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NARCOTRÁFICO

El narcosubmarino llevaba más de 20 días de navegación desde Colombia

Vista general del puerto del Aldán, en el municipio pontevedrés de Cangas de Morrazo, en cuyo litoral la Guardia Civil ha interceptado un submarino cargado con unos 3.000 kilos de cocaína de gran pureza.
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Vista general del puerto del Aldán, en el municipio pontevedrés de Cangas de Morrazo, en cuyo litoral la Guardia Civil ha interceptado un submarino cargado con unos 3.000 kilos de cocaína de gran pureza. (Foto: Efe)
lunes 25 de noviembre de 2019, 18:49h

El submarino cargado con alrededor de 3.000 kilos de cocaína y que está hundido frente a la ría de Aldán, en Pontevedra, llevaba más de veinte días de navegación desde Sudamérica, donde fue cargada la droga posiblemente en Colombia. Fuentes de la investigación han indicado que se trata de la primera vez que un sumergible es detectado en Europa para introducir droga, y que este método ha sido empleado en ocasiones por organizaciones de narcotraficante para llegar a Estados Unidos con cargamentos de cocaína.

Las pesquisas se centran ahora en determinar qué organización de narcos era la receptora de la droga. Fuentes próximas al operativo, que integran Policía Nacional, Guardia Civil y Agencia Tributaria, han destacado que se trata de un grupo "muy fuerte" y no descartan que se produzcan detenciones en los próximos días.

Por eso, no ha sorprendido a los investigadores el empleo de un sumergible para cruzar el Atlántico con cocaína desde Colombia. La Policía Nacional tiene en su punto de mira a tres organizaciones de narcotraficantes gallegos como posibles destinatarios.

Reflotar el submarino

El submarino que efectivos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil tratan de reflotar con la instalación de hinchables tiene cerca de 20 metros de eslora y un coste de 2,5 millones de euros. Aunque las primeras pesquisas cifran que la embarcación está cargada con 3.000 kilos de cocaína de gran pureza, las fuentes no descartan que la cantidad sea superior ya que hay fardos tanto en el interior del submarino como en el fondo del mar, ya que los tripulantes trataron de deshacerse de parte de la mercancía.

La reconstrucción de la travesía del submarino que hacen los investigadores sitúa el inicio de la navegación hace más de 20 días desde Colombia. Fue después cuando las fuerzas de seguridad recibieron información de que una embarcación sospechosa navegaba por el Atlántico hacia las costas gallegas pasando por las de Portugal, si bien fuentes cercanas a la investigación han apuntado que el destino final estaba más cerca de las costas asturianas.

De hecho, estas mismas fuentes han indicado que los tres tripulantes llegan a aguas asturianas pero por un problema en el submarino, se dan la vuelta y regresan a la costa gallega.

Las fuentes han precisado que el objetivo era que la droga fuera trasladada a otra embarcación, una operación que los tripulantes no llegaron a hacer y que, con toda probabilidad, fue la razón para que decidieran hundir el submarino y darse a la fuga. Los tres tripulantes -dos de nacionalidad ecuatoriana y uno español- se lanzan al agua. Los dos primeros son detenidos en la vecina playa de Foxo, mientras que el tercero está huido.

A ras de agua

Los llamados narcosubmarinos empleados desde hace tiempo en Sudamérica por los cárteles y que ahora han llegado a España son unos semisumergibles rudimentarios, muchas veces artesanales, que navegan a ras de agua y están fabricados de fibra de vidrio, con un alto riesgo de hundimiento para los que los tripulan.

El capitán de navío Alejandro Cuerda, de la sección de submarinos del Estado Mayor de la Armada, resume así a Efe estos "artefactos" fabricados en Sudamérica y que sirven para transportar grandes cantidades de droga sin ser detectados, aunque con muchos riesgos.

Lo primero que deja claro es que estos aparatos no pueden ganarse el calificativo de submarinos, sino más bien sumergibles y, en muchos casos, semisumergibles, como el de 20 metros de eslora hundido frente a la ría de Aldán, en Pontevedra, proveniente de Colombia.

"Son bastante rudimentarios dentro de la complejidad que tiene navegar en inmersión. Muchas veces son artesanales, no tienen un doble casco para aguantar la presión y simplemente lo que hacen es navegar a ras de agua, como si fuera la parte sumergible de un barco", explica Cuerda.

Aunque reconoce que "tiene su complejidad" construirlos, indica que no están preparados para la navegación submarina en sí, pero al ir al nivel del agua tienen más dificultades para ser detectados que una embarcación al uso.

"La discreción en la principal cualidad del submarino, les permite operar sin ser vistos" y su principal enemigo, dice Cuerda, es el avión. "Desde el aire se ve perfectamente la silueta sumergida de un submarino, como podríamos ver la silueta de una ballena".

En el caso de estos sumergibles de la droga, indica que en Colombia sus fuerzas armadas han apresado más de 80 y que ahora los carteles tienen a "innovar" pasando de "lanchas rápidas contrabandistas, fácilmente detectables en la mar", a estos aparatos.

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