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ISIDRO FAINÉ

sábado 26 de septiembre de 2020, 17:56h
Hijo de campesinos iletrados, Isidro Fainé creció en una casa sin agua ni electricidad. A los 13 años trabajaba en...

Reproducido íntegramente este artículo por Google y copiosamente comentado, lo publicamos a continuación. Apareció en el diario El Mundo. Su autor es Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Hijo de campesinos iletrados, Isidro Fainé creció en una casa sin agua ni electricidad. A los 13 años trabajaba en una tienda de reparación de bicicletas. Hoy, tras la magistral operación financiera de todos conocida, que ha realizado en silencio sin un aspaviento ni la menor presunción, está ya al frente del mayor Banco de España. Tobías Buck escribió en el Financial Times que “es el silencioso motor de España”.

Ojos de centinela, trabajador sagaz e incansable, Isidro Fainé supo evadirse siempre de las zahúrdas políticas y de las entumecidas palabras de tantos pavos reales que exhiben sus colas en nuestra sociedad. Catalán hasta la médula y, por eso mismo, español de corazón, heredó de sus padres la honradez y la devoción por el trabajo bien hecho. Para mi forma de entender la vida, la mejor obra de Isidro Fainé es la Fundación La Caixa, que se dedica a la atención social y al estímulo de la cultura. La ha convertido en la tercera institución del mundo en su género, tras la Gate Foundation estadounidense y la británica Wellcome Trust. Dispone de unos activos que superan con creces los 20.000 millones de euros y de un presupuesto anual para sus objetivos asistenciales y culturales por encima de los 500 millones. Solo en 2018, la Fundación impulsó más de 50.000 actividades con 15 millones de beneficiarios. Es, además, y con diferencia, el primer programador cultural privado de España.

La milmillonaria Isabel dos Santos, hija del dictador de Angola, pretendió cegar la entrada en Portugal de Isidro Fainé, símbolo de la libertad y la solidaridad en el mundo empresarial. Fue derrotada y recuerdo que en una cena con mi inolvidado amigo José Saramago, el Premio Nobel me dijo: “Gana La Caixa, gana Cataluña, gana Portugal, gana España”. Durante la “crisis bancaria”, que fue en realidad la crisis de las Cajas, administradas la mayoría por políticos ineptos, Isidro Fainé integró a ocho de ellas y ha coronado su gran obra incorporando ahora a Bankia, la antigua Caja de Madrid.

El autor de La balsa de piedra soñaba con una Península Ibérica que navegara siempre hacia América, destino histórico de España y Portugal. Isidro Fainé, en fin, está al timón de esa nave, puente entre Europa y el mundo iberoamericano, bien asistido por sus alfiles Gonzalo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri al frente del nuevo Banco; y por Antonio Vila en la dirección de la Fundación La Caixa.