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MMA

UFC 254. Khabib alecciona a Gaethje, amplía su legado, llora a su padre y se retira

UFC 254. Khabib alecciona a Gaethje, amplía su legado, llora a su padre y se retira
(Foto: Instagram: @khabib_nurmagomedov)
sábado 24 de octubre de 2020, 23:01h
El daguestaní se exhibió, quizás en su mejor rendimiento de siempre. Para jubilarse a lo grande. Además, Whittaker sacó el billete para la revancha ante Adesanya y el español Joel Álvarez sigue luciendo.

Los aficionados a las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) enfocaron sus miradas este sábado en dirección a la Fight Island. Ese pedazo de territorio que Dana White alquiló para que su empresa salvara el impacto de coronavirus y se convirtiera en una de las más crecidas del deporte mundial. En el Flash Forum, sito en la Yas Island (Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos), se desencadenó uno de los eventos cumbre de este 2020 tan complicado. La compañía estadounidense presentó una de sus joyas de esta temporada: el UFC 254 que enfrentaba a Khabib Nurmagomedov y a Justin Gaethje.

Se trataba de una pelea más que esperada entre el poseedor del cinturón y el campeón interino de la división del peso ligero. El invicto (récord de 28 victorias) frente al aspirante número uno (22-2). Pero la intrahistoria de este evento se explicaba, en una gran parte, más desde la esfera humana que desde la estrictamente deportiva. Porque con el paso de los meses el coronavirus se llevó a Abdulmanap Nurmagomedov, padre y entrenador del daguestaní, amén de verdadero gurú de las MMA. Y la continuidad de la carrera de Khabib había quedado en suspenso. Por ende, la emotividad se dispararía.

Por otro lado, Gaethje festejaba la posibilidad de pelear por el título. Y, además, de hacerlo fuera de Estados Unidos. Hijo de minero y trabajadora de Correos, se llevó a sus padres consigo, para que experimentaran con él un viaje al extranjero como este. La humildad desde este terrible pegador se reflejaría siempre durante la previa, en la que primó el respeto absoluto. Venía de asestar una sobresaliente paliza al distinguido Tony Ferguson en mayo, para certificar su acceso a la élite. Mas, la mentalidad de trabajador como pintor o en la construcción no se le ha despegado. Y sobre ella trataría de tocar la gloria.

El nacido en Arizona se postuló como quizá el rival más complicado para la estrella apellidada Numagomedov. 'The Eagle' se disponía a ejecutar su tercera defensa del cinturón y a mantenerse en racha impoluta. En cambio, los pronósticos describían un escenario nada sencillo, ya que el estadounidense viajaba montado en una inercia de cuatro victorias consecutivas, con más un 80% de sus triunfos alcanzados por la vía de KO. Se le cruzaba al ruso un contrincante con dotes defensivas para matizar su grappling y sus habilidades en el suelo. Y con capacidad para noquearle. En definitiva, un espécimen que amenazaba su trono de verdad. Que disfruta en el cuerpo a cuerpo cuando éste se da sin tácticas ni cortapisas.

Quedaba por comprobar en el octágono la fortaleza mental de Khabib relativa al fallecimiento de su progenitor y a la obligación de reprogramar su preparación. No obstante, tuvo que yacer sin posibilidad de salir de su país en mayo, cuando le tocaría haberse bregado con Ferguson, debido a la pandemia. Por esa ventana de oportunidad se coló un Gaethje que deshizo las maletas en el paisaje emiratí con la ambición desbordada. Y que comenzaría con demasiadas precauciones.

Khabib presionaría con personalidad, aterrizando patadas al cuerpo y obligando al campeón interino a defender de manera frenética. Justin no localizaría la erosión en las piernas ajenas y acabaría el primer acto en el suelo, el peor escenario para sus intereses. Quiso el norteamericano reaccionar con más agilidad y ritmo, pero la clase en el agarre del legendario daguestaní abortaría todo con una sumisión tremenda. Trazó un triángulo distinguido (en el 1:34 del segundo round) para multiplicar su legado. Y romper a llorar por el deceso de su padre. Mientras levantaba su cinturón una vez más. Instantes después dejó en shock al planeta: se retira porque le prometió a su madre que no volvería a luchar sin su progenitor a su lado.

La velada también ofreció al espectador una guerra de gran interés como segunda pelea más importante del cartel principal. Robert Whittaker (22-5) y Jared Cannonier (13-4) se verían las caras para comprobar quién se examinaría por la cima del peso medio ante el intocable Israel Adesanya. En resumen, se medían el primer y segundo contendiente de dicho peso. El neozelandés disfrutaba de una racha de una derrota (ante el campeón) en sus últimas 11 peleas, mientras que el estadounidense arribaba con tres triunfos encadenados desde que debutó en ese corte.

El antiguo campeón de la división padecería una montonera de patadas a sus piernas, pero aceptó el reto y no se movería del centro del octágono. Cannonier tenía clara su estrategia: anestesiar el ritmo del isleño atizándole a su tren inferior. Y esa senda empezaría afectar a Whittaker en el segundo asalto, si bien éste lanzaba peligrosas manos, sobre todo el 'jab'. Así las cosas, en medio de un equilibrio tenso, el triunfo se decidiría gracias a una combinación con patada a la cabeza que tambaleó al norteamericano hasta la caída. Ese fogonazo, y su más que superior monto de puños embocados, condujeron al oceánico a la decisión unánime de los jueces que desemboca, irremediablemente, en una revancha ante Adesanya por el cinturón.

Por último, España gozó de un hueco en semejante jornada faraónica. Saltó a escena la perla de las MMA nacionales, Joel Álvarez (17-2). El asturiano se ganó la admiración de Dana White tras su fenomenal sumisión ejecutada sobre Joseph Duffy en junio. Así que contó con él para volver a la Fight Island y tratar de elevar su estatus contra el veterano Alexander Yakovlev (24-9-1). 'El Fenómeno' estaba hambriento y había reclamado más peleas. Ya en la jaula estaba obligado a refutar la confianza recibida.

Y el competidor nacional replicó su éxito precedente. Ante el peleador ruso abrió la espita con patadas y usó un derribo de su oponente para dibujar el candado que había sometido a Duffy. Yakovlev alcanzó a escabullirse de este susto tempranero y pasó al ataque, pero volvería a caer en la trampa. Se mantuvo arriba, en el suelo, pero Joel le cazó con una llave de brazo que daría carpetazo a su tercera victoria en la UFC. El asturiano no para. Es más, sólo tardó tres minutos en proclamarse vencedor. Su despegue sigue tomando altura.

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