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SOLDADITOS DE PLOMO

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 17 de agosto de 2008, 19:02h
En las últimas semanas, el gobierno de Silvio Berlusconi ha decidido adoptar una nueva medida para enfrentarse a la llamada “emergencia de seguridad”: tres mil militares italianos patrullan las calles y vigilan objetivos sensibles en las principales ciudades del país con el objetivo de reforzar la seguridad y luchar contra la inmigración ilegal. A 10 días de la vigencia práctica del decreto, el ministro de Interior ha mostrado su satisfacción por los “buenos resultados alcanzados”: 37 personas detenidas, de las cuales 33 extra-comunitarios.

Los militares, repartidos entre Roma, Milán, Nápoles y otras ciudades de la península, permanecerán en el territorio durante seis meses, amenazando y garantizando el orden al mismo tiempo. Además, el resultado se considera tan positivo que el gobierno está discutiendo una nueva propuesta del ministro de Defensa: después de que los militares hayan sido usados para recoger la basura, para estar parados frente a los museos como parte del decorado escénico, el ministro propone emplear 470 soldados en los astilleros, en la zona donde se realizan obras publicas. La medida serviría para frenar los “morti bianchi”: Italia es el país europeo donde hay más muertes en los lugares de trabajo, el doble que en Francia y el 30% más que en España o Alemania.

La militarización de algunas partes del territorio resulta inédita en Europa y eso ha generado muchas críticas y preocupaciones. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la medida responde a una “exigencia económica”: los 31 millones de euros que está costado la operación “Ciudades Seguras” permiten al Estado italiano disponer de más “hombres estatales” en las calles a un coste reducido, lo que sirve para mitigar, en cierta medida, el necesario aumento de las fuerzas del orden.

La dramática insuficiencia de hombres y fuerzas destinadas a garantizar el orden ciudadano se elude con una medida paliativa, aunque la polémica parece mayor que un eventual nuevo gasto público en materia. La presencia de los militares en las calles ha sido tachada por muchos de medida propia de una dictadura de América Latina, de situación análoga a “Chile o Argentina”, de una forma de “cripto-fascismo”: en la Italia del 2008, donde la inmigración clandestina y la criminalidad se interpretan como “fenómenos en continuo aumento”, el uso del ejercito parece algo “impropio”, un abuso de autoridad improductivo, que roza el límite de lo teatral.

Mientras tanto, el semanario católico, “Famiglia Cristiana” acusa al gobierno de que su política de seguridad esta desencadenando una “guerra entre pobres”, creando falsos problemas de seguridad. Sus responsables han declarado: “Tampoco estamos en Angola…”. Según la revista, la responsable del nuevo clima es la medida del alcalde de Roma que prohíbe a los pobres hurgar en los contenedores de basura, presentándola como un “ordenanza anti-degrado”. Sin embargo, la discusión sobre el tema no se presenta simple: la seguridad representa una de las prioridades de los italianos que, conciben la falta de trabajo y la crisis económica como consecuencia directa del aumento de la inmigración y de la criminalidad.

De momento, las medidas gubernamentales en materia han buscando un difícil compromiso para ser popular sin ser populistas. Lamentablemente, el “in media res stat virtus” no está al alcance de este gobierno: la retórica se ha mezclando con los buenos sentimientos de “fachada”, la preocupación con el exceso y la seguridad se está convirtiendo en intolerancia y miedo al diferente. Ciudades que exhiben músculos no sirven a nada: el presidente “barrendero”, el juego de los soldaditos en las ciudades, no sirve para detener la degradación del país o la exigencia de enfrentarse a sus problemas reales. Afrontar los problemas nacionales como la inmigración, la seguridad y la emergencia de la basura con eslóganes, bromas y demagogia puede servir para aumentar la popularidad del Presidente, pero ciertamente no para resolverlos.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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