway ¿Tiene sentido el SLS a día de hoy?

Creo que sigue habiendo un gran interés por desarrollarlo. A día de hoy, el cohete más potente que existe es el Falcon Heavy, de SpaceX. Este tiene la mitad de capacidad que el Saturno V, que es con el que se fue a la Luna. En cualquier caso, la intención sigue siendo usar el SLS, incluso para la primera misión, la Artemis 1, en la que yo trabajo. Creo que hay una gran preferencia por no usar un cohete privado para esto.

¿Qué opina sobre la irrupción del sector privado en el ámbito aeroespacial?

Está bien que se participe del acceso al espacio y de todas las posibilidades comerciales que ello puede ofrecer, pero yo haría hincapié en la calidad de ese trabajo y en las garantías de seguridad. Aunque lo veamos como algo rutinario, acceder al espacio es complejo y debemos priorizar las medidas de seguridad en oposición a cumplir con ciertos planes comerciales.

¿Quiere decir que estas compañías privadas están desatendiendo los protocolos de seguridad?

Lo que digo es que necesitan (y así se está haciendo) una supervisión de la NASA. A día de hoy no pueden ser empresas totalmente privadas ni tener una independencia absoluta.

Ir a La Luna costó unos 120.000 millones de dólares. Volver, entre 20.000 y 30.000. ¿Llegará el día en que todos podamos pasear por nuestro satélite?

Todo depende de dónde se parta. El programa Apolo partió de cero. Hoy en día ya tenemos una nave Orión, un módulo de servicio, un SLS… No partimos de cero, y, por eso, el presupuesto que necesitamos es inferior.

La NASA lleva 9 años trabajando en el Sistema de lanzamiento espacial (SLS), un cohete capaz de levantar hasta 130 toneladas, pensado para las misiones a la Luna y Marte. (Fuente: NASA)

¿Cómo marchan los trabajos con la nave Orión? ¿Cuál es el mayor reto al que se están enfrentando?

Es un proyecto complejo y siempre hay dificultades, pero creo que las cosas están yendo razonablemente bien. Quizás la principal razón del retraso reside no tanto en la nave sino más bien en el lanzador, el SLS, pero se está intentando tenerlo listo para mediados o finales del año que viene.

¿Ve posible el establecimiento de una base permanente, primero, y de una colonia Lunar después, o cree que sucederá algo similar a lo que ha ocurrido en la Antártida?

No sabría decir una fecha concreta pero creo que en un momento dado tendremos una base permanente en la Luna. De hecho, parte de la razón por la que la que se va primero a la Luna es para probar todos los instrumentos que llevaremos después a Marte. De ahí a imaginar una urbe autosuficiente… uno nunca puede decir que no a eso, pero no creo que ese sea el plan ahora mismo.

"No sabría decir una fecha concreta pero creo que en un momento dado tendremos una base permanente en la Luna"

A lo largo de estos 47 años se han elaborado muchos planes para volver a la Luna pero, por una razón u otra, nunca se han llevado a efecto ¿Por qué ahora es diferente?

La diferencia fundamental entre la situación actual y la que se ha vivido en el pasado es que ya nos hemos desmarcado de ciertas cosas que teníamos antes (como el transbordador espacial) y al mismo tiempo contamos con otros elementos (como el SLS o la nave Orión) con los que afrontar ese futuro de exploración del espacio profundo. Existe la base para hacerlo aunque la duda sigue estando en las fechas concretas.

La Orión pretende servir para llevar astronautas a la Luna, pero ¿también a Marte?

Sí, pero yo matizaría. La nave Orión es capaz de hacerlos regresar, atravesando la atmósfera. Es como decir que la cápsula Apolo sirve para ir a la Luna, pero también necesitas un módulo de servicio y un módulo Lunar. Pero cuando se vaya a Marte nadie va a ir apretujado durante 9 meses en esta cápsula. Para ir allí se utilizará un módulo habitacional, parecido a lo que hay ahora en la ISS, y la gente hará su vida allí. Pero el cerebro seguirá estando en la nave Orión.

Mójese, ¿cuándo llegaremos a Marte?

No creo que ‘amarticemos’ antes de la década de los 30, aunque es posible que mandemos misiones tripuladas de circunvalación antes.

Imagen del paisaje marciano tomada en 1997 por la misión Mars Pathfinder. (Fuente: NASA/JPL)

En una reciente entrevista en El Mundo el astronauta Walter Cunningham, quien estrenó la nave Apolo, decía que no veía necesario ir a Marte…

Debemos ver este tipo de cuestiones con una dimensión más amplia. Independientemente de la opinión de las personas, al final el ser humano acaba explorando sitios e instalándose en ellos. Cuando el Homo sapiens surgió en África hace 200.000 años quizás nadie pensó que fuese interesante o práctico cambiar de valle o ver lo que había tras una montaña. Sin embargo a día de hoy hay presencia humana en todos los rincones del mundo. Las opiniones personales se acaban diluyendo en la realidad última de la esencia humana: explorar, conquistar nuevos lugares y extender nuestra presencia. El descubrimiento de América, la llegada a la Luna… De todas estas empresas acaba permeando un desarrollo tecnológico y de conocimiento. Es un motor para el avance humano y del conocimiento.

Hay una creciente corriente científica que apuesta por la terraformación de Marte ¿Cree que es viable?

Creo que no es para nada descabellado. Ahora estamos dando pequeños pasos. Sin embargo, si extrapolamos esto al futuro, lo insensato sería pensar lo contrario. El proceso de conquista de la Tierra comenzó hace 70.000 años y se ha acabado ahora, con la presencia humana en la Antártida o de las islas vírgenes de la Polinesia. Este es el ejemplo que tenemos. Me pregunto dónde estaremos dentro de otros 70.000 años. En mi opinión, parece indudable que habitaremos otros mundos.

"El proceso de conquista de la Tierra comenzó hace 70.000 años y se ha acabado ahora, con la presencia humana en la Antártida o de las islas vírgenes de la Polinesia. Este es el ejemplo que tenemos. Me pregunto dónde estaremos dentro de otros 70.000 años"

Dos tópicos, para terminar. A menudo la gente suele afirmar que antes de salir al espacio deberíamos concentrarnos en arreglar nuestro planeta. ¿Qué les diría a estas personas?

Creo que no tiene nada que ver. Nadie que trabaje en la exploración espacial lo hace porque abandone la idea de cuidar la Tierra. Si nos planteásemos todo en ese sentido creo que no avanzaríamos nunca.

¿Y a los que creen que no llegamos nunca a la Luna?

Cuando alguien me dice eso suelo lamentarlo por esa persona, porque realmente se está excluyendo voluntariamente de ser parte de posiblemente la hazaña más grande que jamás ha realizado el ser humano.

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