www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ACADEMIA DE BELLAS ARTES

La mirada crítica de Goya sobre la mujer y la guerra, en una exposición

martes 29 de septiembre de 2020, 13:34h
  • Goya. Tres miradas.

    Goya. Tres miradas.
    Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

  • Goya. Tres miradas.

    Goya. Tres miradas.
    Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

  • Goya. Tres miradas.

    Goya. Tres miradas.
    Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

  • Goya. Tres miradas.

    Goya. Tres miradas.
    Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha presentado este martes su nueva exposición dedicada a Goya. La muestra, titulada Goya, tres miradas. La mujer, la guerra y el rostro, podrá visitarse hasta el 3 de enero de 2021.

La primera mirada de Goya en la exposición indaga en el repertorio goyesco de lo femenino, contemplado desde variados puntos de vista. "Se muestra el mundo de la mujer dentro de sus actividades cotidianas, sus momentos de ocio y diversión, también como objeto de la violencia masculina, víctima de abusos, sometida a la voluntad patriarcal, así como mujeres fuertes, capaces de defender a sus hijos, a sus familias e incluso a sus ideales patrióticos", explica la academia.

La segunda mirada de la exposición presenta las estampas en las que Goya reflejó el horror de guerra y sus consecuencias y la tercera mirada está dedicada los rostros goyescos.

La mujer tiene gran presencia en la obra gráfica de Goya. "El mayor número de estampas en las que el artista aborda una temática femenina están en las series de los Caprichos y en los Desastres de la guerra". En sus escenas, la mujer suele mostrar su fortaleza y sensibilidad, o es espectadora juiciosa, mientras que la mayoría de los personajes negativos son masculinos.

Entre las 80 estampas que componen la serie de los Caprichos de Goya, en 40 de ellas la mujer tiene un protagonismo temático, además de aparecer como personaje secundario en otras. En este conjunto trata las relaciones entre el hombre y la mujer (el cortejo, los matrimonios desiguales o de conveniencia, la prostitución, la sumisión y la violencia), además de la educación, la moda, las supersticiones, etc.

Goya presenta varios aspectos de la mujer en la guerra. Como guerrillera demuestra su furia y valor, que llegan hasta el heroísmo. También la muestra como víctima de agresiones sexuales y humillaciones que se prolongan incluso en el cadáver. Sin embargo, en los Caprichos enfáticos, conjunto en el que analiza la posguerra, reserva para la mujer los únicos papeles positivos de la serie, como son la Verdad y la Constitución.

El frente había sido representado con el heroísmo de las tropas propias contra el enemigo. "Pero Goya lo muestra como un caos, donde las ordenes se contradicen o un tropiezo ridiculiza las grandes gestas, también como un enfrentamiento brutal de fuerzas desequilibradas, o lugar de muertes anónimas, en donde la atención a los heridos busca nuevos soldados para la batalla".

Las víctimas son la imagen más trágica de una guerra; son cuerpos amontonados sin vida, sobre los que se añade la pérdida de identidad. También Goya añade al cuerpo sin vida del varón desnudo la humillación de la mutilación sexual , mientras que la mujer muerta la muestra con cierta necrofilia, haciendo exhibicionismo de sus atractivos femeninos. En varias escenas de enterramientos, Goya recrea los iconos bíblicos del dolor.

La fisonomía, al margen de la credibilidad científica, contiene reglas que han sido códigos iconográficos utilizados a lo largo de la Historia del Arte. Por esta razón, es revelador comparar las estampas de Goya con los tratados de fisonomía de la época. Estas obras se distribuyeron ampliamente a todas las clases sociales, por lo que las ideas encriptadas en los rostros eran legibles incluso por el pueblo llano.

La fisiognomía animal atribuye el comportamiento animal dominante a los humanos con rasgos faciales similares. Esta fisiognomía fue desarrollada e ilustrada en el siglo XVI por el napolitano G.B. Porta, versionando un manuscrito atribuido a Aristóteles. Ya en el siglo XVII, el pintor Le Brun hizo su propia versión de estas ilustraciones, aunque no se publicaron hasta 1806.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios