Simeone puso el cepo al primer tiempo y mereció irse al descanso por delante. Zidane ajustó en la reanudación y el regateador brasileño decidió con un golpe de creatividad de otro partido. Benzema hizo el único tanto que catapulta la candidatura liguera local y trompica el renacer rojiblanco. Por Diego García
Real Madrid y Atlético se citaron en el Santiago Bernabéu, este sábado, para dirimir el segundo derbi madrileño de esta edición de LaLiga. Mucho ha llovido desde aquel plomizo 0-0 del Metropolitano. Más aún de aquel 3-7 de la pretemporada. Tal resulta la metamorfosis que los merengues se han erigido en líderes del fútbol español, campeones de la Supercopa y como el club menos goleado de las grandes ligas del Viejo Continente. Mientras tanto, los colchoneros navegan en una indecisión que les amarra a 10 puntos de sus enemigos íntimos, por detrás de Getafe y Sevilla. Los precedentes dejaban claro que se cruzaban inercias contrapuestas, pero en encuentros de este pelaje es conocido que no valen preliminares.
Zinedine Zidane, que no pudo contar con los lesionados Eden Hazard y Marco Asensio, dejó sin convocar a Gareth Bale, Rodrygo y Nacho. En un giro de guión particular, dada la altura del brete. Atendiendo a lo vivido en la final saudí de enero, en la que propuso control al superpoblar la medular, fijó a Isco como quinto centrocampista y nexo entre Benzema y Casemiro, Fede Valverde, Modric y Kroos. Carvajal, Mendy, Varane y Sergio Ramos protegerían a Courtois. Marcelo, Lucas Vázquez, Jovic, Vinicius y James Rodríguez esperarían turno. La prioridad, por ende, pasaba por protagonizar la iniciativa por medio de un prolongado cuidado de la posesión.
Diego Pablo Simeone, por su parte, sufriría un pelotón de ausencias -Koke, Trippier, José María Giménez, Santiago Arias, Joao Félix y Diego Costa- y de dudas. Volvió a tirar de canteranos para completar la lista un entrenador que no perdía en el Chamartín liguero desde 2012. Las molestias de Héctor Herrera le sacaron a última hora del once y de la lista, así que formó con Thomas, Llorente, Saúl y Correa el eje, con 'Vitolo' y Morata en punta. Sime Vrsaljko fue el lateral de circunstancias, seguido de Savic, Felipe Monteiro y Renan Lodi en una zaga coronada por Oblak. Los revulsivos serían Saponjic, el recuperado Lemar, el recién llegado Yannick Carrasco y Sergio Camello.

Sobre el tapete se desplegaron el favorito -20 partidos encadenados sin perder- y el aspirante -menos ganador y menos goleador de toda la obra del 'Cholo'-. Los primeros, con la motivación de romper la barrera psicológica que les atenaza ante la soga táctica de sus vecinos; y los segundos, anhelando uniformar otra visita a Concha Espina como la catarsis necesitada. Sobre esas coordenadas emocionales pivotaría un duelo que comenzó desnudando el pronosticado duelo de estilos: no presionaría arriba un sistema rojiblanco que se atrincheraría en su campo, aguardando a salir a la contra.
Se activó, desde temprano, un desafío a la paciencia y creatividad combinativa merengue, y, por otro lado, a la capacidad colchonera de achique. No titubearían los visitantes en lanzar pelotazos hacia Morata si atisbaban agobio por el posicionamiento adelantado del dibujo local. Y un centro de Kroos y remate de Sergio Ramos, en escorzo y fuera, abriría fuego en el séptimo minuto. El timón correspondía a los locales, mas su concentración tras pérdida habría de ser rigurosa. No obstante, los 'atléticos' avisarían con transiciones no rematadas, al galope de la movilidad de Correa. En un ajedrez denso.
Le costaría al bloque madridista superar la multiplicación de centros laterales como fórmula de avance al arco de Oblak. Sólo una acción ensayada, a balón parado, inquietaría al meta esloveno en el prólogo. Kroos trazó una pared con Carvajal, en el lanzamiento de un córner, para centrar raso y hacia el punto de penalti. Allí embocó Ramos un chut desatinado -a pesar de figurar sin marca, en el undécimo minuto-. Y en ese transitar cómodo de dominio del club puntero, Benzema cometió un error en la salida de pelota que congeló a la grada. Mendy arrebataría, in extremis, el remate a Correa -minuto 13-. Las amenazas y debilidades de ambos planteamientos quedaron expuestas.
Un latigazo de Kroos, desde media distancia, pondría la guinda a la aislada circulación fluida entre líneas de sus compañeros -minuto 16-. En cambio, respondían los rojiblancos con una verticalidad de acierto creciente y en el 18 'Vitolo' probó los guantes de Courtois, en un derechazo centrado a pase de Vrsaljko. Se corroboraban las dificultades merengues para equilibrarse en fase de recuperación. Y Saúl emitió un zurdazo que lamió la madera, después de dos saques de esquina despejados por los antiaéreos de Concha Espina. Pasado el minuto 20, el Atlético vaciaba de contenido la superioridad numérica ajena en el centro del terreno por medio de relámpagos en vuelo que castigaban los desajustes tácticos del Madrid.

