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JORNADA 7

El Real Madrid recupera el compromiso en Barcelona para ganar el Clásico | 1-3

El Real Madrid recupera el compromiso en Barcelona para ganar el Clásico | 1-3
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sábado 24 de octubre de 2020, 23:07h
En un enfrentamiento privado de brillatez, Ansu Fati hizo historia y Sergio Ramos y Modric mantuvieron el invicto de Zidane en el coliseo catalán. Los capitalinos redescubrieron el valor del colectivo e impusueron su defensa y oficio. Con polémica arbitral sobrevolando en torno a la indignación de un bloque azulgrana impotente. Por Diego García

El primer Clásico de la historia jugado sin público, aunque ante más de 600 millones de espectadores, cruzó las dudas que Barcelona y Real Madrid arrastraban en este inicio de curso. El Camp Nou se engalanaría, vacío, para acoger un evento pomposo llamado a constituir un punto de inflexión para los protagonistas de esta rivalidad centenaria. Los locales, inmersos en los primeros pasos del nuevo proyecto, no ganaban en Liga desde el 1 de octubre, mientras que los visitantes arribaban tras tocar fondo ante Cádiz y Shakhtar. Así pues, los focos del planeta girarían hacia un césped con un aspecto más minado que de costumbre en este tipo de peleas.

Ronald Koeman se enfrentaría a la sensible baja de Ter Stegen -amén de las de Umtiti y Matheus Fernandes- y al dilema relativo a continuar con su revolución juvenil. El preparador neerlandés no titubeó y colocó a 'Pedri' y Ansu Fati (ambos de 17 años) acompañando a Coutinho y a Lionel Messi. El eje pertenecería a Sergio Busquets y Frenkie de Jong, con Jordi Alba -en el dique seco los últimos 20 días-, Piqué, Lenglet y Sergiño Dest protegiendo a Neto. Antoine Griezmann volvió a perder su sitio y pasó a ejercer de revulsivo junto a Pjanic, Trincao, Dembèlè, Riqui Puig, Aleñá y Braithwaite.

Zinedine Zidane, en su caso, lidiaría con las relevantes ausencias de Dani Carvajal, Álvaro Odriozola, Martin Odegaard, Eden Hazard y Mariano. Alinearía el francés su planteamiento más físico y vertical. Marco Asensio, Benzema y Vinicius figuraban en punta, con Casemiro, Kroos y Fede Valverde en el centro del campo. Mendy, Varane, Nacho y el renacido Sergio Ramos -que forzó su rehabilitación para llegar- se encargarían de cuidar del arco defendido por Courtois. En la banca empezarían Marcelo, Modric, Isco, Jovic, Lucas Vázquez y Rodrygo.


El espectáculo alzó su telón susurrando precauciones que pretendían tapar las debilidades tácticas de los dos contendientes. No se desplegarían presiones ardorosas a cancha completa, síntoma del miedo a desequilibrarse y repetir los errores corales que se han destapado como estructurales en este arranque de temporada. Sin embargo, el prólogo daría cabida a una traca descriptiva: sobrevinieron un par de fogonazos que declararon, en el primer pestañeo, las virtudes y defectos compartidos. En el minuto 5 Nacho conectó entre líneas con Benzema, que recibió sin marca y con el tiempo suficiente para leer la llegada de Fede Valverde. El uruguayo firmó el 0-1 con un cañonazo angulado que se coló por la escuadra. Sufrían los azulgranas para cohesionarse alrededor y detrás de Busquets, regalando a Vinicius un derechazo a las nubes -y a pase del clarividente punta francés-. Y en el 9 de juego empataría Ansu Fati. Jordi Alba ganó la espalda a toda la banda diestra merengue para centrar hacia el remate, a puerta vacía, del canterano. El ya internacional español se convirtió en el goleador más joven de la historia de los Clásicos, promocionado por otro desajuste mayúsculo.

