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ENTREVISTA

Salvador Macip: "No podemos descartar que el coronavirus haya salido de un laboratorio"

Salvador Macip
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Salvador Macip (Foto: ©Yolanda Porter)
domingo 26 de abril de 2020, 14:58h
Este genetista cree que hay motivos para desconfiar de la información que el régimen de Pekín ha ofrecido hasta ahora: "Sus datos no cuadran".

En las últimas semanas la idea de que el coronavirus SARS-CoV-2 se ha podido escapar de un laboratorio está resonando cada vez con fuerza. Medios como el Washington Post o el canal de noticias Fox News, se han hecho eco de algunas investigaciones de las autoridades estadounidenses que vincularían el origen del virus con una brecha de seguridad en un laboratorio de Wuhan.

Se sabe que a tan solo 25 km del famoso mercado de esta ciudad china (zona cero de la pandemia, según la versión oficial) hay un superlaboratorio de máxima seguridad (P4) donde se trata con los virus más peligrosos del mundo, como el ébola: el Instituto de Virología de Wuhan. Según la información del Post, en 2018 funcionarios norteamericanos detectaron "graves problemas de seguridad y alto riesgo" en este este centro, que investigaba patógenos de coronavirus en murciélagos. Pero este no es el único lugar de la ciuad donde podría haberse originado el SARS-CoV-2. En Wuhan hay al menos otros dos laboratorios donde se experimenta con coronavirus: uno a 12 km y otro a menos de 300 m de la lonja de Huanan.

Que el virus haya salido de un laboratorio no significa necesariamente que haya sido editado o creado de forma artificial en él, como defiende el Nobel descubridor del VIH, Luc Montagnier, sino que podría tratarse de un virus natural que estaba siendo estudiado allí y consiguió burlar los controles de seguridad para después propagarse rápidamente.

El genetista Salvador Macip (Blanes, 1970) ha asegurado a El Imparcial que esta es "una posibilidad real que, ni mucho menos, puede descartarse". "Sucede como la energía nuclear: si se usa bien es segura, pero nunca puedes saber si va a haber un accidente nuclear o un tsunami que desmonte la central atómica". Macip también advierte sobre la fiabilidad de los datos de contagios y muertos ofrecidos por el régimen chino: "No cuadran".

Este investigador, que reedita su libro Las grandes epidemias modernas (Destino), publicado hace una década, ya advirtió por aquel entonces de que la humanidad debía prepararse para la irrupción de un supervirus mucho más agresivo que el H1N1, responsable en ese momento de la pandemia de gripe A, que acabaría con la vida de entre 150.000 y 575.000 personas e infectaría al menos a un 20% de la población mundial entre 2009 y 2010.

Hoy, con casi tres millones de contagios y más de 200.000 muertes en todo el mundo, la pandemia de coronavirus ha cumplido con la predicción de este científico, director del Departamento de Biología Molecular y Celular de la Universidad de Leicester. Macip es optimista y cree que terminaremos desarrollando inmunidad frente a este virus, que se quedará con nosotros, como ha sucedido con el sarampión o la poliomielitis.


¿Cómo valora la situación actual de la pandemia?

Lo que más me preocupa ahora mismo es la inmunidad. Estamos en una fase en la que será clave qué porcentaje de la población es resistente al virus y no va a volver a infectarse. Me preocupa porque los datos que tenemos son muy contradictorios. Algunos estudios indican que este virus genera muy buenos anticuerpos para protegernos durante meses; otros recogen casos de reinfectados, por lo que no habrían generado inmunidad. También hay trabajos que señalan que los casos más leves generan menos anticuerpos por lo que estos podrían recaer; y una publicación de esta semana apunta a que habría menos inmunizados de los que pensábamos por el número de contagios… Hay demasiadas incertezas en estos momentos para poder decir cuándo estaremos bien.

¿Lo peor ha pasado?

Espero que sí, pero es muy aventurado decirlo porque no se puede apoyar con datos. El gran problema de este virus es que es nuevo. Podemos hacer predicciones, pero con los datos que tenemos hoy. Mañana será diferente. Por eso creo que siempre es mejor pecar por exceso de prudencia que quedarse corto.

¿Cómo cree que lo hemos hecho en España?

El principal error, común a muchos países, ha sido no actuar con la suficiente rapidez y contundencia. Viendo cómo iba Italia, creo que España debió tomar ejemplo y ser más contundente en su respuesta inicial. Después se aplicó uno de los confinamientos más severos, con buen criterio, aunque algo tarde, y ahora no podemos ser triunfalistas ni dudar en volver a cerrar ciudades si aparecen rebrotes. Ha habido demasiada improvisación. Por ejemplo, el Gobierno montó su comité de expertos cuando ya llevábamos varias semanas de pandemia. Ese grupo de científicos debería estar siempre de guardia y preparado para una respuesta rápida. Espero que aprendamos para la próxima.