La colocación de Fede Valverde como extremo redujo la cohesión del escuadrón pensado por Zidane y se percibía cierta desorganización en ambas fases del juego. En el 24 se tornó explícito el síntoma: entre Correa y 'Vitolo' se bastaron para fracturar a la defensa y medular contrincantes. Una pared sencilla y al espacio dejó al argentino en mano a mano, angulado, ante Courtois. Chutaría al poste, subrayando la supremacía de Saúl y Thomas -con respecto a Modric, Isco y Kroos- en cuanto a influencia en el devenir. Y a las sensaciones discretas cosechadas hasta la media hora por los madridistas se añadiría el advenimiento de una mayor ambición táctica de los quintos clasificados.
Antes del descanso era el Atlético el que apretaba y trompicaba a la asociación local. Sembrando imprecisiones, por doquier, que anularon la valía de los cinco centrocampistas locales. En una maniobra que puso a soplar el viento en dirección a Courtois de forma decidida. Morata -excelso en el rol de faro- reclamaría un más que posible penalti de Casemiro; Ramos, muy apurado, repelió un venenoso lanzamiento de falta lateral; y Correa se escapó, en conducción solitaria de 40 metros, para perdonar el primero -si bien estaba en fuera de juego-. Un cañonazo inocuo de Modric bajaría el telón a un primer acto en el que la paleta de Simeone se reivindicó.
Desde la ortodoxia de la especulación volvió a contaminar y enfangar a las intenciones de Zidane. Hurtando el volante al que se suponía iba a llevarlo y demostrándose mejor cuando no es obligado a proponer. Al descanso, empate a goles y a tiros a portería (uno por bando), no así en el dato de faltas cometidas (los locales se dispararon a nueve infracciones, retrato de su desorden). En consecuencia, el trabajo se apiló en la mesa del estratega francés y éste se la jugó: sentó a Isco y Kroos para dar la alternativa a Lucas Vázquez y Vinicius. Quería refrescar el desborde exterior -ausente por completo en los 45 minutos iniciales-, abriendo el campo. Y Fede Valverde volvió a centrarse. Y ha chutar con contundencia para el despeje de Oblak -minuto 47-.

El ascenso de las revoluciones merengues y el movimiento de fichas borraron su precedente estatus inofensivo. El 'Cholo' reaccionó supliendo a Morata -tocado-, colocando a Lemar en el verde y ordenando un repliegue intensivo a sus subordinados. Recobró la batuta el Madrid, tanto territorial como rítmica, y de esa nueva disposición nació el primer gol. Vinicius inventó pegado a la cal, aglutinando marcadores y descargando un pase quirúrgico para la incorporación de Mendy. El lateral centró terso y certero para el remate a la red de Benzema -minuto 57-. El intercambio de peones transformó paisaje, honrando a la lectura de partido de 'Zizou'. El pretérito estatismo del carrilero galo mutó en llegada por sorpresa, un cambio crucial desencadenado por la percepción de peligro que inyectó el regateador carioca.
La pelota circulaba veloz en el 4-3-3 madridista. Atravesaba su peor fase el conjunto 'atlético', con Benzema despertando y Fede Valverde en su papel preferido: el de llegador. Y Vinicius controlaría un cambio de banda del joven uruguayo para lanzar hacia el segundo poste -parada de Oblak, en el 64-. El eje del campo era jurisdicción exclusiva local, con Thomas y Saúl tan victimizados como Correa y 'Vitolo'. En todos ellos desapareció la soltura, a medida que la oleada energética del Madrid tomaba tierra con una presión ardorosa. Al fin, el líder ejercía como tal.
Felipe, extraordinario, sufría para sostener a su línea. Un derechazo lejano y sin dirección de Thomas constituía todo el bagaje ofensivo visitante -minuto 70- cuando Simeone tiró de Carrasco -por 'Vitolo'- para replicar la voluntad de su homólogo, esa que pasaba por inducir el resurgir de la sensación de peligro. Sin embargo, la contrarreloj colchonera no vería decrecer la autoridad oponente. Mendy enviaría a las nubes una gran colada de Lucas Vázquez y Modric marró un tiro desde la frontal, justo antes de la entrada del canterano Camello por Thomas. El 'Cholo' quemaba las naves, compitiendo con cuatro atacantes.
El desenlace no confirmaría el crescendo coral del club trece veces campeón de Europa. Vinicius dispararía a las manos de Oblak -minuto 82- en una de las transiciones que le ofrecía el paso al frente colchonero. Pero el orgullo rojiblanco negó que el escuadrón en ventaja durmiera la recta final desde una circulación controladora y perenne. Se confeccionaría un ida y vuelta, con los amarres rotos, que beneficiaría la ruta agónica hacia las tablas que esbozaban los defensores del Metropolitano. En todo caso, el cansancio global, la impericia resolutiva visitante y el oficio local confluirían en un rosario de escaramuzas que condujo al pitido postrero. Alegró el ánimo competitivo el esquema colchonero, mas ya no le vale con eso. Y los madridistas celebraron la ampliación de su racha y la trabajada recogida de tres puntos dorados -desde lo simbólico y lo estadístico-.
- Ficha técnica:
1 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Mendy; Casemiro, Fede Valverde, Modric, Kroos (Vinicius, m.46), Isco (Lucas Vázquez, m.46); y Benzema.
0 - Atlético de Madrid: Oblak; Vrsaljko, Savic, Felipe, Lodi; Correa, Marcos Llorente, Thomas (Camello, m.74), Saúl; Vitolo (Carrasco, m.71) y Morata (Lemar, m.50).
Gol: 1-0, m.56: Benzema.
Árbitro: Estrada Fernández (Comité catalán). Amonestó a Mendy (m.83) y Casemiro (m.88), por el Real Madrid; y a Simeone (m.39), Felipe (m.66) y Vrsaljko (m.80), del Atlético de Madrid.
Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésima segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 79.500 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del exjugador de baloncesto Kobe Bryant.