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Novela

Arthur Conan Doyle: La casa Girdlestone

domingo 19 de julio de 2020, 22:08h
Arthur Conan Doyle: La casa Girdlestone
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Traducción y edición de Antonio González Lejárraga. Espuela de Plata (Renacimiento). Sevilla, 2020. 548 páginas. 23,90 €.

Por Federico Aguilar

Arthur Conan Doyle (1859-1930) ha pasado a la historia de la literatura y será inevitablemente recordado como el “padre” de uno de los personajes más populares y carismáticos: Sherlock Holmes, para cuya creación, según parece, se inspiró en su profesor el médico y adelantado de la medicina forense Joseph Bell. El autor británico, que empezó a escribir relatos cortos mientras cursaba la carrera de Medicina, creó al célebre detective en 1887 en Estudio en escarlata, dando pie al canon holmesiano compuesto de cuatro novelas y cincuenta y seis relatos aparecidos en varios tomos. En su primera aventura, Sherlock Holmes, acompañado de su inseparable doctor Watson -sin duda uno de los aciertos de Conan Doyle fue la de crear la pareja con caracteres contrapuestos, lo que no deja de tener ecos cervantinos-, y viviendo en el 221 B de Baker Street, ya nació con los rasgos que le caracterizarían, que en esencia se resumen en su gran inteligencia, el empleo del método de deducción, observación y análisis para resolver los casos, su frialdad, su afición a la morfina o la cocaína en los periodos de abulia que alterna con otros de trabajo frenético.

La popularidad de Sherlock Holmes se vio enormemente acrecentada por la multitud de películas y de series televisivas que nos sumergen en el universo holmesiano. Un universo que llegó a cansar tanto a su creador que en un determinado momento “asesinó” a su criatura. Pero ante las airadas protestas y ruegos de su editor y de los lectores tuvo que “resucitarlo”, aunque lo hiciera a su manera, como bien cuenta Pierre Bayard en su espléndido ensayo El caso del perro de los Baskerville. No es extraño, no obstante, que Conan Doyle estuviese harto de su detective, pues provocó que apenas se prestara atención a todo el resto de su obra muy copiosa. A paliar el desconocimiento del Conan Doyle más allá de Sherlock Holmes viene contribuyendo de forma ejemplar ediciones Espuela de Plata (editorial Renacimiento) que cuenta en su catálogo con numerosos títulos servidos en pulcras y cuidadas ediciones.

Ahora rescata La casa Girdlestone, su primera novela larga, que terminó de escribir en 1884, aunque no vería la luz hasta 1890, es decir, cuando su autor ya había lanzado a la vida a su celebérrimo investigador. La casa Girdlestone, subtitulada El millón de la heredera, es una novela de aventuras aderezada, en una singular mezcla, con toques de Charles Dickens, y Anthony Trollope, y de la novela gótica El tío Silas, de Sheridan Le Fanu. El resultado es una propuesta interesante y muy adecuada para estos tórridos días, además de una buena ocasión para que Conan Doyle allá donde esté esboce una sonrisa al ver que no solo se leen los casos de Sherlock Holmes. La edición de Espuela de Plata nos ofrece una nueva traducción completa e incluye las ilustraciones de Harry C. Edwards para la edición norteamericana de 1896.

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