"Nos hemos perdido muchos casos sin darnos cuenta porque no tenían síntomas. Va a ser muy difícil saber a ciencia cierta el número real de infectados, pero estoy seguro de que hay muchos más de los que pensamos"

Si algo parece claro es que las cifras de contagios y muertos reales son muy superiores a las oficiales. ¿Qué cifras baraja para España?

Lo último que he leído al respecto ha sido un estudio realizado en una zona concreta de California, y, según él, habría entre 50 y 80 veces más personas infectadas de las reportadas. Esto en el fondo es bueno, porque habría más gente que ya sería inmune. Nos hemos perdido muchos casos sin darnos cuenta porque no tenían síntomas. Va a ser muy difícil saber a ciencia cierta el número real de infectados, pero estoy seguro de que hay muchos más de los que pensamos.

En España está a punto de lanzarse un estudio de seroprevalencia en el que se estudiará la afectación del Covid-19 utilizando una muestra de 36.000 hogares. ¿Qué importancia tendrá de cara a la desescalada?

A diferencia de los PCR, los test serológicos fallan mucho y no nos dan una garantía de la inmunidad. Por eso es muy importante que tengamos un estudio de este tipo, más a largo plazo, algo que será clave para las medidas que se irán tomando en la desescalada.

¿A partir de qué porcentaje podría considerarse inmune a la población?

Idealmente, entre un 80 o un 90 por ciento, pero en este caso se considera que a partir del 50 por ciento ya estaría bien y el riesgo de contagio disminuiría de forma exponencial.

Desde este domingo y tras siete semanas de confinamiento, en España los niños podrán salir a la calle, acompañados por adultos. ¿Cómo deberíamos comenzar la desescalada?

Lo esencial es el sentido común. ¿Qué debemos evitar? Básicamente situaciones de riesgo. Un niño corriendo por la calle no es un problema. Muchas personas en un metro yendo a trabajar, sí. Por tanto, si lo hacemos de una forma racional y bien pensada, podemos comenzar a abrir las puertas, por ejemplo, saliendo a correr solos o andando en bici. El riesgo es que la gente entienda que ya ha pasado el peligro y puede hacer vida normal. Aplicando estas medidas de sentido común podemos empezar a hablar de desconfinamiento.

También se rumorea que el Gobierno se está preparando para dejar salir de casa a la población mayor ¿Qué opina?

No estoy de acuerdo. En mi opinión, en las siguientes fases de la pandemia, la gente de riesgo debería seguir confinada. Entiendo que tienen tantas ganas de salir como los niños, pero les pediría un poco de paciencia porque mucho de lo que estamos haciendo es por ellos.

¿Solo podrían volver a salir una vez que exista vacuna?

Quizás no haga falta esperar tanto. Vuelvo a apelar al sentido común. Se puede dejar que la gente mayor salga con precaución a dar un paseo, pero no recomendaría que hicieran vida normal.

"Si hay una segunda oleada será de un virus similar o muy parecido a este, ya habremos desarrollado bastante inmunidad y sabremos reaccionar de forma más rápida"

El director de los CDC de EEUU, Robert Redfield, ha advertido de que podría producirse una segunda oleada incluso más devastadora. Sin embargo, usted apuesta exactamente, por lo contrario. ¿Por qué?

Confío en esta versión, pero no lo sabremos hasta que no estemos metidos en ella. De hecho, con la gripe de 1918 la segunda ola fue la más mortal. No obstante, parece que este virus no muta muy rápido y es relativamente estable por lo que no veo muy posible que dentro de unos meses tengamos una versión más agresiva. Si hay una segunda oleada será de un virus similar o muy parecido a este, ya habremos desarrollado bastante inmunidad y sabremos reaccionar de forma más rápida. Con todos estos factores creo que, si hay (que seguramente habrá) una segunda ola, será más leve.

Todo apunta a que la tecnología de datos será clave en este proceso, tal y como ha sucedido en Corea del Sur. ¿Le preocupa que, en pos de la seguridad, los Estados incrementen su vigilancia y control sobre los ciudadanos?

El manejo de datos siempre ha sido una de las claves en el control de pandemias y ahora somos capaces de tener un mayor número y procesarlos más rápidamente y mejor. Sin embargo, creo que estamos adentrándonos en terrenos éticamente dudosos. Dependerá de cómo se comporte la población. Si tenemos sentido común quizá no haga falta ser tan policial en el control de los datos. La idea de tener un pasaporte inmunológico podría ser una solución interesante para saber quién podría estar más protegido, pero ahora mismo no tenemos la capacidad de hacer test fiables a todo el mundo.

Ha tenido la oportunidad de leer el genoma del virus ¿Hay algo que le llame la atención?

No especialmente. Es un virus parecido a los otros de la familia. Se ha dicho que podría estar fabricado en laboratorio, pero el análisis de los genes indica que es un paso más en la evolución de la familia de los coronavirus. Quizás lo que más lo diferencia es esta gran habilidad de engancharse a la proteína AC2 en las células del pulmón y otras partes del organismo.

