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BALONCESTO

NBA. Garnett se niega a que le retiren la camiseta: "No pacto con serpientes"

NBA. Garnett se niega a que le retiren la camiseta: 'No pacto con serpientes'
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miércoles 08 de abril de 2020, 20:19h
Está enfrentado con los dueños de los Timberwolves y esto podría costarle perder ese tributo ancestral.

Kevin Garnett está de enhorabuena. Acaba de ser confirmado como uno de los astros de la NBA que van a entrar al Salón de la Fama en el próximo agosto. Lo hará de la mano de Tim Duncan y Kobe Bryant, dos excelsos mitos con los que ha compartido generación y rivalidades sensacionales, a lo largo de varias décadas. Con títulos de MVP de la temporada y anillos en juego. Ahora, el ala-pívot señalado como el encargado de reinventar esa posición con los Timberwolves, se desenvuelve en el entretenimiento.

Es una suerte de analista y maestro de ceremonias de charlas con antiguos compañeros de profesión, dentro del baloncesto profesional estadounidense. Y tiene talento para ello, pues cuenta con un carácter y carisma fácilmente identificables. Tanto como sus actitudes no tan afables cuando se pegaba por huecos en la pintura o por rebotes. O cuando trataba como si fueran de una clase inferior a novatos o jugadores de origen no norteamericano. Su fama por buscar el enfrentamiento con 'púgiles' más débiles es tan notoria como su validez como líder de un grupo ganador. Y como bomba dentro de un proyecto perdedor.

Sea como fuere, su rendimiento en las canchas le convierte en merecedor de homenajes como la entrada en el Hall of Fame. Sin duda. Y también bien podrían retirarle su camiseta y número en alguna de las dos franquicias en las que pasó más tiempo: los Wolves de Minnesota o los Boston Celtics. De hecho, la primera de las dos franquicias nombradas parecería estar por la labor. Le adoptaron desde el draft y le pulieron para que resplandeciera antes de ganar su anhelado anillo en el pomposo Garden.

Sea como fuere, en estas semanas de goce y lustre a su reputación, también ha asomado su perfil más oscuro. El rencoroso. A través del medio de comunicación The Athletic dejó claro que no quiere saber nada de los Timberwolves. Al menos de los actuales, los que están dirigidos por el empresario Glen Taylor -con condición de dueño-. Arrastra Garnett un enfado tremendo con esa persona, al que ha afirmado que no va a perdonar jamás. Aunque le cueste que su camiseta con el número 21 no cuelgue del pabellón de los Wolves.

"Glen (Taylor) sabe dónde estoy. En primer lugar, no es genuino (en su intención de retirar la camiseta de Garnett). Dos, está recibiendo presión de muchos aficionados y, supongo, de la comunidad allí". En su argumentación, el talentoso guerrero se retrotrae a una situación vivida en 2016. Considera que Taylor le arrinconó hasta la marginación durante la que fue su última temporada como profesional. Después de dos décadas en activo.

"Glen y yo nos entendimos antes de que (el expresidente del equipo) Flip (Saunders) muriera, y cuando Flip murió, ese entendimiento se fue con Flip. Por eso, no perdonaré a Glen. No lo perdonaré por eso. Pensé que era una persona directa, un hombre de negocios directo. Y cuando Flip murió, todo se fue con él", reflexionó. Con la contundencia de la que hablan aquellos que compartieron camarín con él mientras estuvo en activo.

El caso es que Flip Saunders fue el que convenció a Garnett para que volviera en 2015. En aquellas conversaciones que depararon el regreso del gigante a los Wolves había estado sobre la mesa la posibilidad de, eventualmente, disfrutar de un ascenso hacia el rol de dueño minoritario. Pero Saunders fallecería por cáncer de linfoma. La franquicia hubo de tirar adelante como pudo, con nuevos líderes para las posiciones clave del organigrama directivo. En resumen, de las promesas que hicieron aterrizar a Kevin en Minnesota no quedó nada.

"Valoro mis años en Minnesota y en esa comunidad. Pero en este momento, no quiero ningún trato con Glen Taylor o Taylor Corp. Ni nada que tenga que ver con él. Amo a mis Timberwolves, siempre amaré a mis muchachos, siempre amaré a las personas que estuvieron conmigo allí. Siempre tendré un lugar especial para la ciudad de Minneapolis y el estado de Minnesota en mi corazón", defendió.

Todavía le duele que su jubilación estuviera precedida de promesas incumplidas, tras la muerte de uno de sus interlocutores -para más inri- y con una negociación más que tensa con Taylor. En septiembre de 2016, cuando podría haber estado entrenando para iniciar otro curso, decidió dejarlo todo. Y esa herida le duele tanto, todavía, como para arriesgarse a no poder acudir nunca a un acto de tributo semejante al de la retirada del número que portó cuando jugaba.

"No hago negocios con serpientes, con las madres de las serpientes. Trato de no hacer negocios con las serpientes abiertamente o las personas que son como serpientes", esputó, al ser preguntado de nuevo por su opinión sobre Taylor. Así, unos días es lo que le ha durado a Garnett el buen talante, pues el pasado sábado se enteró de su inducción en el Salón de la Fama. Cabe destacar que 14 de sus 21 temporadas en la NBA las pasó en Minnesota (incluidas las primeras 12, en las que se hizo un nombre).

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