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Ensayo

Fernando Broncano Rodríguez: Espacios de intimidad y cultura material

domingo 08 de marzo de 2020, 17:43h
Fernando Broncano Rodríguez: Espacios de intimidad y cultura material

Cátedra. Madrid, 2020. 152 páginas. 10 €. Libro electrónico: 7,59 €.

Por Francisco Estévez

Si según Richard Burton “el hogar es donde tienes los libros”, todos aquellos hijos de Gutenberg que andan despatriados a caballo entre el mundo analógico y el digital preguntándose cuáles son los cambios que implican dicha transición deben de alegrarse al encontrar un nuevo lar donde calentarse. La flamante, por nueva y por brillante, colección +media dentro del sello de Cátedra tiene por objeto reflexionar sobre este mundo nuestro con discursos críticos sobre los medios, la comunicación mediática y, en suma, sobre la sociedad digital que habitamos.

Fernando Broncano es autor de una obra filosófica amplia que recorre los espacios de la racionalidad y la filosofía de la tecnología desde sus aspectos teóricos hasta los prácticos, con conceptualizaciones críticas sobre la cultura, la ciencia, la tecnología y la sociedad. Aparte es autor de un blog de referencia sobre el mundo digital donde se encuentran breves análisis, lúcidas lecturas, interesantes propuestas o certeros diagnósticos. De entre su obra espigamos entre otros ensayos de altura: Nuevas meditaciones sobre la técnica (Trotta, 1996), Mundos artificiales: filosofía del cambio tecnológico (Paidós, 2001) y La estrategia del simbionte. Cultura material para nuevas humanidades (Delirio, 2012). En el ensayo presente hay un esfuerzo de alta divulgación, género poco cultivado y necesario en España, a través del cual reflexiona sobre la cultura material (artefactos, objetos) y cómo ésta vertebra la sociedad digital y condiciona nuestra identidad. El texto queda organizado en cuatro capítulos de sugerente título: “Materias”, “Espacios”, “Desencuentros” e “Ignorancias”, y desglosado en puntos temáticos que ponen la erudición al servicio de la comprensión. Fernando Broncano redacta un incisivo diagnóstico de nuestra contemporaneidad a través del repaso o matización de clásicos como Walter Benjamin, Marcel Mauss, Émile Durkheim; modernos, Henri Lefebvre, Georges Bataille o contemporáneos Mary Douglas, Eva Illouz, Bruno Latour, George Ritzer, Judith Butler y nacionales, Remedios Zafra, Jorge Moruno.

A saber, en los objetos depositamos actos que dan sentido y significado a nuestras vidas, como desvela la exégesis de un poema de José María Gabriel y Galán con que abre el ensayo. De tal modo “las cosas tienen biografía y no solamente producción”. Ese hilo invisible formado entre espacios, artefactos y comunidades desvela una organización de la cultura material en nichos, “la más extrema precariedad hace mucho más visibles y significativos los artefactos, no los elimina”. La economía del deseo, la traducción de vínculos emocionales en valor monetario (cheques regalo) y la sintomática colonización de la mercantilización de los espacios de vida o la racionalización de la sociedad del capitalismo avanzado a través de la franquiciación de la sociedad son algunos de los asuntos estudiados. En definitiva, “el turismo masivo, las franquicias, los no lugares de consumo y espectáculo desubican, anonimizan y desertizan los lazos que hacen la vida en sociedad una vida en común”.

En lo tocante a los espacios y desbrozando un texto de Virginia Woolf, Broncano reflexiona sobre habitar el lenguaje y hablar el espacio con la certeza de que en la ciudad actual “el espacio se mide en tiempo”. Resulta de especial interés en este capítulo el análisis que realiza el filósofo salmantino de los “espacios intermedios” donde se producen espacios de verdadera intimidad. La gran novela europea del siglo XIX (Balzac, Dickens Zola, Flaubert, Dostoievski, Tolstói o Galdós) ya situó todas las escenas de libertad, de besos furtivos, de conversaciones sinceras a hurtadillas del ágora o del asfixiante entorno familiar, en los pasillos, escaleras, es decir, explorando esos espacios intermedios aquí analizados.

El valioso análisis de un pasaje de Jane Austen de estas páginas desvela los vínculos sociales pero también la anulación de soledad reflejada en la industria de la autoayuda, la ruptura de los lazos sociales o el desarraigo (la sombra alargada de Simone Weil). Es decir, la desaparición de la comunidad “que da sentido y ubicación a la persona y es sustituida por un conjunto abstracto de normas, instituciones y espacios de soledad”. Un atento estudio de La dama de las camelias enmarca los rastros de espacio y tiempo a través del amor y el orden social tiznados por el erotismo, el cuerpo en escaparate, la fuerte dependencia de nuestra sociedad a la acumulación del capital erótico con la dichosa hipervisibilidad.

Por concluir, esta reflexión sobre las “relaciones de la cultura técnica y material con nuestras capacidades de razonar y comprender el mundo en que vivimos” es una estupenda aproximación a un balance de nuestra sociedad actual. Balance crítico que debe hacerse desde una transversalidad crítica donde tiene posición privilegiada el análisis cultural. Esta resulta la prometedora apuesta que inaugura la presente colección de la editorial Cátedra. Otros dos ensayos igual de útiles y de urgentes han abierto la colección: El cuerpo y la cámara, de Margarita Ledo Andión, centrado en el alcance de la mirada femenina en la esfera política y artística y el iluminador Basado en hechos reales, de Pilar Carrera, sobre la influencia del imaginario digital en nuestras vidas con cuestiones como el simulacro de la complejidad, las estratagemas de la posverdad, calificada con tino como “vis reaccionaria” y la distancia que marca frente a la posmodernidad o visiones sugerentes de internet como la sociedad sin espectáculo (Guy Debord mediante). Una colección que viene a suplir el vacío que tiene todo currículo educativo de una crítica del mundo digital en que vivimos, en el intento de comprender, de transitar con pie firme o al menos consciente este mundo nuestro.

Hay una cuarta revolución industrial en marcha mal llamada posfordismo. Preguntar cómo nos relacionamos con la tecnología resulta de todo punto forzoso. Debemos pensar el presente digital para poder imaginar el futuro. Reflexionar sobre la tecnología con la que convivimos, pensar cómo ha mutado la esfera pública, qué implicaciones tiene la estandarización de la sociedad o la inteligencia artificial y cómo redefine ésta el concepto de humano, por espigar algunos asuntos entre otros. Estamos muy necesitados de reflexiones como la de este Espacios de intimidad y cultura material de Fernando Broncano.

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