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COVID-19

Shenzhen, en China, prohíbe comer perros y gatos tras el coronavirus

Shenzhen, en China, prohíbe comer perros y gatos tras el coronavirus
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jueves 02 de abril de 2020, 22:35h
Se calcula que cada año se comen 10 millones de perros y 4 millones de gatos en el país.

En una jornada en la que se ha confirmado que el Hantavirus no constituye un peligro para la humanidad ni se trata del nuevo coronavirus, China ha vuelto a despertarse en pleno intento por recuperar la normalidad, dentro de las restricciones que todavía mantienen activas el Gobierno. Y con una marea creciente de voces críticas y escépticas en relación con los datos oficiales de contagiados y muertos.

Bajo esa atmósfera enrarecida, que mezcla inseguridad en el regreso a las calles, miedo y alegría, ha emergido una noticia un tanto particular dentro del esquema mental del gigante asiático y, también, del correspondiente a Occidente. Shenzhen, una de las mayores ciudades del país, ha publicado la siguiente prohibición: no se puede comer perros y gatos.

Ya se había suspendido, bajos penas legales, el comercio y consumo de animales salvajes. Pero el Gobierno municipal de dicha urbe ha querido ir más allá y implantar la "regulación más estricta", en palabras del propio Ejecutivo, que ha vivido el país desde que los gestores de Pekín declararan ilegal el consumo de animales salvajes toda vez que se creyó que el brote de Covid-19 pudo estar conectado con un mercado de Wuhan donde se ejercía este tipo de comercio con fines alimenticios.

El Directorio Nacional de Recursos Genéticos de Ganado y Aves Domésticas decretó, entonces, que la lista de animales terrestres que pueden ser objeto de entrar en un menú se limitaba a cerdos, vacas, ovejas, burros, conejos, pollos, patos, ocas, palomas y codornices. Y también a otras especies como búfalos, camellos o caballos. Pero en Shenzhen, efectivamente, han ido un paso más adelante.

No obstante, también se ha prohibido engullir animales como serpientes o lagartos. Eso sí, no entra en esta inhabilitación el rango de productos acuáticos que no estén específicamente prohibidos, como tortugas o sapos. Y el consistorio regional ha pautado ya las penalizaciones para quien se salte la nueva norma. El consumo representara una infracción que conlleve una multa de, como mínimo, 19.320 euros; y la venta estará liga a sanciones que empiecen por los 12.880 euros.

Desde la Oficina de Seguridad Alimentaria del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Shenzhen se ha explicado que "no hay pruebas de que los animales salvajes sean más nutritivos que las aves domésticas o el ganado. Las especies permitidas para su consumo pueden satisfacer las necesidades diarias de la gente". Lo hizo en boca de su número dos, Liu Jianping.

Este mismo portavoz declaró que desde el comienzo de la epidemia, "el comercio y el consumo de animales salvajes ha supuesto un gran peligro oculto para la salud pública", algo que "ha atraído la atención de la sociedad". Pero a la iniciativa de Shenzhen se han unido la ciudad de Zhuhai y la provincia a la que ambas pertenecen, Cantón. Desde sus respectivos efectivos gubernamentales se han emitido más regulaciones parecidas.

Y es que no se trata de una broma o de un matiz menor el prohibir la comida de perros y gatos en China. El gigante asiático, según cálculos la asociación animalista Humane Society International, mata, anualmente, a 10 millones de perros y 4 millones de gatos para su consumo. Si bien no se puede considerar que la ingesta de este tipo de animal sea ya habitual, por el cambio generacional y por la reacción a las imágenes del mercado de Wuhan al que se señala como epicentro del brote dramático para cientos de miles de personas. Y el Gobierno central está analizando un borrador para prohibir definitivamente estas prácticas.

Desde la mencionada asociación aplaudieron la medida. "Es la primera ciudad en China que prohíbe la producción y el consumo de carne de perro y gato. Shenzhen es la quinta ciudad más grande de China y, aunque el comercio de carne de perro es relativamente pequeño allí en comparación con el resto de la provincia, el verdadero significado (de la ley) es poder generar un efecto dominó para que otras ciudades sigan sus pasos", reflexionaron.

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