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Ensayo

J. Navarro y M. A. Simón (eds): La democracia en palabras

domingo 29 de noviembre de 2020, 17:38h
J. Navarro y M. A. Simón (eds): La democracia en palabras

Punto de Vista. Madrid, 2020. 592 páginas. 26,50 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En La democracia en palabras, los profesores, entre otras actividades, Joan Navarro y Miguel Ángel Simón nos ofrecen un relato vibrante de la reciente historia política y constitucional española a través de las intervenciones públicas de algunos de sus principales referentes. La obra, sin embargo, no es una mera colección de discursos. Por el contrario, el orden temático y cronológico predomina en la exposición del contenido, lo que facilita que el lector trace diferencias entre el pasado (no tan remoto) y el presente.

Además, cada uno de los 7 capítulos de que consta el libro lo encabeza un resumen realizado por un autor invitado que contextualiza la razón de ser de los fragmentos elegidos. Con todo ello, ¿qué interés mueve a los editores para proponernos esta obra cuyo formato no resulta habitual? La respuesta la hallamos en el prólogo: mostrar que España, aunque a muchos les pese cabe añadir, es una democracia consolidada que ha sabido solventar retos de enjundia a lo largo de su trayectoria más cercana en el tiempo.

En efecto, sin incurrir en chovinismos de cortas miras, Navarro y Simón nos describen escenarios complejos, como el percibido durante la Transición, que dieron como resultado herramientas susceptibles de garantizar la convivencia durante décadas, sobresaliendo la Constitución de 1978. El incalculable valor de ésta última permea a lo largo de la obra, si bien conforme nos adentramos en el siglo XXI también irrumpen los primeros deseos de trascenderla bajo fórmulas caracterizadas por contener abundantes dosis de mesianismo y de populismo. Al respecto, si Rodríguez Zapatero marcó el inicio de una suerte de “revisionismo light”, tal conducta ha gozado de acreditados continuadores en Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. En palabras del que fuera presidente del gobierno entre 2004-2011: No practicaremos ni la crispación, ni la infamia, ni la injuria, no buscaremos la destrucción de nuestros adversarios. Porque ellos también son parte necesaria de esta sociedad, porque pronto los necesitaremos como oposición democrática” (p. 317).

Por tanto, resulta de utilidad echar la vista atrás, sin caer en añoranzas poco productivas, y ver cómo el interés particular de Adolfo Suárez o del PSOE de Felipe González se subordinó al interés de la Nación en su conjunto. Igualmente, como certifican los textos seleccionados correspondientes a los años setenta y ochenta, debe ponerse en valor el deseo de los principales actores políticos por dotar a España de un peso específico en la esfera internacional, potenciando las relaciones con América Latina o insistiendo en la importancia de formar parte del proyecto de unidad europea.

En consecuencia, ¿los problemas de ayer fueron menores que los de hoy? En función de la lectura del libro que tenemos entre manos, la respuesta es un no rotundo. El binomio constituido por el terrorismo y la crisis económica sacudió con fuerza los cimientos de la Transición… pero no logró derrumbarla. En la actualidad, sin embargo, las agendas particulares y los personalismos de los líderes de los partidos impiden que el consenso se alcance y desempeñe una función constructiva, un aspecto enfatizado por Ángels Barceló y José Luis Ayllón.

En este sentido, la parte final de la obra resulta de máximo valor, en tanto en cuanto la emergencia de nuevos protagonistas políticos (con discursos en muchas ocasiones no precisamente novedosos) ha evitado que asuntos concretos, como la crisis catalana perpetrada y acelerada por el independentismo, ensombrezca el futuro de España. En este sentido, las propuestas federalistas enarboladas por Sánchez, además de no implementarse, demuestran el espacio propio que la retórica y los lugares comunes han adquirido.

En toda esta sucesión de nombres que desfilan a lo largo del libro, conviene centrarse en una institución que ha resultado clave a la hora de garantizar la estabilidad y gobernabilidad del país: la monarquía. Los autores se muestran políticamente incorrectos a la hora de ofrecer discursos de Juan Carlos I y de Felipe VI que simbolizan con claridad como ambos han sido embajadores sobresalientes de la “marca España” en el exterior y catalizadores del orden en el interior. La intervención de Felipe VI el 3 de octubre de 2017 representa el paradigma de la apuesta por la convivencia y la ley que debe guiar el funcionamiento de toda sociedad que aspire a denominarse democrática.

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