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Relatos

Thomas Wolfe: Cuentos

lunes 01 de junio de 2020, 22:25h
Thomas Wolfe: Cuentos

Edición y traducción de Amelia Pérez de Villar. Páginas de Espuma. Madrid, 2020. 952 páginas. 39 €.

Por Ángela Pérez

La editorial independiente Páginas de Espuma ha puesto al alcance de los lectores españoles a los grandes maestros del cuento, un género a veces injustamente catalogado como menor, cuando no lo es en absoluto, sino que encierra algunos de los momentos más brillantes de las letras universales. En el catálogo de Páginas de Espuma podemos encontrar, entre otros, a Chéjov, Émile Zola, Maupassant, o, en España, Medardo Fraile y José María Merino.

Ahora nos ofrece una verdadera joya, al reunir por primera vez en nuestro idioma prácticamente todo el corpus de los cuentos y novelas cortas del norteamericano Thomas Wolfe (Asheville, Carolina del Norte, 1900-Baltimore, Maryland, 1938). Y hacerlo en una magnífica edición y traducción de Amelia Pérez de Villar, también escritora, cuyo trabajo es garantía de calidad y rigor.

Fallecido a causa de una neumonía antes de cumplir los cuarenta años, Thomas Wolfe nos legó una brillantísima obra. Profesor en la Universidad de Nueva York, el éxito de su primera novela, la monumental El ángel que nos mira (1929), le permitió dejar la docencia y dedicarse en exclusividad a la literatura. A esta le siguieron tres novelas más: Del tiempo y del río, The Web and the Rock, You Can't Go Home Again, estas dos últimas publicadas póstumamente.

Thomas Wolfe cosechó elogios de colegas de primera fila, como, entre otros, el premio Nobel William Faulkner, quien no dudo en considerarlo el mejor escritor de su generación, antes que él mismo, que se puso el segundo, el también Nobel Sinclair Lewis que auguró en su discurso de recepción del preciado galardón que este recaería en Wolfe, y Francis S. Fitzgerald, que subraya su lirismo y poder de observación. Sin duda, estas dos características subrayadas por el autor de El gran Gastby se aprecian en toda su magnitud en los relatos de Wolfe.

Hay que degustar todos los textos incluidos en el volumen, ordenados cronológicamente. No obstante, mencionemos “El hijo pródigo”, donde relata la imaginaria vuelta de un célebre escritor a la casa materna trasformada en una casa de huéspedes, algo que el propio Wolfe conoció, pues su madre, Julia Westall Wolfe, alquilaba habitaciones de su casa de estilo victoriano en Asheville, o la extraordinaria nouvelle “El muchacho perdido”, también de raigambre autobiográfica, algo frecuente en su producción, ya presente en su primera novela El ángel que nos mira, si bien lo combina con ua ambició totalizadora. “El muchacho perdido” se centra en la muerte del hermano mayor de Thomas Wolfe, Grover, a los doce años de fiebre tifoidea. La historia nos llega narrada desde cuatro puntos de vista, comenzado por la voz del propio Grover, y continuado por la de la madre, la hermana y el hermano. Esta novela corta ha quedado como modélica y despertó la admiración de público, críticos y autores, como Jack Kerouac que confesó: “Una de las máximas aspiraciones de cualquiera de nosotros sería llegar a escribir algo con la altura y la poesía de El muchacho perdido”.

Amelia Pérez de Villar, en su prólogo, resume muy bien el hilo conductor de la colección, “esa América que es casi un personaje mitológico, madre acogedora y padre cruel, origen y progreso, cuna y tumba, aparece entera desde sus orígenes salvajes, agrestes o rurales, hasta el tráfico endemoniado de un Nueva York que en época de Wolfe era todavía una ciudad en construcción, un marasmo de acero, cristal y carburadores que ponía a prueba los nervios de las naturalezas menos urbanas. Aquí está todo: el nacimiento y la infancia en el ambiente cerrado de un pueblo o una ciudad pequeña, los orígenes sacrosantos del país y la familia, la proyección de una vida al otro lado: de la aldea, de la familia, del océano; el viaje a la gran ciudad o a la Vieja Europa. Y el retorno, el regreso. O su imposibilidad absoluta”.

Wolfe estaba obsesionado con el paso del tiempo y todo cuanto eso implica. Afortunadamente, el tiempo no ha hecho mella en su literatura, especialmente atractiva en las distancias cortas. Lo pueden comprobar en este volumen.

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