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AUTOMOVILISMO

Fórmula Uno. Grosjean, sobre su accidente: "Estaba en paz conmigo y me dije 'voy a morir"

Fórmula Uno. Grosjean, sobre su accidente: 'Estaba en paz conmigo y me dije 'voy a morir'
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viernes 04 de diciembre de 2020, 23:29h
El piloto francés ha comparecido para explicar su experiencia traumática.

Romain Grosejan estuvo apresado en su Haas durante 28 segundos de agonía en el Gran Premio de Baréin. El tremendo accidente que sufrió provocó que su monoplaza se incendiara y que pusiera su vida en serio peligro. La potencia del impacto, además, partió en dos su coche. La factura, gracias a su lucha por sobrevivir, se limitó a quemaduras leves en las manos. El sistema Halo y la indumentaria ignífuga del mono resultaron fundamentales.

Este miércoles decidió volver al circuito de Sakhir para darle las gracias a todos los trabajadores del trazado que le asistieron en tan fatídico trance. Y este jueves ha ofrecido una rueda de prensa virtual en la que ha abordado todo lo ocurrido. Ya con las dos manos vendadas y una férula colocada en la pierna izquierda. El piloto galo se ha expresado con un tono más optimista del esperable. Y es que, aunque no olvida "los 28 segundos, que fueron como un minuto y medio", quiere "correr el Gran Premio de Abu Dabi" y cerrar el año "cruzando la línea de meta".

Eso sí, este francés de 34 años tiene claro que no va a exponerse más allá de lo razonable. "La mano derecha estará lista, al cien por cien, y la mano izquierda depende de una reducción de la inflamación. Me rompí la mano en la cocina este año, no se lo dije a nadie, así que puedo aguantar esa clase de dolor. Pero no voy a arriesgar la movilidad futura de mi mano por una carrera. Tengo unos 60 años por delante con mis manos, así que una carrera es importante pero no tanto", argumentó.

Y entró de lleno en la explicación de su vivencia. "Cuando el coche se detuvo, desbloqueé mi cinturón. No tengo el recuerdo de quitar el volante. Pregunté por eso más tarde y me dijeron que lo tenía entre mis piernas. Al intentar salir algo me tocó en la cabeza. Mi primer impulso fue esperar a que alguien me ayudase, pero miré a los lados, vi fuego y me di cuenta que no tenía tiempo para esperar. Intenté moverme, no podía y tenía en la cabeza la imagen de Niki Lauda. No podía acabar así. Esta no podía ser mi última carrera, pero estaba atrapado", narró.

"El momento menos agradable fue cuando mi cuerpo empezó a relajarse, estaba en paz conmigo mismo y me dije 'voy a morir'. ¿Será doloroso? ¿Por dónde va a empezar?", avanzó, para, a continuación, desglosar su evolución dentro de ese infierno de este modo: "Quizás fueran milisegundos, pero empecé a pensar en mis hijos, en que no podían perder a su padre. Me revolví pero el pie estaba atrapado, me impulsé tan fuerte como pude y lo saqué sin el zapato. Cuando tuve el hombro fuera ya pensé que podía salir del coche". "Toqué el coche con las manos y sentí mucho dolor, pero en ese momento ya era consciente de que podía salir. Tras pasar el guardarraíl me tocó Ian (Roberts, delegado médico de la FIA) y ya supe que estaba con alguien", aclaró.

Grosejan continuó afirmando que "movía las manos porque me dolían mucho y me quité los guantes porque no quería que se me quedaran pegados a las manos. Tenía esa imagen en la cabeza". "Ian me gritaba con palabras muy claras y le dije que se fuera a la mierda, que me hablase normal. Fuimos al coche médico y me pusieron frío en las manos, porque me estaba quemando. Les dije que el pie izquierdo estaba roto porque me dolía mucho (sufrió un esguince). Me dijo Ian que venía la ambulancia para ir al centro médico y yo le dije que iríamos caminando hasta la ambulancia. Al final entendieron que para mí era fundamental que hubiera imágenes caminando hacia la ambulancia, para enviar el mensaje de que estaba bien, aunque fuese contraproducente para la lesión", manifestó.

Tras loar la labor de los médicos y confesar que si hubiera visto el accidente por televisión "estaría seguro de que el piloto ha muerto", centró su discurso en la preocupación generada a su familia y lo que eso le ha provocado en su mente. "Mi hijo mayor pensaba que se me habría quedado la cara negra, el pequeño está convencido de que salí volando del coche y mi hija, de tres años, me hace un dibujo todos los días. Para mi mujer fue muy duro. Voló el lunes a Bahréin y me tenía que dar un abrazo para procesar todo lo que ha pasado", subrayó.

Despediría su intervención relativa al accidente así: "Lo más complicado no es lo que tuve que pasar, porque es mi vida y lo asumo. Lo más duro es lo que pasó la gente a la que quiero, mi familia y mis amigos. Eso me hace llorar, haber hecho sufrir a la gente hasta ese extremo". "Mi prioridad la semana pasada era firmar un contrato para 2021, pero ahora ha cambiado. En la IndyCar, los óvalos son peligrosos y estaría lejos de mi familia. Si no corro, pasaré tiempo con mis hijos y montaré en bicicleta", concluyó.

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