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JORNADA 3

Zidane y la defensa lían al Real Madrid ante el Villarreal | 2-2

Zidane y la defensa lían al Real Madrid ante el Villarreal | 2-2
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domingo 01 de septiembre de 2019, 22:52h
El técnico desorientó a los suyos con el cambio de táctica y los errores defensivos dejaron a los merengues sin premio. Por Diego García

El Real Madrid desembarcó este domingo en el Estadio de la Cerámica para clausurar la tercera jornada liguera y dar el relevo al parón que impone la FIFA. Se medía a un Villarreal muy necesitado, que no había vencido todavía y viajaba en posiciones de descenso. Y el pinchazo del Barcelona aumentó la pimienta de este evento para una delegación capitalina obligada a sumar de tres en tres, para borrar el todavía fresco batacazo en el Bernabéu. Y, de paso, labrar un colchón de tranquilidad para ir ajustando piezas en esta semana de margen de maniobra. Tras el cierre del mercado estival y con las cartas con las que competir claras, finalmente.

Jesús Calleja, que todavía no ha dado con la tecla que levante el rendimiento de su equipo y arrincone la pesadilla vivida en el curso precedente, apostó por un esquema atacante. Pensó el técnico que debía preponderar el talento y la verticalidad por banda, por mor de explotar las debilidades mostradas por el coloso en este mes de temporada. Por ello fijó a dos flechas como extremos -Samu Chukwueze y Moi Gómez-, Ekambi fluctuaría por detrás de Gerard Moreno y Santi Cazorla e Iborra ejercerían como ancla en la medular. Sin un peón destructor, la retaguardia compuesta por Mario, Raúl Albiol, Pau Torres y Quintillá quedaba con la jurisdicción de la defensa de la portería de Andrés Fernández.

Zinedine Zidane, en su caso, reaccionó a la propuesta del rival. Dio un volantazo en lo táctico, apostando por un 4-4-2 de bandas muy abiertas. Sacrificó a Luka Modric -suplente- y Casemiro y Kroos formaron como doble pivote. Y en busca de mayor pegada unió a Jovic y Benzema, con Bale y Lucas Vázquez metiendo centros desde los costados. Mas estas dos últimas piezas tendrían que trabajar también. Señal de esta circunstancia fue la suplencia de Marcelo y titularidad de Mendy -mucho más físico-. Equilibrio y protección fue la conclusión sacada por el preparador francés en esta salida trascendental para su crédito. Sólo Vinicius Junior asomaba como revulsivo, ante la plaga de bajas.

El ajedrez quedó desplegado con dos escuadrones respetuosos. No se registraron presiones a toda cancha, sino repliegues intensivos. La idea de los dos entrenadores pasaba por no dejar espacios para que corriera el oponente y a partir de ahí se intercambiarían posesiones inocuas. De hecho, en los primeros 10 minutos el bagaje ofensivo no pasaría de un centro punzante de Bale, que generó dudas entre Albiol y portero -minuto 6-, y de un pase interior de Quintillá, a la espalda de Casemiro, que Gerard Moreno envió a las gradas desde la frontal. Se trataba de un prólogo de superpoblación central y precauciones.

Pero en medio de ese paisaje denso emergió la figura de Sergio Ramos. El capitán merengue quiso regatear sólo con Varane a su espalda, en la salida de juego de su dibujo. Y la perdió. La emboscada levantina desembocó en un relámpago que pasaría por el chut de Ekambi, la parada de Courtois y el zurdazo a la red de Gerard Moreno. Respiraría el central sevillano porque el colegiado pitó fuera de juego, mas el VAR intervino para hacer justicia y decretar la euforia en la tribuna -minuto 13-. Un error garrafal individual emborronó la entrada en escena seria madrileña. Y pintó un examen repentino a la mentalidad del conjunto de Chamartín.

No se aplazarían los problemas tácticos madridistas. Casemiro y Kroos no estaban coordinados con Lucas Vázquez y Bale, por lo que Cazorla conectaba con claridad con sus mediapuntas. Y comenzó a sembrarse un vértigo en la zaga capitalina que condujo al encierro de los merengues y al mandato del tempo y de la iniciativa de un Villarreal astuto. Sólo un lanzamiento de falta de Bale que lamió el larguero -minuto 21- amenazaría a Andrés Fernández e interrumpió la circulación eterna local. Por si fuera poco el desbarajuste, los creativos dispuestos por Zidane yacían imprecisos -sin una pieza que conectara con los puntas- y la contra anhelaba no llegaría. Hasta que Casemiro condujo rompiendo líneas y asistió para el recorte y zurdazo fuera de Jovic -minuto 25-.

Adolecía de fluidez en el juego coral el Madrid y también de cohesión en fase defensiva. Sufría problemas serios para detectar a Moi Gómez y hacer frente a las superioridades laterales amarillas. Simplemente, el Submarino jugaba demasiado rápido para que la probatura de 'Zizou' recuperara la pelota. Se gustaban los castellonenses, disfrutando de su adn combinativo eléctrico y, en el entretanto, Kroos lo probaba desde larga distancia. Quedó atrás la media hora sin sustos para los locales. Únicamente pudo sacar pecho Mendy, que secó por completo a Samu Chukwueze. Eso sí le funcionó al técnico galo.

