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COVID-19

Rastreadores: vocación, ética y profesionalidad

Unidad Militar de Emergencias, UME.
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Unidad Militar de Emergencias, UME. (Foto: Efe)
EL IMPARCIAL/Efe
jueves 27 de agosto de 2020, 19:59h

El Ministerio de Defensa ha aclarado que para solicitar rastreadores las autonomías deberán dirigirse al MInisterio de Sanidad, y no a su departamento, para realizar la petición formal mediante un escrito y un protocolo.

Junto al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Sanidad fijará cuántos rastreadores deben reforzar cada comunidad y por cuánto tiempo, en función de si las peticiones son para atajar un brote concreto o para hacer una detección más genérica.

Una vez se traslade la información a Defensa, el departamento de Robles responderá en "el tiempo mínimo de respuesta indispensable", que podría ser incluso menor a un día. Y después, se trabajará de forma coordinada con las comunidades autónomas.

Rastreadores formados en todas las comunidades

En la mayoría de los casos, los rastreadores no tendrán que desplazarse: los seleccionados para el programa pertenecen a unidades desplegadas por toda España.

"Queremos que estén lo más próximos y pegados al terreno, porque eso genera más confianza en los ciudadanos", ha expuesto Valcarce, que ha apuntado que cuanto más conozcan los militares las peculiaridades de los barrios y las pedanías donde rastrean, más eficaces serán.

No obstante, si son necesarios más de los formados en cada unidad, se mandarán refuerzos.

El perfil del rastreador

La gran mayoría son personal sanitario (médicos, enfermeros, psicólogos y técnicos en emergencias), que, en muchos casos, han participado en diferentes misiones y operaciones relacionadas con pandemias y han sido rastreadores en el ámbito militar.

Además de ser especialistas en sanidad, tienen conocimientos de ofimática y capacidad para utilizar aplicaciones móviles como Radar COVID. Y lo más importante: habilidades sociales y de comunicación.

La confianza y la ética, base de la formación


Todos ellos han superado una formación virtual con cinco módulos sobre los aspectos básicos de la COVID y del rastreo, con ejemplos prácticos y fundamentos legales y éticos.

"No se puede utilizar cualquier información ni de cualquier manera. Hay que ajustarse a la normativa de protección de datos", explica María Amparo Valcarce, que pone el acento también en que los rastreadores deben no solo proteger los datos sino guardar secreto.

Y aprenden también habilidades para una comunicación efectiva: cómo se puede y debe preguntar y cómo no, porque, si una persona se siente atacada o insegura, dará menos información. "Si no logramos conseguir confianza, no habremos hecho un buen rastreo", explica la subsecretaria de Defensa.

Los dos rastreadores, que ya han trabajado como tales en el ámbito militar, ya han señalado que su experiencia les permite tener una actitud de escucha activa para que ellos puedan vencer su miedo. "Algunas de las personas con las que hablas pasan de ser contactos a convertirse en casos; hay que saber orientarlos", ha explicado el capitán José Ramón Rey, de la UME.

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