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Memorias

Ida Vitale: Shakespeare Palace

domingo 25 de agosto de 2019, 19:24h
Ida Vitale: Shakespeare Palace

Lumen. Barcelona, 2019. 240 páginas. 17,90 €. Libro electrónico: 9,99 €. Durante el mes de agosto, Los Lunes de El Imparcial recuperan los mejores libros publicados en este año para disfrutar de una placentera lectura estival. La escritora uruguaya Ida Vitale, flamante Premio Cervantes, nos ofrece un maravilloso libro de memorias, centrado en la década desde 1974 hasta 1984, años de su exilio en México. Por Ángela Pérez

“Una poesía que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda. Convertida desde hace un tiempo en un referente fundamental para poetas de todas las generaciones y en todos los rincones del español”, señaló el jurado del Premio Cervantes al otorgárselo a Ida Vitale, quien en un temprano 1947 dedicó un ensayo al autor de El Quijote, titulado Cervantes en nuestro tiempo. Un reconocimiento que se suma a otros prestigiosos galardones, como el Premio Octavio Paz, el Alfonso Reyes, el García Lorca, o el Reina Sofía. En efecto, la gran escritora uruguaya, quien a sus noventa y cinco años conserva una envidiable lucidez -como demostró en su reciente estancia donde vino a recoger el Cervantes- es una de las voces imprescindibles de la lírica hispanoamericana.

Nacida en Montevideo en 1923, en el seno de una familia de inmigrantes italianos a Uruguay, estudió Humanidades y fue profesora en su ciudad natal, colaborando en diversas publicaciones, además de tener puestos de responsabilidad en la sección cultural del periódico Época y en las revistas Clinamen y Maldoror, entre otras. Forma parte de la denominada “Generación del 45”, que aglutinó a no solo a escritores sino también a músicos y pintores, que tuvo una influencia decisiva en la vida literaria y artística del Uruguay contemporáneo. Bajo la mirada de Juan Carlos Onetti, en el grupo, junto a Ida Vitale, se encontraban nombres señeros de las letras en español como Ángel Rama, Mario Benedetti, o Idea Vilariño, entre otros.

Ida Vitale ha publicado una copiosa obra lírica, con títulos como Cada uno en su noche (1960), Elegías en otoño (1982), Jardines imaginarios (1996), Un invierno equivocado (1999), o Trema (2005), reuniendo en 2017 su poesía en un volumen a cargo de Aurelio Major, aparecido en Tusquets. Por otro lado, es autora de estudios y ensayos como El ejemplo de Antonio Machado (1940), Juana de Ibarbouru (1968), Léxico de afinidades (1994), Donde vuela el camaleón (1996) o El ABC de Byobu (2004). Su primer poemario, con el que se dio a conocer en 1949, se titula La luz de esta memoria. Y precisamente Ida Vitale hace memoria en Shakespeare Palace, un libro que merece un lugar destacado en su producción y que ahora felizmente nos llega de la mano de Lumen.

A comienzos de la década de los setenta del pasado siglo, Ida Vitale se vio obligada a emprender el camino del exilio a raíz de la dictadura militar que se hizo con el poder en su país. Su primer destino fue México, donde se instaló con su segundo marido, el también escritor Enrique Fierro. Sobre esta época de su trayectoria vital versa Shakespeare Palace. Memorias de mi vida en México, que abarca desde 1974 hasta 1984, año en el que regresa a Uruguay una vez recuperada la democracia. No obstante, poco después se afinca en Texas (Estados Unidos), donde permaneció hasta 2016, momento en el que fallece su esposo Enrique Fierro, y vuelve a Montevideo, donde hoy reside.

Shakespeare Palace se alza como una obra fundamental no solo para conocer mejor a Ida Vitale, sino también para entender el sentimiento de desarraigo de los exiliados –de cualquier país y época-, y su nostalgia. Vitale nos confiesa que cuando partió hacia México iba “deprimida y tensa y además sola, porque Enrique estaba dando un curso en Alemania y no llegaría a México hasta un mes más tarde”. Y con la angustia de no saber “por cuánto tiempo dejábamos nuestro país y qué nos esperaba en el que nos recibiría”. Afortunadamente, pese a la inevitable añoranza y lógicas dificultades, fueron muy bien acogidos y esta década fue fructífera para ella. Entre otras cosas, se involucró en el mundo intelectual mexicano, entrando en contacto con personalidades como Tomás Segovia, Octavio Paz, Elena Garro, Juan José Arreola, José de la Colina, Efraín Huerta o Emmanuel Carballo, entre muchas otras, que desfilan por las páginas de Shakespeare Palace, por las que también asoma Gabriel García Márquez. Y junto a nombres conocidos, el retrato de personas anónimas, como su vecina Elena.

Curiosamente, Ida Vitale y su marido vivieron en la calle Shakespeare de Ciudad de México, y de ahí el nombre que le da a estas memorias, que son también un fresco del país azteca, centrado en su D. F. No siguen un orden cronológico, lo que les impregna de gran viveza haciéndonos vivir y sentir, junto a su protagonista, “una ciudad, un país, un paisaje, en el más amplio, complejo e impreciso sentido de estas palabras, y seres. Lenguaje, afectos, olores, rumores, guardados en un misterioso matraz, a veces matriz, se amalgaman y desprenden imprevistas añoranzas. Una nada casual nostalgia impone su resurgir y echamos mano de nuestras evocaciones, tal cual como hoy las organiza”.

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