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ETAPA 20

Tour de Francia. Pogacar logra lo inaudito: remonta y es campeón con 21 años

Tour de Francia. Pogacar logra lo inaudito: remonta y es campeón con 21 años
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sábado 19 de septiembre de 2020, 23:25h
La perla eslovena firmó una contrarreloj legendaria y forzó el descalabro de Roglic. Ganó la etapa, el maillot de la montaña, el de mejor joven y la clasificación general. Porte entró en el podio final. Clasificaciones

Remontar 57 segundos en una contrarreloj ante Primoz Roglic, vigente campeón de la Vuelta a España, líder del imperial Jumbo Visma, ciclista más sólido en la montaña de este Tour de Francia 2020 y, para más inri, condecorado especialista en la lucha contra el crono. Esa la misión con la que Tadej Pogacar (UAE Emirates), de 21 años y debutante en la Grande Boucle, encaró la vigésima etapa. Cita en la que se desarrollaría la decisiva crono de 32,6 kilómetros y con final en la Planche des Belles Filles. La última oportunidad para los aspirantes a la gloria parisina.

Y esta estrella eslovena, que en su debut en la carrera española pisó el podio y en su primera aparición en la ronda francesa iba a ser, como poco, segundo, cumplió. Contra todo pronóstico y con un rendimiento que puede ser tranquilamente catalogado de exhibición histórica. El juvenil arrasó al veterano y a todos los demás colosos del pelotón. Logró, pedalada a pedalada, registrar un tiempo de 55.55 minutos de compleja explicación. Se llevó la etapa, el maillot amarillo en la penúltima jornada, el jersey de mejor joven y el de la montaña.

Esa bacanal de premios, sólo igualada por Eddy Merckx, le convirtió, asimismo, en el campeón del Tour más joven desde la Segunda Guerra Mundial. Cabe destacar que ya doblegó a Roglic en el campeonato contrarreloj de Eslovenia, pero nadie esperaba semejante explosión de talento. En la clasificación del día sólo le pudieron seguir, de lejos, los especialistas Tom Dumoulin y Richie Porte. Ambos cedieron un minuto y 21 segundos. El jefe de filas del dominar Jumbo Visma debía defender casi un minuto de colchón y perdió 1:56. Se llevó una paliza memorable.

Con los aficionados frotándose los ojos ante las referencias de tiempos que quedaban registradas en los distintos puntos de control del recorrido, los nervios comenzaron a filtrarse en las piernas de Roglic y de sus compañeros. Habían conseguido sacar de carrera a Egan Bernal y al todopoderoso Ineos en la montaña, pero se les estaba escapando al victoria que le atribuyeron todas las apuestas. Porque Pogacar, sin gregarios, recogía el premio a la valentía atacante sembrada etapa tras etapa. Suyos fueron los ataques venenosos en los Pirineos y en los Alpes.

La perla eslovena se vació y acabó perdiendo pie en las últimas rampas alpinas. Pero su capacidad de recuperación ha dejado sin habla al analista más pintado. Con su peso y morfología de escalador se disfrazó de Miguel Induráin para autografiar una crono con diferencias de otra época. Dejando a Roglic segundo en el podio parisino y tercero a Richie Porte (Trek Segafredo), que amortizó el previsible hundimiento del colombiano 'Superman' López. Se le sigue atravesando esta especialidad al líder del Astana, que cayó hasta la sexta plaza.

Por delante de él, finalmente, se colaron los españoles Mikel Landa y Enric Mas. Montados sobre una inercia de claro crecimiento, los dos pusieron un gran broche a su participación en este Tour. Tenían casi imposible acceder a la tercera plaza, pero sí defendieron lo que tenían. El alavés adelantó un puesto y el referente del Movistar Team le siguió. Alejandro Valverde, con 40 años, se hubo de conformar con concluir su gesta fuera del Top-10. Finalizó en el duodécimo escalón. Una auténtica barbaridad si se contemplan los meses de parón y su edad.

Acabó esta sensacional vigésima etapa con imágenes para el recuerdo. Las lágrimas de paroxismo de Pogacar contrastaron con el abatimiento de Roglic, que terminó sentado en el suelo, rodeado de Dumoulin y de Van Aert, los gregarios que habían registrado los mejores tiempos del día hasta la irrupción del campeón global. El dominador cedió ante el rebelde y los dos se fundieron en un abrazo sentido, a la espalda del escenario en el que, minutos después, sería honrado la cara visible del ciclismo presente y futuro.

El campeón francés Remy Cavagna fue el que marcó la pauta a seguir, con un crono de 57.54 que parecía indigesto para los favoritos. Con el paso de las horas se iban quemando sin éxito otros especialistas en la lucha contra el cronómetro, asfixiados por el cansancio acumulado y por las rampas del puerto postrero que la organización tuvo a bien meter en este trazado determinante. Sólo Van Aert y Dumoulin acertaron a pulverizar el esfuerzo de Cavagna. El neerlandés, de hecho, sacó lustre a su pedigrí de campeón mundial de contrarreloj 2017.

Hasta ahí, todo normal. Y empezó la batalla, mano a mano, entre Roglic y Pogacar. Salió dos minutos antes el chaval nacido en la localidad de Komenda. Bien acoplado, parecía tener la intención de dar todo en llano para rematar, si le daba el fuelle, en la subida. En el kilómetro 14 ya le había quitado 13 segundos al líder virtual. Esta referencia ya mosqueaba al Jumbo, aunque quedaban muchos kilómetros. Y también debían cambiar de bicicleta al empezar la subida de 5,9 kilómetros hasta la cima de La Planche.

Mas, nunca asomaron apuros en Pogacar y sí se multiplicaron en el gesto de Roglic. El veterano no acertaba con la cadencia ni el desarrollo. El GPS estaba evidenciando su debacle, rampa a rampa. No recuperaba y, lo que era peor, se estaba desplomando. Atenazado por los nervios, por el afamado miedo a ganar, decayó hasta mutar en un contrarrelojista del monto, estatus que ni de broma tiene. A 3,8 km de meta su compatriota ya le había arrebatado el amarillo. Será el juvenil el que pondrá la bandera eslovena en París por vez primera en las 107 ediciones disputadas. Con tres maillots. Todos menos el verde, que disfrutará Sam Bennett.

"Honestamente, no pensaba dar la vuelta a la situación. Roglic ha rodado bien en toda la carrera, hoy ha tenido un mal día, pero nadie lo podía saber. Solo cuando ha llegado y me ha saludado me he dado cuenta de que había ganado la carrera. No me doy cuenta todavía, no lo voy a asumir pronto, me va a hacer falta tiempo. Estaba contento con la segunda plaza en la general y ahora me veo con el maillot amarillo, todavía no sé cómo ha sucedido", confesó Tadej, ante los micrófonos de la organización de la carrera. "Mi cabeza va a explotar, no puedo decir nada", acertó a añadir antes de reconocer que no pudo escuchar lo que le decía su director debido al griterío del público. Por ende, compitió según su instinto, sin saber del apagón que sufrió su compatriota. "Me he centrado en mi pedaleo y lo he dado todo", sentenció. Desde luego que sí.

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