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ENTREVISTA

La admiración por los refranes y la pasión por la pintura impulsan la creatividad de Jesús Carasa

La admiración por los refranes y la pasión por la pintura impulsan la creatividad de Jesús Carasa
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viernes 13 de diciembre de 2019, 09:38h

Jesús Carasa siempre se ha esforzado en dedicar tiempo a sus aficiones. Pese a ser consciente de la dificultad que supone, se ha atrevido a escribir "Cantos rodados", un libro de refranes que él mismo ha ido recopilando durante años. Se trata de frases que conoce por experiencia y que espera, algún día, se trasmitan, como el refranero español, de generación en generación. Aquello, reconoce en la entrevista, sería "un éxito total".

La pintura es otra de sus grandes inquietudes. De hecho, asegura que ésta es su "segunda vida". Aunque es ingeniero técnico de profesión, lleva pintando 58 años. Dice que no sabe "vender" sus obras, pero lo cierto es que ya ha realizado 33 exposiciones individuales y 29 colectivas. Una cifra que espera aumentar dentro de poco, pues actualmente está preparando una nueva en Logroño, su tierra.

La pintura y los refranes se han convertido así en su gran pasión y, por ello, aprovecha cada minuto que tiene libre para dibujar o escribir.

¿En qué situaciones ha recogido más frases para su obra "Cantos rodados"?

Siempre he sido un admirador de los refranes. Me parece un milagro resumir tanta sabiduría o normas prácticas en frases tan cortas que tienen, además, música incorporada y que se van trasmitiendo de generación en generación.

Mi afición a imitarlos nació desde que empecé a escribir, quizá por esa admiración y por alguna pequeña facilidad que tengo para ello. No obstante, soy consciente de la dificultad, por lo que si de estos cientos de frases (todas de mi cosecha) quedasen una o dos que tuviesen su misma aceptación, me parecería un éxito total.

¿Son todas vivencias suyas y en las que cree?

Mis artículos y pequeños ensayos nacieron de la necesidad que sentí, en un momento, de aclarar mis ideas. Comprobaba a menudo que, al reflexionar sobre algo, llegaba a conclusiones distintas y hasta contrarias a las de partida. Empecé a ponerlas por escrito y a incorporar a mis almacenes el resultado de estas reflexiones.

Nunca he escrito relatos. Todos mis escritos contienen reflexiones sobre los temas, acontecimientos y noticias que llaman mi atención: comportamiento social, política, economía, noticias, historia, arte, etc.

¿Cuánto tiempo ha estado recopilando cantos?

Conseguí que estas reflexiones, en extensión de artículo, se fueran aceptando en los periódicos hace unos quince años. El resultado es la publicación, hasta ahora, de cuatro libros, aparte el de "Memorias de pintor". Desde el principio colecciono esas frases que se desprendían de mis escritos y que he ido publicando en mi blog. Todas ellas la he ido puliendo después para confeccionar el libro que, como no, se titula "Cantos Rodados".

Como cuenta la biografía de su web, ha realizado muchas exposiciones, pero ¿cuándo es la próxima?

Soy ingeniero técnico de profesión. Es la que me ha llevado a ser empresario y me ha servido para ganarme la vida. La pintura, aunque llevo cincuenta y ocho años pintando, es mi segunda profesión, mi segunda vida. En ese tiempo, he pintado siempre.

La promoción de un pintor es una labor ardua, difícil, a veces humillante y que exige mucha dedicación. Yo no he podido atenderla, suficientemente, por falta de tiempo y de condiciones. No sé "vender" lo que hago. A pesar de ello, y no sé cómo, he realizado 33 exposiciones individuales y 29 colectivas.

Ahora, tengo abandonada esta actividad de promoción, pero estoy preparando una exposición en mi tierra, Logroño.

¿En qué modo le ha ayudado la pintura para encontrarse a sí mismo?

Empecé a pintar a raíz de un gravísimo accidente de tráfico. Durante la convalecencia, pensé que debía emplear mi tiempo libre en alguna actividad que fuera dejando algo consistente. Elegí la pintura. Mis temas del comienzo eran los habituales, sobre todo paisajes.

Por mi profesión, viví un año en Toledo, donde, precisamente, conocí a Pedro López Jiménez. Allí, me topé con El Greco y me di cuenta de las cotas tan altas que se podían alcanzar con la pintura. Comprendí que, con ella, se podía pintar no solo las imágenes que vemos sino las que, nosotros, podemos crear, mirando hacia adentro en vez de hacia afuera.

Empecé a dibujar, de forma automática, las formas que yo imaginaba. Cuando creí que aquello tenía una coherencia y una personalidad, las fui pasando al lienzo y poco a poco se fue decantando esta "abstracción volumétrica" que es lo que yo dejo, como personal, en la pintura.

Su amigo Pedro López Jiménez le define en el prólogo de "Memorias de pintor" como un filósofo, término al que no se ha referido usted en su obra, ¿por qué?

Mi amigo Pedro me regala mi cuarta dimensión, mi vida de filósofo. Me sorprendió mucho cuando lo leí, pero su explicación es clara cuando nos dice que la Filosofía empezó con Sócrates, que lo cuestionaba y discutía todo. Y en este sentido, en mi modestia, lo acepto.

Habla de la pintura como su "segunda vida"...

Poco a poco, la pintura se ha ido adueñando del eje de mi vida llenándola, no solo con la actividad frente al lienzo, sino con una gran voracidad que me lleva a ver lo que unos habían hecho antes y lo que otros hacen ahora. He visitado muchos museos y he pasado por infinitas exposiciones. Ha sido y es mi gran pasión. Ver y pintar.

Ahora que dice que tiene más tiempo libre, ¿cuánto tiempo dedica a la pintura?

Mi profesión era muy exigente y a veces no podía pintar porque no tenía ni sitio donde poder hacerlo. Con los años, a medida que me liberaba de esa presión, fui ganando tiempo para la pintura y ha habido épocas en que he podido pintar muy intensamente. Ahora, que soy viejo, he caído en la molicie de pintar solo por las mañanas. Y no todas.

¿Haber sido un nómada ha contribuido a su vida artística? ¿Qué viaje fue el que le marcó más y por qué?

Mi vida nómada me ha dificultado mucho la continuidad. Sin embargo, me ha permitido aprovechar mis viajes (tanto de trabajo como de turismo) para ver toda la pintura interesante que encontraba a mi paso.

El viaje que me marcó más fue nuestro viaje de bodas. Fuimos a Londres y a Paris y era el año 1971. Notábamos por todas partes los rescoldos que había dejado la gran hoguera de Mayo del 68 y para nosotros fue como para el que llega el día de la fiesta del pueblo, sin saberlo de antemano. Veníamos de aquella España gris marengo y significó una verdadera revolución en nuestra forma de pensar. Esperábamos ver muchos paraguas y bombines y veíamos muchas minifaldas y oíamos mucha música pop.

En cuanto a la pintura, veíamos -en nuestras correrías por museos y galerías- pintura de los modernos, Picasso y compañía, cuando en España no habíamos llegado ni a conocer El Impresionismo. Ni siquiera había libros sobre ellos.

Ese fue, indudablemente, el viaje que a mí y a Loli nos marcó más, en la pintura y en nuestra forma de interpretar la vida.

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