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Y DIGO YO

El PSOE se venga del PP a costa de los andaluces

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 17 de diciembre de 2019, 20:22h

Como todo el mundo sabe, la actual ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, fue antes de que Pedro Sánchez la reclamara para llevar las cosas de los impuestos de todos los españoles la consejera responsable de esto mismo en Andalucía, donde fue la encargada de unos presupuestos que han incumplido en 2018 el objetivo de déficit y deuda pública. Pobre mérito para tan alta responsabilidad.

No quiero restar dificultad a la tarea de tener que cuadrar unas cuentas en una comunidad donde nunca ha cuadrado nada que tuviera que ver con los dineros públicos. Sí, esos que no son de nadie... Pero en frente hay que ser muy poco noble para intervenir ahora como ministra las cuentas de la Junta de Andalucía por el incumplimiento, que se podría denominar también incompetencia, del que una misma es responsable.

Como todo el mundo sabe también, ahora gobierna en Andalucía el PP y qué buena oportunidad para “castigar” o hacer difícil la gobernabilidad a un partido que está poniendo orden en una administración absolutamente caótica y negligente. El PSOE sigue rabioso en Andalucía y no le perdona a Juan Manuel Moreno y, por extensión, a Pablo Casado, que le arrebataran el Gobierno después de un porrón de años haciendo y deshaciendo a su antojo, sin control, también al margen de la ley, y a costa de los andaluces.

Los de Pedro Sánchez quieren hacer pagar ahora a Moreno la ineptitud de Susana Díaz como presidenta y de Montoro cuando éstas tenían las competencias, es decir, cuando el déficit subió de 644 a 813 millones. Por supuesto, los 4.000 millones que reclamaba la entonces consejera a Rajoy porque eran imprescindibles para financiar servicios públicos fundamentales, como la sanidad, educación o la dependencia en Andalucía, han dejado de ser necesarios. Uno se puede imaginar un comentario, aunque sea para los adentros, del tipo: “¡Qué se las apañen como puedan sin son tan listos!”.

La realidad es que el sectarismo lleva a negar a una comunidad que crece económicamente por encima de la media, que lidera los rankings de financiación y de solicitudes de inversión extrajera y que tiene previsiones de aumento del empleo por primera vez en muchos años la posibilidad de precisamente eso, crecer. Montoro, al intervenir las cuentas de la Junta de Andalucía por una mala gestión realizada por ella misma, se venga de un partido que está ayudando a la ciudadanía con solvencia y para evitar ese éxito le prohíbe salir al mercado a financiarse.

Inevitablemente, este episodio lleva a hacerse muchas preguntas, como, por ejemplo, si es ético que una ministra que se corrige a sí misma por incumplir todas las reglas a las que obliga el Ministerio de Hacienda sobre estabilidad, gasto público y endeudamiento quiera sancionar por sus errores a otros gobernantes que, además de tener que hacer frente al coste económico de dispendios, desfalcos, estafas y latrocinios anteriores de sobra conocidos y juzgados o en ese proceso, se ven impedidos a utilizar instrumentos válidos para salir de esa situación.

A este respecto, alguien sabe qué opina la ministra de Hacienda en funciones actual de los millones de euros de los ERE que cambiaron de manos. ¿Ha hecho algo para intentar recuperar lo robado?

Y digo yo: ¿Está aplicando el Gobierno de Sánchez en Andalucía el 155 económico que no se atreve a instaurar en Cataluña? ¿Mantiene el Ejecutivo en funciones una administración ideológica en la que en función del signo político de los gobernantes regionales así se aplica un criterio u otro? ¿Tiene sentido parar la progresión de una región que crece por encima de la media en España por el orgullo o venganza de un partido derrotado en las urnas que lo hizo mal y así se lo ha hecho pagar el electorado?

Y la realidad todavía más preocupante es que la capacidad que el Gobierno tenga finalmente para destinar esa financiación necesaria para las comunidades autónomas dependerá única y exclusivamente de lo cara que nos salga a todos la negociación de investidura de Pedro Sánchez con los separatistas de ERC.

Pero claro, los primero es quitarse la coletilla de “en funciones”; sobre las necesidades de todos los demás, ya veremos... lo que quede en la caja.

Javier Cámara

Periodista

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