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SEMIFINALES | 0-3

Copa ATP. Bautista abruma y Nadal sobrevive: España jugará la final ante la Serbia de Djokovic

Copa ATP. Bautista abruma y Nadal sobrevive: España jugará la final ante la Serbia de Djokovic
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sábado 11 de enero de 2020, 13:03h
El castellonense aplastó con paciencia y defensa a Kyrgios (6-1 y 6-4), subrayando su extraordinario momento de forma. El balear se desfondaría en el duro examen que le planteó en joven De Miñaur. Pero salió a flote en una lección de saber competir (6-4, 7-5 y 6-1). España se medirá a la Serbia de Djokovic por el título.

España, con la misma selección de tenistas que la proclamaron la mejor del planeta en la renovada Copa Davis, afrontaba este sábado una prueba de fuego en sus aspiraciones de reivindicarse como puntera también en la primera edición de la Copa ATP. Se le cruzaba Australia, la anfitriona y la primera escuadra de una dimensión homologable a la potencialidad de la plantilla liderada por Rafael Nadal. Del resultado de este cruce saldría, amén del equipo que jugaría por la gloria ante Serbia -el primer finalista-, el verdadero punto de cocción de cada combinado.

A lo largo del campeonato la piedra fundamental sobre la que ha girado el desempeño nacional ha sido Roberto Bautista. Arrasó sin contemplaciones a cada uno de los rivales que le fueron compitiendo en las rondas precedentes. Sólo sudó algo más en los cuartos de final, ante el belga Kimmer Coppejans (6-1 y 6-4). Su tenis ha rebosado hasta el punto de delegar los problemas a Nadal. El número 1 de la ATP, contra pronóstico, sufrió para derrotar al japonés Nishioka y perdió este viernes frente a David Goffin -en la que constituye la única derrota española en el torneo-.

Así que el capitán Francis Roig volvió a apostar por el castellonense para allanar la senda. Eso sí, todos los componentes de la delegación ibérica contaban con la necesidad de subir su concentración y ratio de acierto. El grupo aussie, como el español, fue un rodillo en su grupo (9 triunfos y ni un traspié) y en cuartos hubo de exprimirse para sacar de circulación a otra de las favoritas: Gran Bretaña. El poliédrico Nick Kyrgios -30º del planeta- saltaría al ring del estadio Ken Rosewall Arena, en Sídney como carta de presentación local. Al galope del éxtasis saboreado ante los británicos hacía menos de 24 horas, en el que salvaron cuatro puntos de partido y, por ende, de eliminación.

Con Lleyton Hewitt en el banquillo, jaleando al graderío para que la atmósfera quemara desde el primer pestañeo, el castellonense empezó su actuación con una exhibición de personalidad y tenis. Asentado en el Top-10 del mundo, Bautista sobrevivió a la presión sufrida en el primer juego, con su saque, y a partir de ahí entró en ignición. Restó y se defendió con tal consistencia y valentía que abrumó a su rival. Filtró dudas en el guadianesco Kyrgios, quien cedió dos saques y antes de la media hora perdía por 5-0 en el primer set.

Cambios de dirección y de altura en el golpeo, dejadas y hasta servicios directos amontonaba un jugador levantino que volaba en la pista. Su lección sólo permitiría la australiano apuntarse un juego antes de rematar el 6-1 dictatorial. Selló ese parcial con un 'ace'. Descerrajando un golpe sobre al mesa que congeló al personal y constriñó a Nick a reaccionar con celeridad. Su estilo, un tanto modificado buscando sorprender, desembocó en 10 errores no forzados y una impotencia subrayada. Así que trató de soltarse en la segunda manga.

Kyrgios, uno de los jugadores con mentalidad más frágil, navegaba en un punto de inflexión repentino. Abrió defendiendo su saque, más entonado, pero concedió un 40-0 a continuación. No había alcanzado a detectar soluciones para las continuadas respuestas que anulaban sus latigazos. Bautista expandió su defensa pegajosa y el descarrilamiento del aussie asomaba. Mas, se igualarían las sensaciones. El tenista local afiló su servicio y mejoró sus prestaciones sobremanera. Aceleró y acorraló a un castellonense que supo escapar desde su oficio y templanza. Y el renacer de Nick se tornó en un break en contra y raquetazo a la pista.

