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CAMBIO CLIMÁTICO

Pese al confinamiento, 2020 será el tercer año más cálido desde que se tienen registros

Pese al confinamiento, 2020 será el tercer año más cálido desde que se tienen registros
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(Foto: Pixabay)
miércoles 02 de diciembre de 2020, 14:58h
La Organización Meteorológica Mundial advierte que "no vamos por buen camino y debemos redoblar nuestros esfuerzos" en la lucha contra el cambio climático.

El año 2020 va camino de ser uno de los tres años más cálidos desde que se tienen registros. Según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la década de 2011 a 2020 será la más calurosa de la historia moderna y, a su vez, los seis años más calientes son los últimos. Pese al confinamiento por el COVID, la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero ha continuado aumentando, condenando al planeta a un mayor calentamiento que sufrirán muchas generaciones más debido a la larga permanencia del CO2 en la atmósfera.

El informe, que se basa en las contribuciones de numerosos expertos y organizaciones internacionales, ilustra cómo, debido el cambio climático, se han intensificado los fenómenos meteorológicos de alto impacto, como el calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones, así como una temporada de huracanes en el Atlántico que batió récords, afectaron a millones de personas, agravando las amenazas de la pandemia para la salud y la seguridad humanas y la estabilidad económica.

La temperatura media mundial entre enero y octubre de 2020 fue de alrededor de 1,2 °C superior al valor de referencia de 1850-1900, que se utiliza como estimación de los niveles preindustriales. "Este año es el quinto aniversario del Acuerdo de París sobre cambio climático. Celebramos todos los compromisos que los gobiernos han contraído recientemente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ya que actualmente no vamos por buen camino y debemos redoblar nuestros esfuerzos", ha advertido el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Los efectos ambientales negativos en la tierra incluyen las sequías, los incendios forestales y las turberas, la degradación de la tierra, las tormentas de arena y polvo, la desertificación y la contaminación atmosférica, con implicaciones de gran alcance para la naturaleza y la vida silvestre. Los efectos en los sistemas marinos son, entre otros, la elevación del nivel del mar, la acidificación y la reducción de los niveles de oxígeno de los océanos, la destrucción de los manglares y la decoloración de los corales.

Diferencia de la temperatura media anual mundial 12-20

La evaluación de la OMM se basa en cinco conjuntos de datos de la temperatura mundial (figura 1). Según esos cinco conjuntos de datos, el año 2020 es actualmente el segundo más cálido hasta la fecha, después del 2016 y antes del 2019. Sin embargo, la diferencia entre los tres años más cálidos es pequeña, y la clasificación exacta de cada conjunto de datos podría cambiar una vez que se disponga de datos para todo el año.

Las temperaturas cálidas más notables se dieron en el norte de Asia, en particular en el Ártico siberiano, donde superaron la media en más de 5 °C. Siguieron produciéndose temperaturas cálidas en Siberia hasta el mes de junio, cuando la temperatura alcanzó 38,0 °C en Verkhoyansk el día 20, provisionalmente la más alta registrada en cualquier punto al norte del círculo polar ártico. Esta situación contribuyó a la estación de incendios forestales más activa según un registro de datos de 18 años, sobre la base de una estimación de emisiones de CO2 producidas por los incendios.

Océanos y hielo marino

La temperatura de los océanos ha alcanzado niveles récord. En 2020 una ola de calor afectó en un momento dado más del 80 % del océano mundial, algo que ha tenido graves repercusiones en los ecosistemas marinos, ya amenazados por una mayor acidificación de las aguas debido a la absorción de dióxido de carbono. Existen claros indicios de que se produce una absorción más rápida del calor en las últimas décadas. Los océanos absorben más del 90 % del exceso de energía que se acumula en el sistema climático como resultado del aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero.

La acidificación de los océanos está en aumento. El océano absorbe hasta un 23 % de las emisiones anuales de CO2 de origen antropógeno a la atmósfera, lo que contribuye a mitigar los efectos del cambio climático en el planeta. Los costos ecológicos de este proceso para el océano son altos, ya que el CO2 reacciona con el agua de mar disminuyendo su pH, proceso se conoce como acidificación de los océanos. Hay una disminución del pH medio en los sitios de observación operativos entre 2015 y 2019, el último año para el que se dispone de datos actualmente. Otras varias fuentes, incluidas las mediciones de otras variables, muestran también un aumento constante de la acidificación de los océanos a nivel mundial.

Mapa mundial que muestra la categoría superior de olas de calor marinas

Este elevado calor marino ha provocado que el hielo marino coninúe derritiéndose a un ritmo muycho más alto del que se forma. Desde mediados de los años ochenta, el Ártico se ha calentado, al menos, dos veces más rápido que el promedio mundial, consolidando así una tendencia a la reducción de la extensión del hielo marino durante el verano en el Ártico, que tiene repercusiones en el clima de las regiones de latitud media. En el mar de Laptev la extensión del hielo marino se ha reducido excepcionalmente durante la primavera, el verano y el otoño, y la ruta marítima septentrional estuvo sin hielo o casi sin hielo de julio a octubre de 2020.

La extensión de hielo en la Antártida durante 2020 estuvo cerca o ligeramente por encima de la media de los últimos 42 años, mientras que Groenlandia siguió perdiendo hielo —este año, 152 Gigatoneladas— pese a hacerlo a un ritmo más lento que en 2019.

