Respetar la vida desde el nacimiento hasta su extinción natural es progresista, por mucho que se empeñen los llamados “progresistas”, que defienden la cultura de la muerte. El gobierno presidido por Sánchez, pero manejado por Iglesias, nos quiere llevar una vez más por derroteros totalitarios.
Ahora le toca a la eutanasia como protagonista encaminada a llevarnos por caminos poco transitables y de una sola dirección marcada, como no, por este gobierno ”progresista”. Es una propuesta “dolorosa” y con puntos muy oscuros porque”provocar la muerte de manera activa nunca es una buena solución”, como nos ha dicho Luís Argüello, secretario general de la Conferencia Episcopal Española, que ha defendido los cuidados paliativos como alternativa a la eutanasia.
Recordamos que hace unos meses la Conferencia Episcopal Española publicó el documento “Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”, en el que se hablaba de los cuidados paliativos como una solución para llevar amor y ternura a los que sufren enfermedades incurables. Ahora, por tercera vez, llega un proyecto de ley sobre la eutanasia al Parlamento, en unos momentos sociales muy complicados, donde esos llamados “progresistas” saben manejar y doblegar la voluntad de muchos con gran habilidad, sobre todo si hay otros problemas políticos ocultos que no conviene sacar a la luz y marginarlos con polémicas fabricadas.
Respetar la vida por encima de todo es, repetimos, lo más progresista, lo otro, la cultura de la muerte, recordamos que ha sido el santo y seña de regímenes totalitarios como el comunista y el nazi, donde la dignidad humana era un hecho anecdótico.
Ahora tenemos la oportunidad de que se nos oiga y de no dejar pasar esta barbaridad y defender que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios.
Los que hemos tenido oportunidad de visitar centros donde hay departamentos de cuidados paliativos, hemos visto como el amor y el acompañamiento, son los ejes de la ejemplar actividad que allí se desarrolla. Ahí es donde tendríamos que poner nuestros esfuerzos y conseguir que los cuidados paliativos fueran, como hemos dicho antes, la solución.
Y hacemos nuestras las palabras de Luís Argüello que ha insistido en “la radical dignidad de la vida humana en todo momento y toda circunstancia”.