En cambio, en el 32 Andrés Fernández calculó mal un centro de Lucas Vázquez y Casemiro perdonó a puerta vacía. El fallo del arquero inyectó alma a los merengues y nació una lluvia de centros laterales que Ramos no amortizó por poco -su testarazo, en córner botado por Kroos, rozó el poste-. Los pupilos de Calleja seguían sin presionar con líneas adelantadas, aguardando, en este trecho, para explotar al contraataque. Y Lucas Vázquez chutaría al lateral de la red tras otra galopada de Casemiro -minuto 36-. La inestabilidad de los dos púgiles quedó expuesta, ya que los levantinos contaban con una alineación exenta de mediocentro defensivo.

No necesitó el equipo en desventaja de un juego virtuoso para salir de la cueva y volver a combinar en campo contrincante. Eso sí, las acciones de peligro se repartirían, con los disparos sin éxito de Gerard Moreno y Ekambi -tras sendas pérdidas madridistas- y el derechazo al poste de Benzema. Sollozó el esquema visitante para que sus líneas se relacionaran en ataque, pero en el minuto 45 lo hicieron en una obra de orfebrería. En la frontal ajena se pasaron el cuero Carvajal y Casemiro, quien filtró para el delicado taconazo de Jovic hacia el desmarque del lateral. Y el internacional español, ya en el área pequeña, cedió para que Bale empatara. Sólo una muestra excelsa de calidad técnica rescató a un Madrid perdido en las dos fases del juego y en buena parte del primer tiempo.

Con tablas y algo menos de urgencia, y sin sustituciones, se alzó el telón de la reanudación. Y se reinició el respeto mutuo. Con una horrible alternancia de imprecisiones adherida. En esa escaramuza global alcanzó el aristócrata a acercarse a Andrés Fernández con un cabezazo elevado de Ramos y un centro mal dirigido de Casemiro, subrayando que la bajada de revoluciones dañaba más a los levantinos. El centrocampista brasileño lanzaría desde muy lejos en el 55, rubricando su plácido devenir. Calleja leyó el brete y metió a Ontiveros por Samu Chukwueze, desplazando a Moi Gómez a la cal diestra. Les urgía despertar y subieron las líneas. Sin embargo, pagaron el envés de esa valentía con un doble remate de Kroos -en transición-. Andrés salvó a los suyos.

No quedaba ni rastro de la iniciativa del Submarino, con Cazorla descontextualizado. Los centros laterales se multiplicaban sobre el área local y Benzema anotó en una segunda jugada y en fuera de juego -muy justo-. Era el aviso definitivo para los anestesiados castellonenses, cuya psicología pareció quedar tocada tras el 1-1. Ekambi saldría por Anguissa, pivote defensivo, en un intento amarillo por controlar más la medular. El doble cambio antes del minuto 63 retrataba la asimetría de la concentración de los dos conjuntos, preparando a sus subordinados para acometer un modelo de trinchera y contragolpe. Y Modric saltó al verde como recambio de Jovic -irregular- y para cerrar el enfrentamiento con el 4-3-3 familiar.

El cansancio había amarrado a la velocidad de pase castellonense, mas los capitalinos no asumirían la pelota en el desenlace. Y Bacca, Vinicius y Fede Valverde participarían -por los agotados Cazorla, Lucas Vázquez y Kroos-. Las modificaciones locales surtieron efecto, ganando consistencia, y pescaron el 2-1 en una laguna defensiva madridista. Moreno abrió a banda diestra y chutó, sin marca, para el despeje de Courtois. La pelota cayó en el lado zurdo, desde donde Ontiveros centró para el remate certero de Moi Gómez -minuto 75-. Y con 10 minutos por delante el favorito exhibiría impotencia anatómica y de fútbol, pero no de pegada. Modric robó la cartera a Ontiveros y lanzó un trueno que devino en la diagonal de Bale con guinda en forma de zurdazo a la base del poste, para el 2-2 -minuto 86-. Esa acción y la expulsión del galés -frustración temeraria- clausurarían el evento. Murió el Madrid sin nuevos síntomas para el optimismo, a diferencia de lo ocurrido en las otras dos jornadas. El desorden y las desconexiones temporales son ya una tendencia, no accidentes aislados. Como en el ejercicio 2018-19.

- Ficha técnica:

2 - Villarreal: Andrés; Mario, Albiol, Pau Torres, Quintillá; Cazorla (Carlos Bacca, m.73), Iborra; Chukwueze (Ontiveros, m.55), Moi Gómez, Ekambi (Anguissa, m.62); y Gerard Moreno.

2 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy; Lucas (Vinicius, m.74), Casemiro, Kroos (Valverde, m.82), Bale; Benzema y Jovic (Modric, m.68).

Goles: 1-0, m.11: Gerard Moreno. 1-1, m.46+: Bale. 2-1, m.74: Moi Gómez. 2-2, m.86: Bale.

Árbitro: Gil Manzano (Colegio Extremeño). Mostró tarjeta amarilla al local Quintillá y a los visitantes Mendy y Casemiro. Expulsó a Gareth Bale (m.94) por doble tarjeta amarilla.

Incidencias: partido de la tercera jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio de La Cerámica ante 20.128 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de la hija del exseleccionador nacional, Luis Enrique Martínez, fallecida esta semana.

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