Por todo ello el nivel del mar sigue subiendo. En promedio, desde principios de 1993, la tasa media mundial de elevación del nivel del mar basada en la altimetría es de 3,3 ± 0,3 mm/año.

Diferencia de la extensión del hielo marino 12-20

Fenómenos extremos

Los fenómenos extremos han ganado en intensidad y frecuencia en 2020. En 2020, una grave sequía azotó muchas partes del interior de América del Sur. Las pérdidas agrícolas se estimaron en unos 3 000 millones de dólares solo en el Brasil. Como consecuencia, se produjeron importantes incendios forestales en la región. Estados Unidos también ha vivido los incendios más graves de su historia. El Valle de la Muerte (California) alcanzó 54,4 °C el 16 de agosto, la temperatura más alta de la que se tiene conocimiento en el mundo en al menos los últimos 80 años. En el Caribe se produjeron importantes olas de calor en abril y septiembre. La temperatura alcanzó 39,7 °C en Veguitas el 12 de abril —un récord nacional para Cuba— y 38,5 °C en La Habana en el día más caluroso. Australia batió récords de calor a principios de 2020, con las temperaturas más altas observadas en un área metropolitana australiana, en el oeste de Sídney, donde Penrith registró 48,9 °C el 4 de enero. Una serie de sequías y olas de calor también azotaron Europa, aunque en general no fueron tan intensas como las de 2019. En el Mediterráneo oriental, el 4 de septiembre se batieron récords históricos en Jerusalén (42,7 °C) y Eilat (48,9 °C), tras una ola de calor que se produjo a finales de julio en Oriente Medio, registrándose 52,1 °C en el aeropuerto de Kuwait y 51,8 °C en Bagdad.

En 2020 la cantidad de ciclones tropicales a nivel mundial fue superior a la media, con 96 ciclones registrados al 17 de noviembre en la temporada de 2020 en hemisferio norte y la de 2019-2020 en el hemisferio sur. En la región del Atlántico Norte la temporada fue excepcionalmente activa: al 17 de noviembre se habían producido 30 tormentas tropicales, más del doble del promedio a largo plazo (1981‑2010) y se había superado el récord de una temporada completa, establecido en 2005. En fechas en que la temporada normalmente está llegando a su fin, dos huracanes de categoría 4 tocaron tierra en América Central en menos de dos semanas durante el mes de noviembre, provocando inundaciones devastadoras y numerosas víctimas. El ciclón Amphan, que tocó tierra el 20 de mayo cerca de la frontera entre la India y Bangladesh, fue el ciclón tropical con daños más costos en el océano Índico septentrional desde que se iniciaron los registros; las pérdidas económicas en la India se estimaron en aproximadamente 14 000 millones de dólares. Las evacuaciones en gran escala de las zonas costeras de la India y Bangladesh contribuyeron a reducir el número de víctimas en comparación con las registradas durante los ciclones que impactaron anteriormente la región.

Anomalías de temperatura 12-20

La pandemia

Durante el primer semestre de 2020 se registraron aproximadamente 10 millones de desplazamientos —en gran parte debidos a peligros y desastres hidrometeorológicos— que se produjeron principalmente en el sur y sudeste de Asia y en el Cuerno de África. En 2020, la pandemia de COVID-19 ha añadido una nueva dimensión a las preocupaciones sobre la movilidad humana.

La pandemia de COVID-19 ha agregado también otra capa de riesgo a las operaciones de evacuación, recuperación y socorro relacionadas con fenómenos de alto impacto. En Filipinas, por ejemplo, aunque se evacuó preventivamente a más de 180 000 personas antes de que pasase el ciclón tropical Vongfong (Ambo) a mediados de mayo, la necesidad de medidas de distanciamiento social obligó a transportar a los residentes en número reducidos y la capacidad de los centros de evacuación debió reducirse a la mitad.

Tras decenios de disminución, la inseguridad alimentaria viene aumentando desde 2014 como consecuencia de conflictos y la desaceleración económica, así como de la variabilidad del clima y los fenómenos meteorológicos extremos. En 2019, casi 690 millones de personas, es decir, el 9 % de la población mundial, estaban subalimentadas y unos 750 millones sufrieron altos niveles de inseguridad alimentaria, según los últimos datos de la FAO. El número de personas clasificadas como personas que viven en condiciones de crisis, emergencia y hambruna aumentó a casi 135 millones de personas en 55 países.

El número de personas subalimentadas en el mundo 12-20

Según la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura y el Programa Mundial de Alimentos, más de 50 millones de personas se han visto afectadas en dos ocasiones: por desastres relacionados con el clima (inundaciones, sequías y tormentas) y por la pandemia de COVID-19 en 2020. Los países de América Central están sufriendo el triple impacto de los huracanes Eta y Iota, la COVID-19 y las crisis humanitarias preexistentes. Según estimaciones del Gobierno de Honduras, 53 000 hectáreas de tierras de cultivo fueron arrasadas, principalmente cultivos de arroz, frijoles y caña de azúcar.

Para el Fondo Monetario Internacional, la actual recesión mundial causada por la pandemia de COVID-19 dificulta la promulgación de las políticas necesarias para la mitigación, pero también ofrece oportunidades para llevar a la economía por un camino más verde a fin de impulsar la inversión en infraestructura pública ecológica y resiliente, favoreciendo así el producto interno bruto (PIB) y el empleo durante la fase de recuperación.

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