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COVID-19

El Gobierno decide confinar a todos los trabajadores de "empresas no esenciales"

El Gobierno decide confinar a todos los trabajadores de 'empresas no esenciales'
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sábado 28 de marzo de 2020, 19:18h
La medida se implantará desde este lunes, 30 de marzo, hasta el 9 de abril.

Pedro Sánchez decidió paralizar la actividad de las "empresas no esenciales" este sábado. Publicó la contundente medida en una intervención que no estaba prevista en la agenda del Gobierno. Amparado en las recomendaciones de los expertos, anunció su decisión de aprobar en el próximo Consejo de Ministros "que todos los trabajadores de actividades no esenciales deberán quedarse en casa en las próximas dos semanas".

"Aprobaremos un permiso retribuido recuperable, que se aplicará a todos los trabajadores de actividades no esenciales", añadió, antes de apuntar que entrará en vigor desde el lunes 30 de marzo, hasta el jueves 9 de abril. "Durante esos días, los trabajadores recibirán su salario con normalidad y cuando finalice el periodo, recuperarán sus horas de trabajo", finalizó. Tras haber argumentado que esta medida reduciría la movilidad, la capacidad de contagio y el colapso de las UCI. Y, de inmediato, pidió "sacrificio, resistencia y moral de victoria".

El mandatario del Ejecutivo llamó a "dejarnos guiar por los expertos" y a abrazar la "unidad y la solidaridad" para digerir este anuncio sabatino que realizó en una rueda de prensa telemática que dedicó, en gran parte, a exigir a la Unión Europa la asistencia necesaria para combatir al coronavirus, una pandemia global que ha definido como la mayor amenaza para la salud pública mundial desde la gripe de 1918. Sánchez abordó de este modo una intervención que vino, asimismo, a hacer balance de la crisis sanitaria y económica que ha detonado la expansión del COVID-19. Una enfermedad que se ha cobrado ya la vida de 5.812 españoles, mientras que ha contagiado a 72.251 ciudadanos.

Hubo de hacer frente a la incertidumbre germinada alrededor de la gestión de su Ejecutivo, que se ha multiplicado con el paso de los días de esta complicada semana. Y comenzó enviando un "emocionado recuerdo a las víctimas y familiares del coronavirus" y un "mensaje de ánimo y esperanza a los ingresados en hospitales y a los que estáis aislados en vuestros hogares". En ese saludo, el dirigente reconoció que los partes de contagios y fallecidos resultan "abrumadores", mas, quiso destacar "el alta de personas que han superado el virus, de los cuales muchos son mayores y constituyen un rayo de esperanza".

Tras el prólogo, Sánchez entró en materia. Con la Unión Europea como diana. Ha estado guerreando contra Alemania y Países Bajos para que las negociaciones en torno a los 'coronabonos' llegaran a buen término. Sin embargo, no ha logrado el éxito deseable. Y ha volcado las reflexiones propias de la resaca de esa importante negativa de esta manera: "La UE tiene su origen en el propósito de evitar la repetición de las dos Guerras Mundiales. El propósito de evitar una tercera guerra es su germen y ha tenido éxito. Ahora, Europa se enfrenta a librar unida una guerra contra un enemigo común, que afecta a la estabilidad social y al crecimiento económico".

Y pasó a responder a aquellas naciones que se lavan las manos con respecto al sufrimiento de Italia y España. "Europa no ha alumbrado este virus, ni lo ha convocado. No lo ha hecho España ni ningún otro país hermano. Ha entrado aquí de forma aleatoria. Y está poniendo a prueba al modo de vida europeo. Por eso, este es el momento de mayor dificultad y Europa debe estar a la altura, no puede defraudar a los ciudadanos. Hay ciudadanos que tienen presente la crisis del 2008 y la demora de las ayudas europeas. Ahora la UE no puede fallar".

"Necesitamos pruebas de que Europa escucha, que tiene solidaridad. Estas ideas son las que transmití a los líderes europeos", añadió, antes de remarcar que "se ha dicho que Europa es lenta, pero segura. Somos muchos, es así. Pero tiene la fortaleza de ser una herramienta política trasnacional. Y España demanda decisiones fuertes, para combatir con la pandemia".

A continuación desgranaría los reclamos que ha puesto sobre la mesa continental. Y que han contado con el apoyo, entre otros, de Emmanuel Macron. "En primer lugar, he solicitado que facilite el acceso a suministros críticos (de índole sanitaria). También, la ayuda en la repatriación y en la ciberseguridad ante bulos y ataques en estos tiempos de angustia social. Algunas de estas medidas ya han sido acordadas. Pero Europa, además, tiene que dar una respuesta económica y social unida. Porque nos afecta a todos. Europa tiene que promover una economía de guerra, de resistencia. Respaldar el endeudamiento público que se está aplicando para afrontar la pandemia. Y, después, habrá de movilizar gran cantidad de recursos para reconstruir los esfuerzos", arguyó.

Subrayaría el presidente del Gobierno que "los españoles hemos protegido a Europa y siempre hemos apostado por el fortalecimiento de nuestro proyecto. Ahora le toca a Europa proteger a los países que más estamos sufriendo la pandemia". "Es la hora de la UE. Europa se la juega. Hagamos que la bandera azul arraigue en los corazones de los europeos y no demos oportunidad a aquellos que la quieren debilitar", aseveró y continuó su alegato defendiendo que "todos hemos podido comprobar la dimensión global del problema. No sólo en el Consejo Europeo, también en el G20. Conservadores y progresistas de todo el mundo nos vemos ante los mismos desafíos. Todos tratamos de proveernos de mascarillas, guantes, de respiradores. Ninguno teníamos en vista la magnitud de la pandemia".

Confesó haber constatado en estas semanas la "fragilidad de la civilización y de la vida entera". "El virus ha suspendido la normalidad de nuestras vidas y más de un tercio de los seres humanos estamos confinados. El mundo se enfrenta ya a retos globales y no tenemos herramientas globales", especificó.

Finalmente, pasaría página para dirigirse a la ciudadanía. "Esta semana iba a ser dura y estamos en las horas más tristes. A medida que nos acercamos a la cresta de la ola, nos golpea más duro. Cuantos mayores son los estragos, no es el momento de bajar la guardia. Es el momento de intensificar la batalla. Las medidas que estamos implementando están tendiendo efecto en la reducción de la movilidad. Durante los fines de semana esto es más acusado. Y estamos en la dirección adecuada. Ahora bien, si somos capaces de extender esa baja movilidad durante las dos próximas semanas, venceremos antes al virus", sentenció. Y se despediría proclamando que "son días muy duros, tristes y amargos. Pero decisivos. En los que tendremos que medirnos para recordar en el futuro que España dio la talla".

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