El número dos español abortó el crecimiento ajeno con paciencia y de manera abrupta. Se colocó con 2-3 y saque. Hewitt apuraba las opciones de volver a meter en el partido a su jugador, que se aferró a su inyección anímica. Con bola de rotura favorable se sacó un resto muy creativo aunque el diestro nacional volvió a salir a flote desde la serenidad. Arrancó el trabajado 2-4, presionó ante la tormenta de saques atinados del tenista de Camberra y dio carpetazo a su triunfo con un juego en blanco y limitando sus errores. El castellonense plantó su muro y sumó el primer punto de España en una hora y 21 minutos (6-1 y 6-4).

Por lo tanto, Rafa Nadal tomaría el testigo como en cada cruce de esta Copa ATP: dispuesto a ganar y completar la victoria de España. Sin embargo, sufriría un revés precoz. Álex de Miñaur, 18º del circuito masculino y de 20 años, consiguió un break en el primer juego y se lanzó con un 2-0 pleno de carácter. El zurdo legendario tardó en entrar en temperatura y sólo comenzó a resolver los peloteos con el juego en blanco que le permitió estabilizarse (2-3 en contra). Le faltaría chispa todavía en el resto, circunstancia aprovechada por la perla australiana para avanzar a un 2-4 nítido. Los síntomas de deshidratación que persiguieron al manacorí ante Goffin se susurraban. El número uno local competía a una velocidad mayor.

En ese paisaje, el número 1 del mundo tiró de experiencia. No se dejó llevar por la precipitación y se ciñó a la sobriedad de lo pautado en el camarín. A través de ese cauce fue elevando la exigencia y a de Miñaur se le trompicó la soltura de repente. En todo caso, esta percepción no pasó del aspecto de anécdota, pues el joven de orígenes uruguayo y alicantino arribó a la orilla con convicción y un desparpajo al resto que nubló la escapatoria al emblema español. Dispuso de otra bola de rotura para apuntarse un primer set que clausuraría sin titubeos, con la mitad de errores que Nadal (5 a 11) y en 46 minutos (4-6). Se corroboraba lo resbaladizo de este emparejamiento.

Rafa no deshacía el derroche físico de su contrincante. Logró empezar la segunda manga ganando su servicio, no sin sudar. El ritmo impuesto por el veinteañero neutralizaba la voluntad española por cansarle moviéndole con intercambios largos. La estrella manacorí hubo de lucir capacidad de sufrimiento, esperar a que escampara, porque le salía todo a un aussie que se relamía -tres saques en blanco-. Y tomó la soga de la verticalidad para resucitar, aumentando su ratio de golpes ganadores. Contra su falta de fuelle. Se sostendría el zurdo, manteniendo la iniciativa en el marcador -que no en el juego- por mor de su competitividad. El fruto de su esfuerzo desembocaría en un break determinante, con 6-5 a favor. El español empataría el enfrentamiento por 7-5, en 53 minutos de erosión anatómica y tras igualar los parámetros de winners y errores no forzados.

En ese punto de tensión y cansancio Nadal se agigantó. En el territorio de lo agónico se manejaría con excelencia la versión más práctica del líder del ránking de la ATP. Provocó una rotura a las primeras de cambio y se disparó 3-0, propulsado en una frescura sobrevenida, que mezclaba efectividad en el servicio -juego en blanco y 'ace'- y en el resto. El australiano sollozaba, entonces, para embocar sus truenos y dar sentido a su velocidad de desplazamiento. Se desplomó su inercia. En el cuarto juego del tercer set volvió a conceder un break -en el mejor punto del día-.

Con 4-0 y saque, el balear cometió doble falta. Quedaba por comprobar si De Miñaur aguantaba la presión. No lo hizo: con una doble falta quedó en desventaja (0-30) y Rafael frotó su lámpara con los golpes más venenosos de su guión. Y tumbó al prometedor ídolo local, zanjando el 6-1 postrero que, tras más de dos horas de trabajo, proporcionó a España el billete para la final. En la enésima página de orgullo y raza del mejor deportista español de todos los tiempos. Feliciano López y Pablo Carreño pusieron la guinda en el dobles ante Chris Guccione y John Peers. Ganaron por 6-2, 7-6(6) y 10-4, completando el 3-0. Novak Djokovic y compañía esperan.

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