Tragado ese intercambio de golpes, que retrató los problemas de dos gigantes que compiten con la zaga adelantada pero no aprietan al poseedor de balón de forma coordinada, se percibió a Messi bajando al eje para asociarse con De Jong, 'Busi', Coutinho y Fati (el falso '9'). Querían los locales aglutinar mucha posesión y controlar el tempo. Y probarían a Courtois por el carril de Alba -el único por el que avanzaron-. El interior carioca y el joven neerlandés chutarían antes del minuto 20. Con los capitalinos acomodándose en el repliegue para salir en transición. Y, también, discutiendo el cortejo de cuero.

Un zurdazo de 'La Pulga' que atrapó el arquero belga valdría para recordar lo resbaladizo de las imprecisiones durante la circulación. Un error en la entrega bien podría devenir en una diana rival. No obstante, sobre el tapete había fechas y creativos de sobra para hacer caja. La artimaña que redondeaba el desafío pasaba por ejecutar emboscadas selectivas. Por esa senda se granjeó la delegación de Chamartín más iniciativa, con un testarazo inocuo de Ramos y un mano a mano marrado de Benzema con Neto. Mas, en el envés de esa valentía posicional coyuntural, Fati detectó un cuatro para tres que resolvió Messi con un recorte sublime, que sentó al central sevillano, y un chut que sacó lo mejor de Courtois.


En la frontera de la media hora se había constatado que la voluntad ofensiva de estos aristócratas brotaba y chocaba con sus agujeros tras pérdida, o cuando se superaba la primera línea de presión. Los amarres tácticos tendían a diluirse por los chispazos en vuelo. Al borde de esos abismos transitarían, del mismo modo que Casemiro rozó el penalti sobre el genio argentino. Aparentaba densidad y centrocampismo el enfrentamiento a esta altura, salvo cuando Benzema, Kroos, Messi o De Jong se descubrían desprovistos de vigilancia. Lo que no se negociaría es la solidaridad de esfuerzos, tan guadianesca en lo que va de calendario. Ese derroche victimizaría a piezas como Asensio, Vinicius, Fati o 'Pedri', sin fuelle para desbordar.

Y la inercia de gobierno repartido de la trama, que tendería poco a poco al control de riesgos, desembocaría en el intermedio. No cabrían más sobresaltos que el infortunio de Nacho -suplido por Lucas Vázquez-, y un posible derribo de Lenglet a Ramos en el área -en jugada de pizarra-, dentro de la multiplicación de faltas consiguiente a la preponderancia final del rigor. Le tocaba a los estrategas definir el listón de su ambición y en primer término no acometerían sustituciones. La reanudación prolongaría el paisaje y el compás. Con el capitán merengue ganando a la retaguardia oponente de nuevo -en un córner- y Casemiro encañonando sin dirección desde larga distancia.

En el comienzo del segundo acto el sistema barcelonés amenazaría al galope. Primero, en el 50, con un pase profundo y quirúrgico de Messi que dejó a Ramos en cara a cara con Fati. El canterano chutaría cruzado una trayectoria que lamió la madera; en el 52, con Alba llegando y centrando un envío que Ansu no embocó por poco; y en tercer lugar, con el atacante de origen africano filtrándose detrás de Mendy para centrar hacia el cabezazo de Coutinho. El brasileño, sólo y en el segundo poste, perdonaría. Su cabezazo topó la redonda con el lateral de la red. Con Courtois batido.

Le urgía a los defensores del título refrescar la concentración táctica previa. Messi empezaba a resplandecer como arquitecto, trazando pasillos en el desorden adelantado madridista. Sollozaba un escuadrón que, a pesar del riesgo asumido, mantuvo la presión en campo contrario. Así ordenó Zidane abordar el mando del choque. Y el técnico galo y sus subordinados se sorprenderían con un penalti a favor en el 62. Lenglet agarraría a Ramos en un saque de falta, con la suficiente fuerza para que el VAR decidiera y los azulgranas se indignaran. El andaluz establecería el 1-2 con una transformación rebosante de jerarquía. Un golpeo experto que daba paso a una contrarreloj culé de 30 minutos.


