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MMA

UFC 245. Kamaru Usman le partió la cara a Covington, el luchador de Trump

UFC 245. Kamaru Usman le partió la cara a Covington, el luchador de Trump
(Foto: Instagram: @usman84kg)
domingo 15 de diciembre de 2019, 20:31h
El nigeriano noqueó a Covington y defendió su título en el peso medio. Además, Volkanovski destronó a Holloway y Amanda Nunes sigue reinando.

Este domingo se vivió una jornada épica en el T-Mobile Arena de Las Vegas. El UFC 245 ponía en juego tres títulos en un mismo evento -la sexta vez que la compañía hacía coincidir tres peleas por el cinturón de campeón en un mismo día- y revivió la peor cara de la promoción que ha catapultado las cifras de la compañía que gobierna Dana White. Con Kamaru Usman y Colby Covington como protagonistas.

Ellos lideraban la main card, disputarían la pelea de la noche. Se trataba de un enfrentamiento de atmósfera similar a la que dirimieron Conor McGregor y Khabib Nurmagomedov. Esta vez Covington asumió el rol de anglosajón de Occidente que desprecia la procedencia de su oponente. Usman, nigeriano, había declarado en la previa lo siguiente: "Covington está frustrado porque yo soy un inmigrante y él es de Oregón, y no ha podido conseguir lo que yo he conseguido en este país".

Colby se pasó toda la parafernalia de esta semana de peleas haciendo campaña en favor de Donald Trump, promocionando la Torre Trump y difundiendo parte de los mensajes del magnate. "Quiero que la gente me odie", subrayó, con una gorra que decía "Make America Great Again" -el lema de la campaña electoral de Trump-. Y Usman, en el pesaje oficial, optó por acudir con una vestimenta tradicional nigeriana y con la cara pintada con los colores de la bandera de esa nación africana. Uno manifestó que pelearía para defender al mundo, el otro por Estados Unidos.

Y en esas se arribó al octágono. Kamaru defendía el cinturón de peso welter y Covington era el segundo mejor aspirante de la división. Este último había acaparado la atención con sus ataques fuera de lugar -racistas, xenófobos- y debía refutar lo dicho dentro de la jaula. Y en parte consiguió reivindicarse como un luchador válido y legitimado. Mas no pudo proclamarse campeón, como había soñado. Usman le arrancó el triunfo cuando restaban 50 segundos. Hasta tres veces le derribó con sus golpes. El resultado: un nócaut.

Eso sí, la tarjeta de los jueves hasta el momento derivaba en un empate en los cuatro asaltos previos (3-1 para Usman, 3-1 para Covington y 2-2). Ambos evitaron ir al suelo -ni una sola vez cayeron ni lo intentaron- y se las vieron de pie, en un intercambio de golpes que no beneficiaba a ninguno. Los dos se empeñaron en eludir los agarres y la exigencia física, parámetros de dominio mutuo. Y decidieron pasear por un escenario que no es su favorito. En él Covington pudo imponer su ritmo en el ida y vuelta de golpes, llegando a hacer tambalear al favorito. Mas Usman se rehizo y le partió la mandíbula a su contrincante en el final del tercer asalto.

La gallardía del estadounidense se demostraría con creces, pues volvió a retomar su estrategia y a provocar titubeos en el coloso africano. Pero éste profundizó en el guión que, poco a poco, le conduciría a la victoria. Usman, a falta de la velocidad de manos ajena, atacó al cuerpo de Covington con truenos que le harían bajar la guardia. Y de esa semilla sembrada durante más de 15 minutos germinarían los derechazos que provocaron el nocaut. Al terminar, toda vez que cumplió con la primera defensa exitosa de su cinturón, el nigeriano subrayó su "fortaleza mental" para sobreponerse a lo que le venga. Covington no pasó por micrófono alguno. Es más, se fue corriendo en plena ceremonia de proclamación del campeón.

Antes, en la pelea precedente, se detonó la única sorpresa de la noche. Alexander Volkanovski acomplejó a Max Holloway, el considerado como mejor luchador del peso pluma de la historia de la UFC. El hawaiano nunca estuvo en disposición de llevar la iniciativa y de encadenar una de sus afamadas combinaciones. La distancia de golpeo que impuso el aspirante australiano y su sensacional repiqueteo con patadas a las piernas mutilaron el ritmo pretendido por Holloway. Y este ex jugador de rugby en su país natal se convertiría en el nuevo campeón de la división con total merecimiento.

Lució más intensidad, consistencia, variedad de movimientos y determinación. Se intuyó, además, una forma física superior y desterró la importancia de ser más bajo que el ídolo local. Él fue quien presionó y marcó un devenir al que Holloway fue impotente para interponer una enmienda. Ganó por decisión unánime (48-47, 48-47 y 50-45), fracturando la racha de imbatibilidad de Max (14 victorias encadenadas) y erigiéndose en el posible nuevo dominador de este peso. Volkanovski casi dobló en golpes a su contrincante. Desde la distancia puso su nombre en las páginas doradas de la UFC.

Por último, la main card había sido abierta por la pelea entre Amanda Nunes y Germaine de Randamie, con el cinturón de la brasileña en peso gallo en juego. De nuevo una luchadora de rango legendario -la considerada como mejor de todas las que han pasado por la historia de esta compañía de artes marciales mixtas- se prestaba a defender su corona ante una aspirante hambrienta. Pero ella sí pudo sobrevivir a sus fragilidades sobrevenidas con el paso del tiempo y alzar los brazos nuevamente. Nunes sólo perdió la condición de extraterrestre: quedó en evidencia que es humana.

Y es que la neerlandesa De Randamie llegó a ponerla en serios aprietos. Salvó la europea como pudo el arranque arrollador de la brasileña, que con su primer golpe mandó a la aspirante contra la jaula. Esa puesta en práctica explosiva de Nunes estaba destinada a cerrar la pelea en el primer asalto, mas no lo logró. Y a partir de ahí sufriría un cansancio que le encerró en una guillotina y un intento de triángulo que casi la bajan del trono. De Randamie se había rehecho y filtró dudas en la gran favorita. Conectaría una derecha en el oído de Nunes que aparentaba cambiar la relación de fuerzas pronosticada.

Pero cuando peor se veía el desempeño de Amanda, la carioca tiró de inteligencia y oficio. Forzó en los tres últimos asaltos a su oponente a combatir desde el suelo. Y en ese terreno nació su gen dominador. Porque la europea, de raíz pegada al kickboxing, no pudo más que defenderse. Perdonó su gran oportunidad en el intento de triángulo mencionado y Nunes la borró del mapa. No logró la brasileña otro nócaut, pero sí retuvo el título con una decisión dividida (49-44, 49-46, 49-45) que reconoció su superioridad en el global el minutaje. La campeona no resplandeció como en otros capítulos de su trayectoria deportiva, pero sí gritó capacidad de sufrimiento.

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