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EDITORIAL

Acuerdos en el Congreso, no pactos de la Moncloa

lunes 20 de abril de 2020, 20:32h

El acercamiento de posturas entre Pedro Sánchez y Pablo Casado supone, sin duda, una buena noticia en estos tiempos convulsos del coronavirus. El líder del PP ha convencido al presidente del Gobierno para llevar al Congreso de los Diputados las propuestas más urgentes para afrontar la emergencia sanitaria y para encarar la depresión económica que se avecina.

Como era previsible, la reedición de los resobados Pactos de la Moncloa ha concluido antes de empezar. La pretenciosa propuesta de Pedro Sánchez de formar una mesa con partidos políticos, autonomías, ayuntamientos, empresarios y sindicatos solo buscaba recuperar el protagonismo perdido por su nefasta gestión del coronavirus. El planteamiento de Pablo Casado resulta más coherente y menos megalómano: debatir e intentar alcanzar acuerdos puntuales en la sede de la soberanía popular. Los partidos podrán presentar sus propuestas o las correspondientes enmiendas. Y “con luz y taquígrafos” tendrán que buscar fórmulas de consenso para abordar de una en una las muchas medidas que España debe poner en marcha para atajar la maldita pandemia y la consiguiente convulsión económica.

No va a resultar fácil. Los socios de Gobierno y de investidura de Pedro Sánchez se ocuparán de poner palos en las ruedas. No les gusta que el PP se meta de por medio y harán lo imposible por reventar los acuerdos. El PSOE, el PP y Ciudadanos solo cerrarán algún pacto, si el presidente del Gobierno es capaz de resistir la embestida de los separatistas catalanes, los ultranacionalistas del PNV y los proetarras. Ahora, se antoja imposible, pues Sánchez se juega la poltrona de la Moncloa. Pero también se juega su entera carrera política si el coronavirus se lo lleva por delante, lo que ocurrirá si no cambia de rumbo radicalmente. Y ése, y no otro, es el motivo de que haya cedido a las exigencias de Pablo Casado. De momento, salvar la cara.

No hay que descartar que el presidente busque acorralar al PP para hacerle responsable en caso de que fracasen los acuerdos. Pero Pablo Casado ya tiene suficientes conchas parlamentarias como para salir indemne de la posible encerrona. De momento, el líder del PP se muestra dispuesto a llegar hasta el final para alcanzar los acuerdos que puedan enderezar el desnortado rumbo del Gobierno en esta crisis. Pero no hay que olvidar que la clase política española y, por tanto, el Congreso de los Diputados está partido en dos. Solo habrá acuerdos, si Pedro Sánchez prefiere pactar con Pablo Casado antes que ceder a las imposiciones de Podemos y a los caprichos independistas de ERC. Supondría toda una sorpresa.

No hay, pues, que lanzar las campanas al vuelo. Será un largo y tortuoso camino antes de llegar a alguna meta, pues la brecha que separa a socialistas y populares es más profunda que nunca. Pero también la irrupción del coronavirus ha traído a España la mayor crisis sanitaria, social y económica de nuestra democracia. Este miércoles se celebra el debate para votar el nuevo estado de Alarma. Será la primera oportunidad para calibrar el alcance de ese, todavía utópico, acuerdo entre el PSOE y el PP.

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