Había afrontado bien el Barça su probatura de monopolizar la pelota y herir desde la verticalización de sus combinaciones. Pero el desatino en tres cuartos de cancha -con Coutinho subrayado como impreciso- les perseguiría. Y Lucas Vázquez se fortalecería en su escaño para confirmar el mejor rendimiento que se le recuerda como lateral. En el entretanto, en plena deriva hacia el abrazo madrileño de la expectativa contragolpeadora, comparecerían Modric, Griezmann, Dembèlè, Trincao y Rodrygo -por el tocado Fede Valverde, Busquets y los transparentes 'Pedri', Fati y Asensio-. Y Courtois no se inquietaría más allá de la enésima incorporación, con centro espinoso, de Jordi Alba.

El Madrid se solidificó en su gestión defensiva de la ventaja y retó a los catalanes a construir ocasiones en estático. El desenlace señalaría el aplomo contemporizador de la experiencia. Kroos, Modric y Benzema hilvanarían asociaciones prolongadas, inteligentes, que anestesiarían el ritmo anhelado por los locales. Su candado en la parcela central empujó a los azulgranas a apilar envíos laterales aéreos. Sin cabeceadores reputados en nómina. Por ende, el balón parado sería remarcado por Koeman para alcanzar las tablas. Y una falta punzante implementada por Messi casi metió en un lío a Courtois -minuto 76-.

El argentino escudriñaría las rutas para acceder a la mediapunta, mas su empeñó no obtendría fruto. La superpoblación madridista funcionaría para convertir en plano y unidireccional la elección catalana de vías para complicar al guardameta belga. Con Dest sumado en ataque, al fin. El viento soplaba en dirección hacia la capacidad de sufrimiento visitante. Y Varane, Ramos, Casemiro y Lucas Vázquez darían un golpe sobre la mesa, con sus compañeros muy implicados en la fase de achique. La producción creativa culé, nunca tornada en asedio, no sólo no llegaría a la orilla -aunque también participara Braithwaite por Alba- sino que facilitaría el acoso capitalino a Neto. A la carrera, Kroos -dos veces- y Ramos exigieron al máximo al portero brasileño, que respondió salvando a los suyos sobre la línea de gol. Mas no interpondría enmienda ante el 1-3 rubicado por Modric -minuto 90-. El croata ganó el cuerpeo a De Jong, dejó a Vinicius -desacertado- contra el arquero brasileño y recogió el pase de Rodrygo para sentar dos veces a Neto y sentenciar. Ante los brazos bajados del escuadrón de la Ciudad Condal. Un equipo que queda contaminado por la crisis que mermaba a su némesis. Zidane sigue sin perder en el Camp Nou -van seis visitas- y Messi alimentó su sequia en estos combates -acumula dos años, cinco meses y dieciocho días sin marcar a los madridistas-.

- Ficha técnica:

1 - Barcelona: Neto; Dest, Piqué, Lenglet, Jordi Alba (Braithwaite, m.87); Sergio Busquets (Trincao, m.82), Frenkie de Jong; Pedri (Griezmann, m.82), Messi, Coutinho; y Ansu Fati (Dembélé, m.82).

3 - Real Madrid: Courtois; Nacho (Lucas Vázquez, m.43), Varane, Sergio Ramos, Mendy; Casemiro, Valverde (Modric, m.69), Toni Kroos; Marco Asensio (Rodrygo, m.81), Benzema y Vinicius.

Goles: 0-1, m.5: Fede Valverde. 1-1, m.8: Ansu Fati. 1-2, m.63: Sergio Ramos, de penalti. 1-3, m.90: Modric.

Árbitro: Martínez Munuera (Comité Valenciano). Mostró cartulina amarilla a Casemiro (min. 19), Lenglet (min. 29), Nacho (min. 37), Jordi Alba (min. 62) y a Messi (min. 90+2).

Incidencias: partido correspondiente a la séptima jornada de LaLiga, disputado en el Camp Nou sin espectadores.

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