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OBSERVATORIO SOCIAL 'LA CAIXA'

La inmigración puede ser el antídoto contra la despoblación rural y el envejecimiento

Debate sobre los retos de la inmigración, con el periodista Rafael Vilasanjuan, el profesor de la UNED Luis Camarero y la catedrática de
la Universidad de Alcalá Olga Cantó.
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Debate sobre los retos de la inmigración, con el periodista Rafael Vilasanjuan, el profesor de la UNED Luis Camarero y la catedrática de la Universidad de Alcalá Olga Cantó. (Foto: La Caixa)
miércoles 02 de diciembre de 2020, 16:12h

El Observatorio Social de ”la Caixa” ha presentado este miércoles en CaixaForum Madrid los datos del artículo 'La inmigración dinamiza la España rural' en el transcurso de un debate monográfico sobre los retos y oportunidades de la inmigración y en el que una de las ideas que desarrolla el informe es que la inmigración puede ser el antídoto contra la despoblación rural y el envejecimiento de la población española, ya que en 2019, uno de cada cinco menores de 13 años en la España rural era hijo de madre extranjera. Esta proporción se eleva hasta uno de cada cuatro en los municipios de menos de 1.000 habitantes.

Concluye, además, con que la población de origen extranjero es esencial para el rejuvenecimiento y la preservación de la actividad en la España despoblada.

Moderado por el periodista Rafael Vilasanjuan, el debate ha contado con la participación de la catedrática de la Universidad de Alcalá, Olga Cantó, y el profesor de la UNED Luis Camarero, que ha apuntado que este fenómeno puede ser una oportunidad: "Lo que tenemos que empezar a hacer es observar cuál es su contribución a esta diversidad cultural, que es el motor de nuestra transformación como sociedad".

El estudio, elaborado por Camarero junto a Rosario Sampedro, de la Universidad de Valladolid, señala que cerca del 10% de los residentes en municipios españoles de menos de 10.000 habitantes ha nacido en el extranjero. Además, los autores apuntan que, en el grupo de entre 20 y 39 años, la cifra ronda el 16%, por lo que los inmigrantes rejuvenecen la España rural.

El informe también revela que la procedencia geográfica y cultural de los nuevos pobladores es variada y que, contra el imaginario rural de población inmóvil, permanente y local, la España rural es diversa y cosmopolita.

Sobre los flujos de población, el estudio explica que desde finales de los años noventa se aprecia un aumento notable de la población extranjera que se desplazó a municipios rurales gracias a la agricultura exportadora, la construcción, el turismo y la demanda de cuidadores. Sin embargo, la crisis de 2008 llevó a la despoblación de las áreas rurales al frenarse la llegada de inmigrantes e incluso al marcharse a sus lugares de origen o a entornos urbanos. A partir de 2015, las cifras repuntaron hasta que, en 2017, el saldo migratorio volvió a ser positivo gracias a la población de origen extranjero.

Políticas e incentivos

Cuestionado sobre políticas en España que favorezcan esta llamada de la inmigración a zonas rurales más despobladas al estilo de las experiencias llevadas a cabo en otros países, especialmente nórdicos, en los que se fomentaba la repoblación de zonas "vacías" ofertando vivienda gratis o trabajo, Luis Camarero explicaba que "hay distintos programas, alguno muy elaborado, como 'Senderos', que lleva la Fundación Cepaim en varias zonas de Aragón y del norte de Castilla y León en el que hay un acercamiento y se trabaja diractamente entre las administraciones locales en los que se ofrecen puesto de trabajo y vivienda".

"Luego hay otro programas con un componente más voluntarista", destaca, pero "a la hora de la verdad tenemos que pensar que las áreas rurales y la población tienen un declive demográfico por ese difícil acceso a las condiciones del Estado de Bienestar, que da acceso a mercados de trabajo más reestrictivos".

Para Olga Cantó, lo más iportante es la integración: "Integración, integración, integración; es fundamental que haya políticas claves, especialmente en educación, para evitar la segregación social".

En relación con la crisis por coronavirus, Camarero también explica: "Por regla general, las crisis económicas no han sido buenas para las áreas rurales. El contexto actual de fuerte incertidumbre económica puede ralentizar la llegada de población desde el extranjero y dificultar también los procesos de reagrupación familiar. La caída de la fecundidad propia de los momentos de crisis se añade en este escenario de previsible reducción de vitalidad demográfica. Pero los días de la pandemia también nos han permitido tomar conciencia de la importante contribución que la población foránea realiza para garantizar la producción alimentaria y especialmente la vida de nuestros pueblos".

Para terminar, sobre necesidades sociales, la tasa de riesgo de pobreza de los inmigrantes que residen en España es de un 46%, superior a la media europea frente a un 18% entre la población autóctona.

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