"Hablamos de un virus mucho más agresivo que la gripe y, a pesar de que tenga una mortalidad baja, ignoramos si, por ejemplo, puede quedarse escondido en algún lugar de nuestro organismo o provocar efectos secundarios de por vida"

En las últimas semanas se están descubriendo efectos sorprendentes del Covid-19 en el organismo humano…

Cuando empezó la pandemia se decía que esto era como la gripe, pero ahora estamos viendo que este virus afecta mucho al corazón, los vasos sanguíneos, el cerebro, los riñones… Y en los casos más graves ataca a todos los órganos. Hablamos, por tanto, de un virus mucho más agresivo que la gripe y, a pesar de que tenga una mortalidad baja, ignoramos si, por ejemplo, puede quedarse escondido en algún lugar de nuestro organismo o provocar efectos secundarios de por vida. Sin necesidad de ser más alarmistas, esto abre más incógnitas. Los casos graves siguen siendo pocos, pero tienen un cuadro que no es el esperable de una enfermedad simplemente pulmonar.

Incluso ha llegado a cambiar el color de la piel de dos médicos chinos…

Podría tratarse de un efecto del hígado en respuesta a los fármacos del tratamiento, como la hidroxicloroquina. En muchos países se están utilizando, casi de forma intuitiva, esta sustancia, pero el problema es que se trata de un tóxico hepático.

"La posibilidad de que el virus haya salido de un laboratorio existe. Pero una cosa es la casualidad y otra la causalidad. La teoría del mercado parecía la más lógica en su momento, pero ahora hay datos contradictorios con esa versión"

Se sabe que en Wuhan existen varios laboratorios donde se trabaja con coronavirus, uno de ellos situado a menos de 300 metros del famosos mercado donde se habría originado la pandemia ¿No son demasiadas casualidades?

La posibilidad de que el virus haya salido de un laboratorio existe. Pero una cosa es la casualidad y otra la causalidad. La teoría del mercado parecía la más lógica en su momento, pero ahora hay datos contradictorios con esa versión. Es una posibilidad real que, ni mucho menos, se puede descartar. Sucede como la energía nuclear: si se usa bien es segura, pero nunca puedes saber si va a haber un accidente nuclear o un tsunami que desmonte la central atómica. Si ha pasado esto tardaríamos en saberlo porque el gobierno chino podría tratar de esconderlo, pero creo que es muy importante que sepamos de dónde ha salido el virus.

China lleva 9 días sin muertos (4.636 en total) y se ha quedado en 83.909 contagiados. ¿Qué fiabilidad otorga a estos datos?

Históricamente, China ha sido muy poco transparente y la epidemia del SARS constituye un ejemplo de cómo su Gobierno intentó esconder y controlar la información, haciendo peor el brote. Conociendo esto creo que hay que tomar sus datos con precaución. Yo no me fiaría al 100%, ni mucho menos.

¿Encuentra lógico que las provincias chinas colindantes con Hubei, cada una con decenas de millones de habitantes, promedien 700 contagios y 7 muertos?

Son datos que no cuadran. Conociendo como el Gobierno chino ha reaccionado con otras crisis hay motivos de sobra para ser suspicaz y para dudar de ellos.

"Todas las vacunas que se están probando provienen de variaciones diferentes del virus y creo que alguna de ellas funcionará, a pesar de los cambios que se den en el patógeno; al menos durante unos meses"

En estos momentos hay una carrera por la vacuna en la que compiten laboratorios de todo el mundo. ¿Le preocupa que las mutaciones del virus dificulten su hallazgo?

Esto es la clave. Por ejemplo, aún no tenemos vacuna contra el virus del sida porque cambia constantemente. En este caso, parece que habría suficientes dianas para usar como vacunas. De hecho, todas las que se están probando provienen de variaciones diferentes y creo que alguna de ellas funcionará, a pesar de los cambios que haya en el virus; al menos durante unos meses. Si después muta, como el de la gripe, que cada año es un poco diferente, tendremos que ir ajustándolas. Soy optimista en este sentido.

¿Qué esperanzas alberga de que demos con algún tratamiento que reduzca drásticamente la mortalidad?

Esto es más difícil. Así como sí creo que conseguiremos una vacuna, encontrar un buen antiviral es más complicado porque tenemos menos opciones ya que los antivirales no son tan buenos como los antibióticos y hay menos listas donde empezar a mirar. Se están haciendo pruebas, pero es probable que ninguno de ellos tenga un impacto grande en la supervivencia de los casos más graves. A alguno podrá ayudar, pero es difícil de predecir.

En su libro habla del ‘virus x’ y dice que no es este ¿Las cosas aún pueden ir a peor?

El gran peligro es que se expanda un virus más mortal que este y un poco menos contagioso, lo que causaría una mortalidad mucho más elevada. Esperemos que no pase.

¿Cómo será la era post-covid? ¿Se convertirá la mascarilla en un accesorio imprescindible para nuestro día a día?

Creo que volveremos a la normalidad. Soy positivo en este sentido. Si logramos una buena vacuna podremos conseguir que el SARS-CoV-2 se convierta en algo parecido al virus de la polio o el sarampión, que están ahí y no se han ido, pero no son un problema para la población.

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