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Materazzi, sobre el cabezazo de Zidane: "Mis compatriotas me aplastaron y debían besar por donde pisé"

Materazzi, sobre el cabezazo de Zidane: 'Mis compatriotas me aplastaron y debían besar por donde pisé'
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domingo 19 de abril de 2020, 19:56h
El central ha recordado aquel trance como un evento del que salió más perjudicado que el mito francés.

La última jugada como futbolista profesional de Zinedine Zidane fue asestar un cabezazo en el pecho de Marco Materazzi. Eran los últimos minutos de la final del Mundial de 2006, partido en el que el madridista abrió el marcador con un penalti transformado a lo Panenka, y en el que el defensor del Inter había fijado las tablas con un testarazo atinado, a la salida de un saque de esquina. Con 1-1, y de camino a la lotería de los lanzamientos desde los 11 metros, el Balón de Oro cayó en el anzuelo del duro zaguero y se despidió.

La imagen, propia ya de la memoria colectiva del fútbol internacional e histórico, retrata a Materazzi como el hombre que desniveló aquella pelea por el cetro mundialista del balompié. Su treta sacó del campo al mejor jugador de la selección gala y permitió a su escuadrón competir con mayor soltura en la mencionada senda hacia la tanda de penaltis que llevaría a la gloria a aquel seleccionado entrenado por Marcelo Lippi.

El caso es que Marco pasó de entrar en la dinámica por la lesión de Alessandro Nesta y acabó asentándose como pareja de Fabio Cannavaro, Balón de Oro de aquella temporada. El rudo defensor se erigiría en tan protagonista sorpresivo como Massimo Grosso, autor del primer gol que tumbó al anfitrión alemán en las semis y del penalti trascendental para alzar la copa al cielo de Berlín.

De vuelta al capítulo inicial, el del testarazo agresivo que devino en roja para Zidane, cabe recordar que se impuso un silencio total sobre las palabras que el transalpino le dijo a la leyenda. El contenido de la provocación quedó arrinconado bajo llave. Ni uno ni otro quisieron darle más importancia a un episodio desagradable que repartió sinsabores para los dos futbolistas implicados. Hasta que en el décimo aniversario de aquella acción Materazzi quiso aportar luz sobre la maldad dicha.

El campeón de la Liga de Campeones con el Inter de Jose Mourinho le dijo a la revista L’Équipe lo siguiente: "Decidí publicar un libro sobre este acontecimiento porque todo el mundo me preguntaba lo qué le había dicho -a Zidane- para que reaccionara así. Mis palabras fueron estúpidas pero no merecían esa reacción. En cualquier barrio de Roma, Nápoles, Turín, Milán o París, se oyen cosas mucho más graves".

Tras ese avance, desglosó esto: "Hablé de su hermana pero no de su madre, como he podido leer en algunos periódicos. Mi madre falleció mientras era un adolescente -tenía 15 años-, nunca me hubiera permitido insultar a la suya". "No entiendo por qué esta historia alcanzó proporciones tan grandes. La única cosa de la que me quiero acordar, son mis dos goles en la final", añadió, antes de aclarar que "a veces, en Italia, me cruzo con fans que dicen: '¡Marco, hiciste muy bien darle este cabezazo!'. Esto me enfada porque el cabezazo...¡lo he recibido yo!". "Esto muestra que la historia fue contada de manera extraña. Pero no pasa nada, no tengo rencor y nunca lo tendré", concluyó, entonces.

Mas, el central, ya retirado, ha asomado en estos días para volver a tocar el tema. El diario británico Daily Mail recogió una charla entre el chef Davide Oldani y Materazzi, transmitida en directo a través de Instagram, en la que el defensor argumentó lo sucedido así: "Zidane estaba protegido por los franceses, pero mis propios compatriotas me aplastaron, para mí no son verdaderos italianos...Y yo soy un patriota. Siempre he defendido los colores de Italia. Su crítica (la de los italianos) es lo que más me dolió después del Mundial. Estas personas deberían haber besado el suelo que pisé, desde que marqué el gol del empate", reclamó.

Estas palabras arriban justo después de que Willy Sagnol, lateral del Bayern de Múnich y de aquella selección francesa, declarar que le retiró la palabra a Zidane tras aquella final. Se lo expuso a Radio Montecarlo, alegando que "tengo mi mejor recuerdo y mi peor recuerdo a la vez" del aquel día. "Ponemos mucho énfasis en el penalti de Zidane. Cuando haces un Panenka corres grandes riesgos. Mi primer pensamiento es que Zidane está completamente loco. Marcó y yo estaba súper feliz. Pero no sé, me dejó con un sabor amargo", avanzó.

"Entras al vestuario, has perdido, tienes ahí a un chico (Zidane) que habla y se disculpa. ¡Pero no lo escuchas! Estás en tu decepción, en tu mundo. Yo no quiero aceptar sus disculpas, o conversar con él. Ahora no es el momento. Tuve que ir al baño, fumar 250 cigarrillos en diez minutos. Así es como me evadí", narró. Y a continuación subrayó que "no hablamos durante casi dos años". "En 2008, después del Campeonato de Europa, tenía que casarme. Mi esposa me dijo que lo trajera. Lo llamé de vuelta. No podía venir por la noche, a la fiesta, pero me hizo feliz verle llegar en la mañana. Tomamos un aperitivo juntos. Tuvimos una buena conversación y luego la vida comenzó de nuevo", finalizó.

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