El jugador serbio lució pero también sufrió para superar a un Tsitsipas guerrero. Venció por 6-3, 6-2, 5-7, 4-6 y 6-1.
Novak Djokovic y Rafael Nadal se verán las caras este domingo en la final de Roland Garros. El jugador español había doblegado con solvencia a Diego Schwartzman en la primera semifinal, con lo que todos los focos apuntaron hacia el duelo que el serbio y Stefanos Tsitispas mantuvieron en la pista central del complejo deportivo parisino. Y, ahí, el número uno del mundo demostró dos caras.
'Nole' batalló y acabó por ganar por 6-3, 6-2, 5-7, 4-6 y 6-1 al tenista heleno, pero las 3 horas y 54 minutos de esfuerzo contienen un relato que expone una nueva reproducción de las lagunas que viene sufriendo el balcánico en cuanto a la consistencia de su rendimiento. Ya le ocurrió ante el asturiano Pablo Carreño en los cuartos de final, cita en la que cedió el primer set. Y en esta jornada se han refrescado esos síntomas de debilidad.
Bien es cierto que el nacido en Belgrado gobernó el juego durante las dos primeras mangas con la astucia, oficio y clase que le son características. Djokovic se propuso seguir su hoja de ruta, que pautaba domar la agresividad del griego de 22 años. La jerarquía del primer cabeza serie en el Grand Slam francés quedó fuera de duda y debate en esos primeros parciales que sentenció con rapidez.
Y su senda hacia una victoria cómoda y acelerada proseguía su curso. Tanto que llegó a disponer de una pelota de partido en el tercer set, cuando todavía no se habían cumplido tres horas de enfrentamiento. Sin embargo, con 5-4 a favor y pelota para zanjar el encuentro se topó con una reacción sensacional de Tsitispas. El aspirante desafió al favorito y le ganó la manga. Y a partir de ese momento se desataría un punto de inflexión abrupto.
Novak parecería haber desconectado la intensidad previa y Stefanos exhibiría todo su potencial, rebosando cualquier intento de enmienda del balcánico. El mejor jugador de 2020 se vio constreñido a defender y a mostrar capacidad de sufrimiento. Y en el cuarto set padecería de lo lindo. La estadística señala que Djokovic fue incapaz de amortizar las bolas de break que se le presentaron con eficacia. Sólo pudo convertir una de las oportunidades de rotura de las once que se le presentaron. Y, mientras tanto, el brazo del heleno se soltó y mandó.
Con todo, el escaño de segundo finalista se decidiría en el quinto set. Con el icono apagado y el juvenil resplandeciendo (y pidiendo asistencia médica). El sexto clasificado en el ránking ATP venía de remontar dos sets en contra al español Jaume Munar en este mismo torneo, pero no le daría el físico ni la mente. Precisamente 'Nole' destacó el apartado psicológico como fundamental para haber evitado la remontada y zanjado su peleado triunfo con un 6-1 postrero.
De este modo se despidió Tsitsipas de París. Con la sensación de haber rozado la final pero satisfecho por haber alcanzado por segunda vez las semifinales de un 'major'. Y el balcánico se felicitó por haber mantenido la calma tras dejare empatar un partido que tenía allanado. "Tenía el control del juego, pero él ha elevado el nivel y se me han escapado los dos sets", analizó. Este domingo sabe que no podrá permitirse un desplome semejante si quiere doblegar al patrón histórico de la tierra francesa y alzar la Copa de los Mosqueteros.