El aplazamiento de Tokio 2020, si bien le ayuda al darle más tiempo para sanar de su lesión, le añade un año más de carga a su biología.
Pau Gasol tiene 40 años. Y está rehabilitándose, como puede, de una incómoda lesión que le ha sacado de los Milwaukee Bucks y de la senda de la NBA, prácticamente. Fue operado en febrero de 2019 de una fractura por estrés del hueso navicular de su pie izquierdo. Doce meses más tarde concedió una entrevista a la ESPN en la que decía esto: "Me estoy recuperando. Ése es mi estatus ahora mismo. Estoy centrado en la rehabilitación, solamente en que se me cure bien el pie y pueda volver a las canchas".
Aquel día se sinceró y añadió que "la retirada es una posibilidad, no la puedes ignorar por cómo es la lesión y porque ya no soy un chaval joven". "Acordamos que lo mejor era que me centrara en la rehabilitación y no estuviera a merced del calendario de ningún equipo. Me estoy centrando sólo en mi salud, luego ya veremos", zanjó. Por aquel entonces, a mediados de febrero de 2020, el coronavirus todavía no era una pandemia global. Y el pívot catalán estaba bregando, no sin demasiada esperanza, por llegar a tiempo a los Juegos Olímpicos de Tokio. Eso es todo lo que pedía antes de jubilarse.
Pero el destino le jugó a favor, en este sentido, y la cita olímpica nipona terminó por ser aplazada. Regalándole mucho más margen para sanar de la indigesta dolencia que viene arrastrando y, quién sabe, recalar en algún club europeo para alcanzar el punto de forma necesario para estar listo y rendir, como sea, en Tokio 2021. Él mismo ya ha hablado del Barcelona. Llegaría con un año más en sus piernas, pero la nueva perspectiva parecería haberle insuflado un ánimo especial. El lapso de tiempo se ha ensanchado y tiene más oxígeno para mirar al horizonte.
Este jueves ha charlado con el Olympic Channel. Y, como siempre, no ha escondido nada en sus reflexiones. "Ahora, por una parte, tengo más tiempo para recuperarme pero voy a tener que jugar de forma competitiva para llegar al verano del 2021 a buen nivel a fin de ser capaz de competir y ayudar a mi país", avanzó en un análisis que proseguiría de esta forma: "No es algo negativo, pero la verdad es que por entonces tendré 41 años. Es algo que me estimula porque siempre me he guiado por los retos y soy muy ambicioso. Todavía deseo ser capaz de disputar mis quintos Juegos, el que posiblemente sea mi último torneo".
"Tengo asumido que si no tengo la oportunidad de jugar de nuevo habré tenido una carrera increíble y estaré feliz. Si puedo jugar algo más, para lo cual trabajo duro, y disfrutar del deporte que amo un poco más, sería genial. En ello tengo puesto cuerpo y mente, pero veremos", respondió ante la perspectiva de poder llegar a ganar una medalla antes de despedirse.
Y recalcó, desde su pragmatismo eterno, que "no sé todavía si mi pie será capaz de recuperarse y aguantar el esfuerzo, la carga y el estrés que el baloncesto profesional exige a los cuarenta años". "Trato de controlar lo que puedo controlar, de hacer lo que puedo hacer en casa. Y una vez que pueda hacer algo más, lo haré. Necesito ver a los médicos pero ahora mismo no puedo", sentenció. Antes de confesar que su relación con los JJOO empezó en Barcelona 92. "Tenía 12 años, jugaba al baloncesto y me gustaba este deporte. Aquel Dream Team, el original, cambió realmente la disciplina e inspiró e impactó a niños y jóvenes, especialmente de mi generación. Nos abrió los ojos y nos hizo soñar en grande", relató.
"Es un gran regalo ser capaz de inspirar a la gente. Me lo tomo como una oportunidad y, en cierta medida, como una responsabilidad. Creo que cuando alguien te inspira y te llega, depende de ti inspirar a los otros de una forma similar. Creo que es parte del camino de la vida. Adquirimos conocimiento, adquirimos experiencia y luego lo compartimos inspirando a otros", argumentaría sobre su faceta fuera de las canchas.
Se despediría de esta nueva intervención, un poco más superada la pérdida de su amigo Kobe Bryant, aportando su punto de vista sobre el impacto que el Covid-19 ha germinado en la sociedad global. "Hay mucha gente que me inspira ahora mismo. El personal sanitario que está trabajando muy duro durante esta crisis del coronavirus son muy inspiradores. Es gente que trabaja contrarreloj en situación de riesgo por el bien de la sociedad de sus países y comunidades. Esa gente inspira. La gente que está tratando de buscar una solución en el ámbito sanitario, en el de la ciencia, en la política. Si haces todo lo que puedes para hacer algo más grande que tú, eso es inspiración para mí", finalizó.